La Resolución 1260/21 de la Secretaría de Energía que habilita la rescisión o reconducción de ciertos Contratos de Abastecimiento de Energía Eléctrica de Fuente Renovable ha sido sin duda una de las medidas más esperadas por la industria y se conoce al filo del fin de año, justo a tiempo para incluirla dentro del balance del año 2021.

Ahora bien, ¿es positivo ese balance?

Entiendo que sí, creo que hay motivos que justifican que quienes de alguna u otra manera trabajamos en esta industria podamos alegrarnos, aunque, claro está, sigue habiendo materias pendientes de solución.

Antes que nada, quiero distinguir entre el desarrollo posible y el desarrollo ideal.

Ideal sería que habiendo abundancia de capacidad de transmisión y de fuentes de financiamiento nos acerquemos al 2025 con la meta de consumo exigida por la Ley 27.191 ya cumplida o cercana a ello y que ya estemos discutiendo una próxima meta legal de consumo, más ambiciosa.

Ese escenario deseado no parece visualizarse a la fecha, pero en este artículo voy a argumentar que lo vivido por la industria en el 2021 ha sido sin dudas positivo y que, considerando la coyuntura sanitaria global y las cuestiones macroeconómicas locales, ese desarrollo, que es el desarrollo posible, es digno de ser celebrado.

Veamos entonces los motivos que justifican esa celebración, para después analizar los puntos pendientes.

  • Las autoridades nacionales han mostrado una sana capacidad de dialogar con la industria en el abordaje y superación de los desafíos existentes. 
  • Mediante dos decisiones el Gobierno Nacional asumió el desafío de que haya más capacidad de transmisión existente que esté disponible para proyectos que puedan ser efectivamente construidos y comercializados en el MATER.
  • Con la emisión de la Resolución SE 551/21 se viabilizó la salida de 313 MW que estaban asignados con prioridad de despacho pero que no tenían perspectivas de realización. Acto seguido, en la siguiente ronda de adjudicación de prioridad de despacho se asignaron 364 MW a nuevos proyectos.
  • Con la reciente emisión de la Resolución SE 1260/21 podría generarse un efecto beneficioso similar para el caso de proyectos adjudicados en distintas rondas del programa RenovAr y de la Resolución 202, aunque sea prematuro prever qué alcance tendrá en cuanto a bajas y consiguiente liberación de capacidad de transmisión para el MATER.
  • Los grandes usuarios del MEM vienen mostrando un gran interés por ejecutar contratos en el MATER y comprar energía eléctrica de fuente renovable. Con la incorporación de los antes mencionados 364 MW, más los 103 MW asignados en el segundo cuatrimestre, ya hay 467 MW nuevos en un mercado que a la fecha tiene contratos por 811 MW con prioridad de despacho y cerca de 50 MW sin tal prioridad. El eventual resultado futuro de la Resolución SE 1260/21 puede acrecentar la disponibilidad de nuevos proyectos. El MATER se consolida, así, como un mercado robusto y dinámico, con buen potencial de crecimiento en el corto y mediano plazo.
  • En un segundo año de pandemia se han sumado más de un 1 GW de potencia instalada, llevando a la industria a un total de 5120 MW instalados, sin dudas un progreso que sigue siendo fenomenal.
  • El interés en el desarrollo de otras fuentes de energía como el hidrógeno pueden comenzar a apuntalar también el desarrollo de instalaciones de generación de energía eléctrica de fuentes renovables. 
  • La aplicación de la Ley 27.424 (Generación Distribuida de fuente renovable) se ha seguido consolidando, con 8,56 MW instalados y 5,97 MW aprobados. De seguir este ritmo de crecimiento no faltará mucho para que este mercado adquiera la escala necesaria para un desarrollo acelerado.

Por supuesto que hay aspectos pendientes. 

  • El principal es el desafío de ampliar la capacidad de transmisión disponible con obras concretas que expandan esa capacidad tanto en materia de líneas como de estaciones y subestaciones transformadoras, para poder evacuar la energía eléctrica desde los lugares donde los recursos, tanto eólico como fotovoltaico, sean los óptimos. Si se construyen los 467 MW antes mencionados, se concluyen los proyectos de RenovAr aún en construcción y se suman proyectos reconducidos o nuevos a partir de la Resolución 1260/21 la industria puede aspirar a ubicarse dentro de un rango que va entre 6 a 6,5 GW de potencia instalada. Pero sin nueva capacidad de transmisión, por allí estaría el techo o el límite. Es decir que la expansión de la capacidad de transmisión es indispensable para llegar a un horizonte de 10 a 12 GW totales instalados que es lo que se necesita en forma muy aproximada para cumplir el objetivo de la Ley 27.191 en un escenario de crecimiento de la demanda y de la economía.
  • La coyuntura macroeconómica, financiera y regulatoria es desafiante para la inversión y para la concreción de financiamientos en gran escala, tasas competitivas y plazos prolongados. La superación de estos desafíos excede a la industria de las renovables así que no expando aquí sobre el particular, aunque su mención no puede omitirse. 

Más allá de las luces y de las sombras, es importante también señalar propuestas que puedan apuntalar ese desarrollo posible.

Al momento de hacer un balance similar el año pasado en Energía Estratégica formulé en tal oportunidad algunas propuestas sobre las que me permito insistir y reformular según sea el caso.

Mi argumento es que las medidas que a continuación señalo son posibles de ser implementadas en el contexto actual, es decir, pertenecen a la esfera de lo que he llamado el desarrollo posible, por oposición al desarrollo ideal.

Tales ideas son:

  • Permitir que las distribuidoras y cooperativas puedan ser parte del MATER y de los contratos que se conciertan en su ámbito.
  • Reestablecer el antiguo mercado a término con la posibilidad de intercambios entre privados de energía eléctrica de fuente convencional que complementen y dinamicen el intercambio de energía fuente renovable.
  • Recrear un mercado latinoamericano de agentes privados que puedan exportar e importar energía eléctrica complementándose con el MATER y a partir, no solamente de excedentes, sino también, de contratos de largo plazo.
  • Evaluar la experiencia chilena en la materia (PMGD), así como la experiencia propia de MiniRen para potenciar un mercado de proyectos de entre 1 y 12 MW que puedan conectarse en redes de distribución, robustecer redes locales, diversificar suministros y traer beneficios a las comunidades, sin grandes necesidades de capital ni disponibilidad de redes de transmisión de media o alta tensión. 

Se trata, como siempre, de seguir apostando al futuro, seguir trabajando y pensando en cómo continuamos expandiendo un mercado cuyo desarrollo responde a objetivos y compromisos que transcienden la coyuntura tales como el combate contra el calentamiento global.

En la interacción entre Estado y privados han surgido aspectos muy positivos que han apuntalado un desarrollo posible. 

Ojalá que al momento de concluir el 2022 puedan destacarse movimientos también positivos que apunten a resolver los grandes temas para el largo plazo: transmisión y financiamiento.