De acuerdo al informe ‘Procesos Competitivos para el Financiamiento de Proyectos de Energía Renovable’ (descargar), elaborado por GWEC y OLADE, hasta el año 2018 en Latinoamérica se instalaron 25.716 MW eólicos. El 80% de esa potencia fue impulsada a través de subastas estatales.

El año pasado, según consignó el Reporte Mundial de Energía Eólica 2019, producido por GWEC, hubo una pequeña caída en la incorporación de nueva potencia eólica respecto al 2018 en la región. Se instalaron 51 MW menos debido, principalmente, a la disminución de casi 1,2 GW en Brasil, el mayor mercado de América Latina.

Fuente: GWEC

No obstante, según el informe, las proyecciones para la región eran positivas hasta el 2024. Se preveía un crecimiento sostenido de aproximadamente 4 GW eólicos por año. Las estimaciones estaban respaldadas por la recuperación que empezaba a demostrar el mercado brasileño y el avance de la contratación de energía limpia a través de PPAs entre privados (bilateral) de países de la región.

Sin embargo, estos pronósticos se verán modificados a causa de las políticas de aislamiento social que están desempeñado los diferentes gobiernos de la región para mitigar el avance del Coronavirus COVID-19. Estás medidas tiene dos efectos directos sobre la industria: la caída de la demanda eléctrica y la suspensión temporaria de construcción de proyectos.

Para analizar los principales mercados de la región ante este panorama, referentes de las asociaciones gremiales eólicas de Colombia, México, Argentina, Brasil y Chile ofrecen pronósticos de sus respectivas plazas.

Brasil, a la expectativa de las subastas. ¿Se adjudicarán proyectos de menor potencia?

A diciembre del 2018 la capacidad de generación instalada en Brasil llegó a los 162,5 GW, según la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel). De este total, los parques eólicos representaron 14,2 GW.

Según Elbia Gannoum, Presidenta de ABEEolica, Brasil venía incorporando un promedio anual de 2 GW eólicos durante el último tiempo. Sin embargo, en 2019 hubo una caída en la incorporación de potencia, instalándose cerca de 1 GW de potencia.

El 2020 despertaba buenas expectativas por las subastas de energía eléctrica, en la cual estaba incluida la energía eólica. La primera de ellas (A-4) estaba fijada para el 24 de abril y la segunda (A-6) para el 24 de septiembre. Pero debido a la pandemia el Ministerio de Minas y Energía las postergó por tiempo indeterminado.

Ante esta coyuntura Gannoum observa: “el gran desafío tiende a ser la caída de la demanda (que ha superado el 20%), que podría afectar las próximas subastas y, en consecuencia, adjudicarse contratos más pequeños”.

“Todavía no sabemos cómo estimar la cantidad de contrataciones, o cuanto más pequeñas van a ser, porque la crisis del COVID-19 plantea dudas, en un escenario que cambia con frecuencia. Entendemos que es prematuro sacar conclusiones numéricas, pero seguro serán subastas de menor capacidad”, infiere la Presidenta de ABEEolica dirigente.

No obstante, la dirigente destaca las potencialidades de Brasil para recuperarse rápidamente de una probable curva descendente, no solamente por su consumo eléctrico sino por su capacidad industrial. “En relación a producción de equipos, es bueno recordar que alrededor del 80% de las turbinas eólicas se fabrican en Brasil, por lo que nuestra dependencia de los productos importados es baja y no tenemos ningún registro de problemas en este momento”, enfatiza.

Asimismo, Gannoum resalta que todas las centrales eólicas “continúan operando, siguiendo todos los estándares de seguridad, ya que la generación de energía está en la categoría de servicios esenciales”. “Lo mismo sucede con las construcciones (de plantas), que siguen en funcionamiento”, destaca.

“Las empresas que administran y construyen parques están tomando todas las medidas preventivas según las indicaciones de las agencias de salud competentes”, indica la titular de ABEEolica.

Chile, con 1.718 MW eólicos en construcción

De acuerdo a datos relevados por ACERA, al 1 de mayo del 2020 se registraron 1.718 MW de potencia de energía eólica en construcción en Chile.

Según Carlos Finat, Director Ejecutivo de ACERA, hasta el momento la entidad no ha tenido conocimientos de que alguno de los proyectos se haya detenido a causa del COVID-19.

