Nueva Zelanda abrió su primera ronda de solicitudes para proyectos renovables offshore , dando inicio a una nueva etapa regulatoria para el desarrollo offshore en el país.
La convocatoria comenzó este mismo lunes 19 de octubre de 2026 y permanecerá abierta hasta el 19 de abril de 2027, con dos áreas iniciales habilitadas: Offshore Taranaki y Offshore Waikato / South Auckland.
El proceso se desarrolla bajo la Ley de Energía Renovable Marina de 2026 y su reglamentación asociada, que establecen las condiciones para acceder a permisos de viabilidad y, posteriormente, avanzar hacia permisos comerciales.
Los proyectos seleccionados podrán recibir un permiso de viabilidad por un plazo de siete años, período durante el cual los desarrolladores tendrán exclusividad para realizar estudios técnicos, ambientales y comerciales en las áreas autorizadas.
Ese permiso no constituye todavía una autorización para construir o explotar una central, pero sí otorga al promotor una posición preferente para analizar el recurso, definir la infraestructura y preparar la solicitud de un permiso comercial antes del vencimiento del período de viabilidad.
Entre los principales criterios de evaluación estará la capacidad del proyecto para generar beneficios para Nueva Zelanda, la coherencia del plan de desarrollo, la capacidad técnica y financiera del solicitante y la probabilidad de que pueda cumplir de forma sostenida con la normativa vigente.
La solicitud también deberá incluir el área requerida, el plan de desarrollo y una descripción de las actividades de viabilidad previstas.
Antes de presentar la propuesta, los desarrolladores deberán realizar además consultas con los grupos iwi pertinentes, cuyos resultados tendrán que formar parte de la documentación presentada al Gobierno.
Primer paso hacia futuros proyectos comerciales
La apertura de la ronda llega en momentos en que Nueva Zelanda anticipa un fuerte crecimiento de su demanda eléctrica durante las próximas décadas.
Según las proyecciones incluidas en la documentación, el consumo de electricidad podría aumentar entre 35,3% y 82% hacia 2050, un escenario que abre espacio para nuevas tecnologías de generación, incluida la eólica marina.
El Gobierno busca que los futuros desarrollos puedan contribuir a cubrir esa demanda, al tiempo que diversifican la matriz y aprovechan recursos energéticos todavía poco explotados.
El esquema también exige que las áreas solicitadas guarden relación con el tamaño y las características de la infraestructura propuesta, evitando reservas excesivas de espacio marino sin un proyecto técnicamente justificado.
Una vez evaluadas las solicitudes, el ministro podrá conceder el permiso en su totalidad, parcialmente o rechazarlo.
Si el proyecto supera esa etapa y cumple con las condiciones del permiso de viabilidad, el promotor podrá avanzar posteriormente hacia la solicitud de una autorización comercial.
La convocatoria convierte así a Taranaki y Waikato/Sur de Auckland en los primeros territorios donde Nueva Zelanda probará su nuevo marco regulatorio para energías renovables marinas.
Con permisos de hasta siete años y una ventana de seis meses para presentar propuestas, el país empieza a ordenar el desarrollo de un mercado offshore que hasta ahora no contaba con un procedimiento específico para avanzar desde la exploración hacia proyectos comerciales.

