Perú realizó el proceso de transferencia de gestión del Ministerio de Energía y Minas la semana pasada. Iván Merino, concluyó las reuniones con su antecesor en el cargo, Jaime Gálvez Delgado, y ahora estaría en condiciones de empezar a administrar esta cartera tan estratégica para el Gobierno en este lustro que comienza.

Tras el paso de mando, los empresarios del sector se mantienen expectantes de las primeras medidas que puedan darse fundamentalmente en el sector eléctrico, que no ha recibido nuevas inversiones significativas para generación ni transmisión en el último tiempo.

Entre las nuevas alternativas que se barajan para viabilizar proyectos de energías renovables, José Adolfo Rojas Álvarez, General Manager en Sustainablearth LATAM, destacó dos que podrían garantizar la continuidad de las inversiones de energías renovables durante este gobierno: agrovoltaica y generación distribuida colectiva.

La primera de estas estaría fundamentada en los ejes de campaña del actual presidente Pedro Castillo Terrones. Autodefinido como “rondero”, durante su trayectoria como dirigente sindical defendió el rol del agro y los derechos de los trabajadores del campo. Por eso, acercar tecnologías de generación a este sector productivo podría ser bien recibido por la nueva administración de gobierno.

“Creemos que lo que va a tratar de hacer primeramente es impulsar proyectos más ligados al tema del agro y no tanto para la industria, minería o energía propiamente dicha”.

De allí, la agovoltaica y otras soluciones más pequeñas como aplicaciones para bombeo de agua, para reservorios, para secados o conservación de fruta, entre otras, tendrían su lugar para seguir creciendo en este mercado.

“Esto ya se está dando. Hay mucho interés en instalaciones en el orden de los 200 kW, 500 kW e inclusive hay instalaciones de agroindustriales de 1 MW”.

Yendo a la urbe, la generación distribuida interconectada a las redes de distribución vendría a ser la respuesta más directa para la reducción de las tarifas eléctricas a todo tipo de usuario peruano.

“Perú tiene dos sistemas de generación distribuida: tiene la microgeneración distribuida hasta 200 kW y tiene la mediana generación distribuida de 201 kW a 10 MW”, repasó Rojas.

Y valoró “La alternativa hasta 10 MW es la que más interesaría, porque permite la venta de energía”.

Ahora bien, para lograr la “economía popular de mercado” que Castillo sostuvo como eje de campaña, la microgeneración distribuida sería una respuesta directa a la democratización del sector.

Pero, ¿qué restaría hacer para lograrlo? Además del reglamento de generación distribuida y socializar estas alternativas de generación con toda la comunidad, el financiamiento sería crucial para garantizar el acceso por igual a los peruanos.

“Si focalizamos las soluciones de energía en mediana y pequeña escala que podrían entrar con mi mecanismo de generación distribuida -llámese balance neto o medición neta-, yo buscaría trabajar antes que con el reglamento de generación distribuida, con proyectos piloto que preparen a las distribuidoras y que empiecen a descubrir el financiamiento que hay para este sector”, sugirió Adolfo Rojas.