El 37% de los proyectos BESS adjudicados en la convocatoria FEDER declaró una cadena de suministro 100% europea para acceder a la máxima puntuación en los criterios industriales. Ahora, el verdadero desafío será demostrar cuántos de esos desarrollos conseguirán cerrar contratos de suministro, asegurar financiación, superar la tramitación administrativa y entrar en operación antes de 2029.
La incógnita cobra especial relevancia porque el IDAE adjudicó cerca de 9,4 GWh de almacenamiento en España, en una convocatoria que también buscó fortalecer la industria europea de baterías. La elevada participación de proyectos con cadena de valor íntegramente europea representa una señal para la estrategia comunitaria de reducir la dependencia asiática, aunque distintos actores del sector advierten que una parte importante de esas iniciativas todavía deberá recorrer un largo camino antes de convertirse en activos conectados a la red.
En diálogo con Energía Estratégica, Giovanni Battista Rosada, Sales Manager de ESS Grid de un fabricante europeo de baterías, considera que el porcentaje alcanzado refleja el atractivo que tuvo el incentivo para priorizar proveedores europeos, aunque plantea que la verdadera evaluación comenzará ahora.
"No me sorprendió porque es una cantidad bastante alta, mayor de un tercio del total. Lo que me gustaría más entender es de estos 37% cuántos en realidad van a ser construidos y cuánto de esto va a entrar en operación. Mi terror es que un 10%, 15% o 20% de estos proyectos se queden en papel", manifestó Rosada.

El ejecutivo explicó que muchos desarrolladores aún no habrían cerrado contratos definitivos para el suministro de baterías y que, además, continúan enfrentando desafíos vinculados a autorizaciones administrativas y acceso a los puntos de conexión.
Pese a las incertidumbres, Rosada considera que una parte mayoritaria de los proyectos con cadena de suministro 100% europea sí llegará a ejecutarse.
"Puede ser que van a cambiar de dueños algunos proyectos ya que se van a vender, pero espero que un 80% de estos 37 vayan a estar en construcción, en operación para el 2029", aseguró.
Más allá de la fabricación europea, Rosada considera que el mercado español todavía enfrenta una incógnita más profunda: cómo monetizarán los sistemas BESS una vez entren en operación.
En su opinión, buena parte de los desarrolladores continúa concentrada en obtener las ayudas y asegurar la construcción de los proyectos, mientras que todavía existe poca claridad sobre los modelos de negocio que permitirán rentabilizar esas inversiones.
"La pregunta que me hago es cómo van a valorizar estas baterías en España. ¿Qué servicio van a hacer? ¿Será solo arbitraje? ¿Será otro ancillary service?", planteó.
Según explicó, a diferencia de otros mercados europeos donde las conversaciones con los fabricantes se centran en la degradación, la vida útil o los servicios que prestará cada tecnología, en España el debate sigue dominado por la obtención de subvenciones.
Para el ejecutivo, esa situación refleja que el principal objetivo continúa siendo sacar adelante los proyectos, dejando para una etapa posterior la estrategia comercial.
"El objetivo principal es construir. Construir con subvenciones, con la menor capital propia y luego se verá. Esto a mí me da mucho miedo", apuntó.
En paralelo, Battista considera que el desarrollo del futuro mercado de capacidad será determinante para terminar de definir la rentabilidad de los sistemas de almacenamiento, aunque todavía existen aspectos regulatorios que deberán aclararse antes de su puesta en marcha.
Pese a ello, valora que la convocatoria haya marcado un punto de inflexión para el sector: "Creo que el FEDER ya ha sido un gran empujón para el mercado de baterías en España", afirma, aunque insiste en que la verdadera prueba comenzará cuando los proyectos adjudicados deban demostrar que pueden construirse, operar y generar ingresos de forma sostenible antes del final de la década”.
¿Qué significa declarar una cadena de suministro 100% europea?
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La principal novedad de la convocatoria FEDER fue la incorporación del criterio "Cadena de Valor y contribución a la resiliencia", que podía aportar hasta seis puntos sobre los 100 totales de la evaluación.
En el caso de los sistemas BESS, la puntuación se distribuía entre los distintos elementos de la cadena de suministro: la fabricación de la celda aportaba un punto, mientras que el módulo o pack, la batería, la electrónica de potencia (PCS) y el sistema de gestión energética (EMS/SCADA) otorgaban entre 0,8 y 0,9 puntos. A ello se sumaban el integrador del sistema, las protecciones eléctricas y las operaciones y mantenimiento, hasta completar los seis puntos posibles.