“Se nos ha informado que varios de los proyectos en construcción han sido notificados de fuerza mayor por algunos de sus proveedores y contratistas, aunque eso no ha significado la detención de los mismos; pero pensamos que sí podría implicar el atraso en algunos meses de su puesta en servicio”, observa Finat.

Por otra parte, en cuanto a la reducción de la demanda eléctrica, el dirigente explica que este fenómeno se manifiesta de dos maneras.

“Una es la baja de demanda general que, según información del Coordinador Eléctrico Nacional, sería del 5% aproximadamente. La otra, resulta del considerable traspaso de clientes de tamaño mediano/pequeño desde el sector de clientes regulados servidos por las Distribuidoras a clientes libres, suministrados por generadores”, indica.

Destaca la importancia de este aspecto, “ya que las licitaciones de las distribuidoras han sido la principal forma de cómo las energías renovables han podido obtener PPA’s de largo plazo en los últimos años”. “En este caso, la reducción de demanda alcanza más del 20%, que corresponde a contratos que han pasado a ser directos con generadores”, señala.

Y remata: “pensamos que la industria reforzará sus esfuerzos para competir más intensamente por los PPA con clientes libres, mercado en el cual se ha visto un elevado interés de esos consumidores para sustituir sus contratos servidos por generadores que poseen centrales termoeléctricas por contratos con generadores cero emisiones, exigiendo también competitividad en los precios”.

En cuanto a expectativas del mercado, Finat destaca: “pensamos que la industria de las energías renovables no convencionales (ERNC) en general, incluyendo la eólica, tiene las condiciones para continuar con el exitoso desarrollo que ha mostrado hasta ahora”.

No obstante, el directivo plantea una inquietud respecto a la crisis económica desatada por la pandemia y tiene que ver con la posibilidad de que el Gobierno grave a la industria.

“Las ERNC ya fueron obligadas a financiar un fondo de estabilización de precios de 1.350 millones de dólares como resultado de la crisis social que se activó en octubre del año pasado en Chile. En ese momento, la industria reaccionó positivamente para apoyar la iniciativa, que para las ERNC significa contribuir con al menos 150 millones de dólares: un 11% del fondo”, precisa Finat.

En esa línea, agrega: “nadie duda que, en el marco de la actual crisis sanitaria, los mecanismos que alivien económicamente a las personas y familias más vulnerables, y que les permitan asegurar la continuidad de los servicios básicos -incluyendo electricidad-, son necesarios y deben implementarse. Sin embargo, el financiamiento de esos mecanismos, que son parte de políticas sociales de Gobierno, le corresponde ser cubiertas por el Estado y no por las empresas”.

“El Poder Ejecutivo debiera dar las garantías necesarias para que los costos de esas políticas no estén a cargo de las generadoras y que, por sobre todo, asegure la cadena de pagos que se inicia en la recaudación de las cuentas de los usuarios finales por parte de las empresas distribuidoras que, a su vez, le pagan a las generadoras por la energía que les compran”, cierra Finat.

Colombia, un mercado en plena expansión que requiere de flexibilización en los permisos ambientales

En Colombia está operativo solo un parque eólico: Jepirachi, de 19,5 MW, que por cuestiones regulatorias actualmente no está entregando energía.

El año pasado, el Gobierno federal dio un gran paso en la diversificación de la matriz energética: adjudicó nueve emprendimientos eólicos por más de 1.700 MW. Además, un proyecto avanza por la vía del mercado entre privados.

German Corredor, Director Ejecutivo de SER Colombia, cuenta que los emprendimientos, todos ubicados en La Guajira (uno de los sitios con mejores recursos eólicos del mundo, con un factor de capacidad que llega al 60%) están en fase de pre-construcción: “muchos empresas aún están negociando con los proveedores de equipos”, confía.

Según el dirigente, la cuarentena obligatoria está afectando al desarrollo de los proyectos en gestiones previas, sobre todo las ambientales. “Estamos observando un impacto fundamentalmente el proceso de licenciamiento ambiental, porque las visitas a campo se han suspendido”, explica.

Es por ello que la entidad gremial se reunió a medidos de mayo con el Ministerio de Ambiente para analizar la forma de poder avanzar en estas gestiones. Cabe destacar que estos proyectos deberían entrar en funcionamiento en el año 2022.

En lo que respecta a los efectos de la cuarentena sobre el consumo eléctrico, según el operador del mercado, XM, se registraron picos de caída del 15%.

