La Transmisión: “La Pata Coja” de las Energías Limpias y la Solución en la Generación Distribuida

Compartimos la columna de opinión de Juan Manuel Zambrano, asesor medioambiental y especialista en desarrollo de negocio y ventas con más de 15 años de experiencia en el sector hidroeléctrico y las smartcities.

En las últimas décadas, hemos sido testigos de un auge en la construcción de grandes centrales hidroeléctricas, granjas solares y parques eólicos como soluciones preferentes para combatir el cambio climático y avanzar hacia un futuro energético sostenible. Sin embargo, un aspecto crítico que frecuentemente se pasa por alto es el sistema de transmisión necesario para llevar esta energía «limpia» desde los puntos de generación hasta los centros de consumo. A través de mi experiencia de más de 10 años supervisando líneas de transmisión (LT) de alta tensión desde una perspectiva socioambiental, he llegado a la conclusión de que la transmisión es la «pata coja» del sector de las energías renovables.

El Problema de la Transmisión: Los sistemas de transmisión de energía enfrentan desafíos significativos que impactan tanto al medio ambiente como a la sociedad. Los tendidos de alta tensión, que a menudo atraviesan kilómetros de bosques, desiertos y sabanas, presentan problemas ambientales y sociales considerables. Además, los centros de generación suelen estar ubicados lejos de los centros de consumo, lo que exacerba los impactos y aumenta los costos asociados con la red de subestaciones necesarias para la distribución de energía. Este modelo centralizado de generación y transmisión plantea interrogantes sobre la verdadera «limpieza» y sostenibilidad de las energías renovables a gran escala.

Ventajas de la Generación Distribuida: En contraste, la generación distribuida (GD) ofrece una solución prometedora al dilema de la transmisión. Al generar energía más cerca o directamente en los lugares de consumo, la GD reduce drásticamente la necesidad de extensas redes de transmisión y subestaciones, mitigando los impactos ambientales y sociales. Además, la GD promueve una mayor resiliencia energética, al descentralizar la producción de energía y reducir la vulnerabilidad a fallos en el sistema de transmisión. La implementación de la GD, apoyada por fuentes de energía renovable como la solar fotovoltaica y la eólica de pequeña escala, representa una verdadera aproximación a la sostenibilidad energética.

Casos de Estudio y Ejemplos: 

La generación distribuida ha encontrado éxito no solo con la energía solar y eólica, sino también a través de micro céntrales hidroeléctricas de pasada y generación con turbinas a gas natural. Estas tecnologías ofrecen soluciones viables y sostenibles para la generación de energía cerca de los puntos de consumo. 

A continuación, se presentan algunos casos de éxito enfocados en micro céntrales hidroeléctricas y generación a gas natural, con especial énfasis en Latinoamérica:

Pequeñas centrales Hidroeléctricas de Pasada

  1. Costa Rica: Proyecto Hidroeléctrico Las Pailas Costa Rica es conocido por su liderazgo en energías renovables en Latinoamérica. El Proyecto Hidroeléctrico Las Pailas es un ejemplo de cómo las pequeñas centrales hidroeléctricas de pasada pueden integrarse en un sistema eléctrico nacional. Ubicado en la provincia de Guanacaste, este proyecto aprovecha el flujo de ríos locales sin necesidad de grandes represas, minimizando el impacto ambiental y contribuyendo significativamente al objetivo del país de ser carbono neutral.
  2. Colombia: Pequeñas centrales en Antioquia En Colombia, el departamento de Antioquia ha visto la implementación de varias pequeñas centrales hidroeléctricas de pasada, que han sido fundamentales para llevar electricidad a zonas rurales remotas. Estas instalaciones aprovechan los caudales de los ríos de la región, proporcionando una fuente de energía limpia y sostenible, al tiempo que fomentan el desarrollo local.

Generación con Turbinas a Gas Natural

  1. México: Ciclo Combinado Manzanillo México ha invertido en la generación de energía a través de turbinas a gas natural como parte de su mix energético. El Ciclo Combinado Manzanillo es uno de los proyectos más grandes y exitosos, que utiliza gas natural para generar electricidad de manera eficiente y con menores emisiones de CO2 comparado con los combustibles fósiles tradicionales. Este proyecto subraya el potencial de la generación a gas natural para complementar las renovables en la transición energética.
  2. Chile: Central de Ciclo Combinado Kelar Chile, buscando diversificar su matriz energética, implementó la Central de Ciclo Combinado Kelar en la región de Antofagasta. Utilizando gas natural licuado (GNL), esta planta proporciona una fuente de energía flexible y confiable para apoyar el crecimiento y la estabilidad del sistema eléctrico del norte de Chile, especialmente importante para la industria minera de la región.
  3. Proyectos en Ecuador

Proyecto Hidroeléctrico HidroAgustina de 19 MW y Proyecto Hidroeléctrico San Jacinto de 49 MW 

Ecuador avanza en la planificación de proyectos, ambos ejemplos de pequeñas centrales hidroeléctricas de paso que se integran de manera sostenible en el entorno. Estos proyectos, al no requerir de grandes embalses, subestaciones extensivas ni largos tendidos eléctricos de alta tensión, destacan por su capacidad para generar energía renovable minimizando el impacto ambiental y social. 

Representan un paso importante hacia la diversificación de la matriz energética del país, promoviendo el uso de fuentes renovables y sostenibles.

Ecuador, se suma a esta tendencia, demostrando el compromiso con un futuro energético renovable y responsable.

Consideraciones:

Tanto las pequeñas centrales hidroeléctricas de pasada como la generación con turbinas a gas natural presentan alternativas prometedoras para la generación distribuida, especialmente en contextos donde la reducción de la huella de carbono y la minimización del impacto ambiental son prioritarias. 

En Latinoamérica, estos proyectos no solo demuestran la viabilidad técnica y económica de tales tecnologías, sino que también resaltan la importancia de políticas energéticas y marcos regulatorios que apoyen la diversificación y la sostenibilidad en la generación de energía. Estos ejemplos evidencian el compromiso de la región con el avance hacia sistemas energéticos más limpios y sostenibles, al tiempo que subrayan el rol crítico de la generación distribuida en la solución de desafíos energéticos contemporáneos, desde la seguridad energética hasta el cambio climático y el desarrollo socioeconómico.

En Latinoamérica, el enfoque ha estado en superar las barreras regulatorias y financieras, mientras que, en China, el impulso gubernamental ha sido clave para su rápida expansión. Ambas regiones demuestran el potencial de la GD para contribuir significativamente a la solución de los problemas eléctricos nacionales, promoviendo un futuro energético más sostenible y resiliente.

Cada caso de estudio destaca la importancia de políticas y regulaciones favorables, así como de esquemas de incentivos que pueden acelerar la adopción de la generación distribuida y maximizar sus beneficios tanto para el medio ambiente como para la sociedad.

Conclusión: 

Es imperativo sincerar el debate sobre la sostenibilidad de las energías renovables, reconociendo que mientras la generación puede ser «limpia», la transmisión representa un área que aún requiere innovación y mejoras significativas. La generación distribuida emerge no solo como una solución a estos desafíos, sino también como un camino hacia una transición energética más equitativa, sostenible y respetuosa con el entorno y las comunidades. Es hora de repensar nuestra estrategia energética, priorizando soluciones que consideren la integralidad del sistema, desde la generación hasta el consumo.

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