Los resultados muestran que el 37% de los proyectos obtuvo la máxima puntuación, lo que implica que declararon una cadena de suministro completamente europea. Otro 46% alcanzó cinco puntos, escenario que refleja una fabricación europea de prácticamente todos los componentes salvo las celdas, mientras que cerca del 10% obtuvo 3,4 puntos, lo que supone una mayor dependencia de baterías de origen asiático.
Precisamente, Rosada considera que el dato resulta llamativo porque la fabricación de celdas continúa siendo el principal cuello de botella de la industria europea.
"El productor de celda en Europa hay pocos. En papel tres; en realidad uno", afirma.
Actualmente la fabricación de celdas queda a cargo de LG Energy en Polonia, CATL en Alemania y SAFT e InoBat con Gotion en Eslovaquia. Según explicó, actualmente la producción europea continúa siendo limitada y el verdadero valor tecnológico del almacenamiento reside precisamente en la celda. "Ahí es donde está el know-how. Todo lo demás es ensamblaje", apuntó.
Gotion High-Tech, en Valladolid, representa el caso más ambicioso por escala y por integración energética. El proyecto plantea una inversión del orden de los 5.000 millones de euros y una superficie que podría rondar las 1.000 hectáreas, con una planta industrial vinculada a ánodos y cátodos y otra energética, basada en una megaplanta solar asociada para autoconsumo.
En ese sentido, advierte que fortalecer la producción europea va mucho más allá de cumplir un requisito para acceder a las ayudas. "Sería muy grave arriesgarse a tener la misma situación que hemos tenido con los paneles solares, donde ahora Europa es un simple comprador", apuntó.
El ejecutivo entiende que los proyectos que alcanzaron los seis puntos representan una apuesta ambiciosa. "Cinco puntos permiten alcanzar muchísimos más proyectos. Seis ya son mucho más selectivos", señaló.
Pese a la limitada oferta europea de celdas, Rosada descarta que el suministro de baterías sea el principal riesgo para los proyectos adjudicados.
"No veo un problema en la cantidad de baterías producidas en Europa. Veo más un problema la parte de financiación, pero no en la parte de producto", afirmó. A su juicio, los verdaderos cuellos de botella estarán en la obtención de permisos, los puntos de conexión a la red y una planificación temprana de las compras para evitar retrasos en la entrega de equipos.
Los proyectos que seguirán de cerca al mercado
Los resultados de la convocatoria también dejaron iniciativas que concentrarán la atención del sector durante los próximos años. Entre ellas sobresale Palmosilla, promovido por RolWind en Tarifa (Cádiz), con 200 MW y 885 MWh, que, de concretarse, se convertirá en una de las mayores baterías de Europa. El proyecto obtuvo cinco puntos en el criterio de fabricación europea.
Otro caso singular es BEIR–TABE, un sistema híbrido de 40 MW y ocho horas de almacenamiento que declaró la máxima puntuación industrial. Su duración, superior a la media de los proyectos adjudicados, abre interrogantes sobre la tecnología que finalmente utilizará.
En conjunto, los proyectos adjudicados muestran un mercado dominado por baterías de aproximadamente 3,5 horas de duración media, con costes subvencionables cercanos a 700.000 euros por MW, consolidando a esta tecnología como la opción más competitiva para las futuras aplicaciones de arbitraje y flexibilidad del sistema eléctrico.
Cabe recordar que los 9,4 GWh de almacenamiento finalmente adjudicados se distribuirán en 126 proyectos de distintas tecnologías. Tal como informó Energía Estratégica, el liderazgo en volumen adjudicado queda en manos de tres operadores que concentran más del 50% de toda la capacidad: Iberdrola, con 2333,7 MWh en 12 proyectos; Atlantica Sustainable Infrastructure Ltd, con más de 1500 MWh en 8 propuestas; y Rolwind Renovables, con solo 2 proyectos pero de gran escala que totalizan 1225 MWh.
La convocatoria FEDER resolvió quiénes recibirán las ayudas. El próximo examen será mucho más exigente: comprobar si ese 37% que hoy promete una cadena de suministro íntegramente europea consigue traducirse en baterías operativas, conectadas a la red y con un modelo de negocio capaz de sostenerlas más allá de la subvención.

