El Grupo Martifer posee un pipeline de más de 300 MW de potencia de proyectos solares en Argentina

Nicolás Gonzalez Rouco, Country Manager Argentina de la empresa, aseguró que los mismos se ubican en en la zona de Cuyo y se está negociando la firma de distintos contratos.


Matías Medinilla

Por

matiasmedinilla@energiaestrategica.com

El Grupo Martifer opera proyectos solares fotovoltaicos y eólicos en Argentina, Portugal, Rumania y Polonia. Y desde el año 2017 se encuentra presente en Argentina e incluso ya ha participado en el mercado de las energías renovables, principalmente en las licitaciones del Programa RenovAr. 

En la ronda dos fueron adjudicados con un contrato para el Parque Solar Guañizuil II A con una potencia de 100 MW, “logrando un importante hito en el país para la empresa”. 

Energía Estratégica se contactó con Nicolás Gonzalez Rouco, Country Manager Argentina del Grupo Martifer, para conocer los planes a futuro y cómo ven al sector renovable en la actualidad. 

– ¿La compañía posee un portfolio a futuro o trabaja en proyectos renovables en Argentina? 

Estamos con la mirada puesta en el Mercado a Término de Energías Renovables. Tenemos un pipeline de más de 300 MW de proyectos de energía solar fotovoltaica desarrollados en la zona de Cuyo, principalmente en San Luis y San Juan, y estamos negociando la firma de distintos contratos. 

Los proyectos se encuentran en localizaciones que poseen recurso solar de excelencia a nivel mundial y buena interconexión, por lo que son muy atractivos. 

De todas maneras, siempre estamos activamente evaluando nuevas oportunidades para ampliar nuestro portafolio, confiando en que en 2022 se reactivará el mercado.

– ¿Qué metodologías de otros países se podrían aplicar en Argentina o Latinoamérica?

Desde Martifer tenemos una concepción a la hora de desarrollar los proyectos basados en altos estándares de calidad, minimización de riesgos y bancabilidad. 

Gracias a nuestra experiencia en distintos mercados europeos e internacionales enfocamos nuestros desarrollos desde el día 0 para poder tener proyectos de excelencia técnica.

Un ejemplo de esto fue la instalación de una torre de medición solar en nuestro proyecto de la provincia de San Juan nos permite tener una mayor certeza de cuál es el recurso solar en la zona, pudiendo bajar las incertidumbres de las mismas y aumentar la bancabilidad del proyecto. 

Y en base a nuestra experiencia en distintos mercados internacionales, creemos que para el crecimiento del sector y para el desarrollo global de la industria es importante tener cierta continuidad en las licitaciones de energía renovable de manera de atraer inversores de manera permanente. 

Asimismo, es importante contar con un banco de desarrollo que financie este tipo de proyectos. Y en los últimos años en Argentina el BICE asumió ese rol financiando a tasas competitivas a los proyectos de energías renovables que se desarrollaban en el país. 

– ¿Cómo observa el panorama actual y futuro cercano de dichas tecnologías en el país?

Para lograr el objetivo de que para 2025 el 20% del consumo nacional de energía eléctrica sea cubierto por fuentes renovables, se deben seguir fomentando los programas que tuvieron éxito, ya sea el Programa RenovAr o el MATER.

Por el lado de RenovAr se bajaron considerablemente los precios de las subastas en los cuales se lograron valores muy competitivos a nivel energía.

Y en cuanto al MATER, hay una gran oportunidad para la contratación de energía renovable a través de contratos privados entre empresas. Muchas compañías e industrias demostraron en los últimos años que están dispuestas a firmar contratos de largo plazo con proyectos de energía renovables superiores al 20% de la ley teniendo un compromiso ambiental en base a una política corporativa.

Además, si bien el país posee excelentes recursos naturales, creemos que el desarrollo de largo plazo de las energías renovables enfrenta dos desafíos principales: la disponibilidad de capacidad de transporte y el acceso al financiamiento.

Se debe resolver la situación de los proyectos adjudicados en los programas pasados de RenovAr y Mercado a Término que aún no iniciaron su construcción y que están a la espera de la resolución por parte de CAMMESA y la Secretaría de Energía. 

Esto podría liberar capacidad de transporte al sistema, la cual podría ser utilizada por otros proyectos.

Por último, la viabilidad de los proyectos de largo plazo, como los asociados a la generación y al transporte de energía, requiere de condiciones financieras accesibles ya que implican desembolsos de grandes inversiones en períodos cortos, con grandes periodos de repago.  

Es por esto que una vez que se logre estabilizar la macroeconomía y en consecuencia baje el riesgo país, la reactivación del mercado será considerable.

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