“La recuperación de la demanda no va a ser inmediata. Yo creo que tardaremos de 4 o 5 años para recuperar las proyecciones que había antes de la cuarentena, porque la pandemia ha impactado fuerte y van a haber empresas que van a cerrar, lo que va a repercutir en la demanda”, observa Corredor.

¿Cómo impactará este fenómeno sobre el año 2021? Para el Director Ejecutivo de SER Colombia “la actividad se mantendrá”, sobre todo en la contratación del mercado privado, una vez que la CREG expida aprobaciones para la estandarización de contratos.

Pero en lo respectivo a una segunda subasta estatal de largo plazo, Corredor observa que esto no sólo dependerá de la reactivación de la demanda sino también lo que pueda llegar a suceder con la mega represa Hidroituango, de 2.4000 MW. “Si se atrasa podría tomar mayor impulso la energía eólica”, analiza.

México, un gran mercado atravesado por la incertidumbre política

Durante el 2019, México incorporó centrales eólicas por 1.279 MW, alcanzando así un total de 6.237 MW eólicos.

El 2020 era promisorio. De acuerdo a un informe publicado recientemente por la cámara eólica de México, AMDEE, junto a la solar, ASOLMEX, existen 28 plantas solares fotovoltaicas y eólicas por, 3.270 MW, listas para entrar en operación comercial y otros 16 proyectos por 2,067 MW en construcción.

Sin embargo, estos emprendimientos están suspendidos por una medida del operador del Mercado Eléctrico Mayorista, CENACE, como mecanismo preventivo para mitigar la expansión del COVID-19.

“Uno de los problemas del decreto es que su aplicación es por tiempo indefinido. De entrada se están parando todos los proyectos en pruebas, pero también afectará los que están en construcción si se prolonga en el tiempo”, advierte Julio Valle, Director adjunto de AMDEE.

Según Valle, de los proyectos mencionados, más de 1.000 MW corresponden a eólicos y, por lo expuesto, no se puede determinar cuántos de ellos entrarán en funcionamiento.

Sin embargo, el dirigente señala que el desafío para la industria estará puesto en el 2021. Cuenta que por el momento sólo hay en carpeta poco más de 500 MW eólicos en construcción para ese año, la mitad de la potencia prevista para este.

A eso se le suma una caída del consumo eléctrico del 11%, “aunque hay zonas más industrializadas donde la reducción ha sido del 20 o 25%”, advierte Valle.

Según el Director adjunto de AMDEE, la conjunción de ambos aspectos, sumados a la falta de determinación del Gobierno mexicano en incentivar la industria eólica generan una gran incertidumbre en el mercado.

Argentina, más de 1.000 MW debieran entrar en funcionamiento este año

Según la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA), existen 2.030 MW eólicos operativos en Argentina. Para octubre, la entidad espera la entrada en operaciones de otros 1.090 MW más.

Héctor Ruíz Moreno, Director Ejecutivo de la Cámara Eólica Argentina, cuenta que la cuarentena suspendió obras por un lapso de tiempo corto y que, dando cumplimiento a los protocolos de seguridad e higiene, “se han podido retomar las obras en todo el país”.

“El objetivo prioritario de la industria eólica hoy en argentina es lograr concluir con los proyectos en marcha”, destaca Ruíz Moreno.

El dirigente señala que la llegada de la pandemia y sus efectos impactaron sobre una economía ya debilitada, lo que generó que toda la concentración política se abocara a estos temas.

“La industria actualmente trata de acomodarse con los proyectos en marcha, pero las expectativas son preocupantes, debido a que no hay una visión clara respecto al desarrollo de la industria eólica”, manifiesta el Director Ejecutivo de la CEA.

Y agrega: “esperamos que en algún momento de este año tengamos más claridad respecto a la superación de la pandemia y la salida de la cuarentena, para después ir pensando en cómo continua la industria de cara a 2021 y los años venideros”.

De todos modos, Ruíz Moreno comenta que a mediados de mayo han mantenido reuniones virtuales con autoridades nacionales, donde les han planteado preocupaciones del sector “que tienen que ver con la coyuntura y que nos genera problemas de financiamiento, cumplimiento de plazos de obra, falta de devolución de impuestos, entre otros temas importantes”, comenta el dirigente.

“Sin dudas, el gobierno debe involucrarse y asegurar las condiciones establecidas en la ley (27.191) que dio el marco para el crecimiento tan importante del sector en los últimos cuatro años, y que debiera continuar siendo la plataforma para el desarrollo del sector”, cierra Ruíz Moreno.