El Gobierno argentino le seguirá dando beneficios e incentivos al sector hidrocarburífero y gasífero, tal como lo anunciaron Alberto Fernández, presidente de la Nación, y Martín Guzmán, Ministro de Economía, durante una acto político llevado a cabo en el Museo del Bicentenario de Casa Rosada.

Incluso, el propio Fernández sostuvo que Argentina “tiene todo lo que el mundo reclama en materia energética”, pero en lugar de mencionar a las renovables como el futuro cercano del país, las colocó por detrás del gas, al que consideró como la “energía de transición”. 

Declaraciones presidenciales que parecen estar lejos de sus dichos del 2020, cuando aspiraba a ser «el primer abanderado» de la energía renovable en Argentina, sumado a que buscaría reducir la quema de combustibles fósiles. 

Además, los recientes comentarios en la Casa Rosada también son contradictorios a los objetivos nacionales y al camino de la transición energética que toman otros países, sean vecinos o del otro lado del mundo.

Y se debe considerar que Argentina aún se encuentra por detrás de las metas de la Ley Nacional N° 27191 que establece que para el 2021 se debía alcanzar, como mínimo, el 16%  del total del consumo propio de energía eléctrica, con energía proveniente de las fuentes renovables. Mientras que al 2025, la normativa proyecta la participación del 20%. 

Aunque también es cierto aclarar que, en los últimos meses, el gobierno tomó algunas medidas para favorecer a las energías verdes, como la modificación de algunos puntos y mecanismos del Mercado a Término (MATER), la liberación de los contratos truncados del Programa RenovAr o la convocatoria para proyectos de infraestructura eléctrica que permitan incorporar más renovables y almacenamiento. 

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Panorama que no podrá mejorar si continúan las dificultades para importar los equipos y productos necesarios para la construcción de proyectos, sea por no estar alcanzados por licencias no automáticas de importación o porque no se los considera como bienes de capital, hecho que días atrás advirtieron desde el sector. 

Por otro lado, hay que tener en cuenta que dentro de los discursos energéticos de Albertos Fernández, existen otras contradicciones, a tal punto que cuando anunció la nueva planificación energética a principios del 2021, prácticamente las energías renovables fueron pasadas por alto – salvo excepciones en movilidad e hidrógeno verde -. 

Pero casi un año después, se jactó de las inversiones en estos ámbitos y hasta encabezó el acto de lanzamiento del Clúster Renovable Nacional bajo el lema de que “el país tenga energía renovable hecha en Argentina y por argentinos”.

Sin embargo, desde aquel entonces, el Ejecutivo no propuso nuevos beneficios o proyectos de ley que favorezcan a la sustentabilidad ni se mostró a favor (o en contra) de la actualización de la ley de hidrógeno, que ya se encuentra en el Congreso. Por lo que tras incentivos hacia la industria hidrocarburífera y gasífera, no quedan “señales claras” que permitan vislumbrar el futuro energético del país y el rol que ocuparán las energías renovables.