La licitación de baterías AlmaSADI de Argentina ya se perfila como una de las convocatorias vigentes más disputadas del mercado latinoamericano de almacenamiento energético.
Con 700 MW adjudicables, posibilidad de expansión hasta 770 MW y expectativas de ofertas que podrían cuadruplicar el volumen licitable, fabricantes como Sungrow, Trina Storage, Huawei Digital Power y Kehua Tech anticipan una competencia agresiva donde el precio será determinante, aunque no el único factor.
“Tenemos más de 55 oportunidades ofertas estudiando, entonces hay bastante interés. Creo que va a ser bastante competitivo”, afirmó Gonzalo Feito, director para la región Andina de Sungrow, durante un encuentro organizado por la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER).
“Pienso que va a ser mucho la potencia ofertada y, por lo tanto, los precios van a disminuir, entendiendo que el gap ahora está en USD 12500 MW-mes, que los precios ofertados en AlmaGBA ha sido bastante por debajo de eso y que habrá más oferta”, sostuvo Franco Lomello, Solution Manager de Huawei Digital Power LATAM, en dicho evento.
El resto de proveedores consultados coincidieron en una misma lectura: AlmaSADI no solo activará una fuerte presión comercial, sino que también pondrá a prueba la capacidad tecnológica de los oferentes frente a requisitos técnicos más exigentes.
La presión competitiva llega en un momento sensible. A pedido de los oferentes, CAMMESA extendió el cronograma para mejorar la calidad de las propuestas: la apertura de sobres técnicos será el 27 de mayo, las ofertas económicas el 24 de junio y la adjudicación el 8 de julio.
Y si bien se rumoreó una segunda prórroga por dos semanas, fuentes del sector le confiaron a Energía Estratégica que, hasta ahora, no fue aceptada por las autoridades gubernamentales, por lo que se mantienen las fechas ya mencionadas.
Mientras que el objetivo de entrada en operación comercial pasó del 1ro enero de 2027 al 1ro de mayo de dicho año, aunque aún continúa como un plazo que el sector considera ajustado.
Pero el precio y los plazos no serán los únicos factores de definición. A diferencia de convocatorias previas, AlmaSADI exige capacidades técnicas más sofisticadas y eso podría alterar el mapa competitivo entre fabricantes, dado que el pliego incorpora requerimientos como regulación primaria de frecuencia (RPF), aporte de cortocircuito, inercia y black start, desplazando el foco desde la simple entrega de potencia hacia servicios complementarios.
“La nueva licitación AlmaSADI viene a levantar la vara. Esto no es únicamente un mercado de potencia. Sin embargo, (a los fabricantes) nos piden que los sistemas BESS sean capaces de hacer un aporte de cortocircuito, lo cual es completamente válido. Pero la principal pregunta es durante cuánto tiempo”, plantea el ejecutivo de Huawei.
La definición no es menor: un requerimiento de segundos o de minutos cambia completamente la arquitectura técnica y económica del proyecto. Asimismo, la discusión también alcanza a la inercia sintética. Si el sistema debe responder al 150% de su potencia nominal, el impacto no recaería únicamente sobre la electrónica de potencia, sino también sobre el dimensionamiento del propio almacenamiento, incrementando el CAPEX.
Más allá de las exigencias del pliego, hay un mensaje que atraviesa a todos los fabricantes: el almacenamiento ya no se analiza como una solución complementaria, sino como infraestructura central para la operación del sistema eléctrico argentino.
“Los sistemas BESS se presentan como casi la única manera de resolver casi cualquier problema en la red entre 2 y 12 meses”, aseguró Luciano Silva, Product Manager LATAM de Trina Storage.
“Es una caja de auxilio para evitar tener que reformar estaciones transformadoras con todo el tiempo y el dinero que significa”, complementó José Mustafhá, Sales Agent Representative de Kehua Tech.
“Estamos viendo, y es un hecho, que todos los proyectos solares van a ir de la mano con un sistema de almacenamiento”, manifestó Feito.
Contratos urgentes y presión sobre costos
A la competencia comercial y las exigencias técnicas se suma un factor financiero que preocupa a los proveedores: el timing contractual, dado que las devoluciones del IVA para baterías se redujeron del 9% al 6% el pasado 1 de abril de 2026 y harán lo propio al 0% el 1 de enero de 2027.
Además, el riesgo está asociado a la volatilidad de costos de la cadena de suministro. Si bien el mercado atravesó meses de relativa estabilidad, los fabricantes recuerdan antecedentes recientes que podrían repetirse.
“El llamado es a que los oferentes busquen cerrar contratos y cerrar precios lo antes posible por el tema del tax rebate. Venimos de un alza bien importante del carbonato de litio y otros componentes, lo cual es un riesgo que siempre está latente”, agregó el ejecutivo de Trina Storage.
Esto genera una tensión directa entre los tiempos de la licitación y la validez comercial de las ofertas. Cuanto más se estire la definición contractual, mayor es la exposición al riesgo de desacople entre costos reales y precios ofertados.
No todos, sin embargo, creen en una baja estructural indefinida. “Estamos en un piso que no esperemos que los precios bajen”, planteó Mustafhá.
“Es momento de sacar la creatividad, y pienso que los precios que vemos ahora son precios que si bien pueden bajar, pero va a llegar un momento que se estabilice. Es momento de estrujarse la cabeza y hacer que salgan los números”, compartió el director para la región Andina de Sungrow.

