La 26° Conferencia de las Partes (COP, por sus siglas en inglés), la cumbre que realizó este año la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) reafirmó la necesidad de que los países desarrollados presten asistencia financiera a los más vulnerables.

¿Cuánto dinero sería necesario? Si nos remontamos al 2009, en el Acuerdo de Copenhague las Partes suscribieron por fondos anuales de 100 mil millones de dólares estadounidenses destinados a países en desarrollo a partir de esta década.

“En el contexto de una labor significativa de mitigación y de una aplicación transparente, los países desarrollados se comprometen al objetivo de movilizar conjuntamente 100.000 millones de dólares de los EE.UU. anuales para el año 2020 con el fin de atender a las necesidades de los países en desarrollo”, explicita el punto 8 del Acuerdo de Copenhague (COP15, 2019).

Sin embargo, esto aún no se ha cumplido y países de regiones como la nuestra encuentran complicaciones para financiar proyectos de mitigación, adaptación, desarrollo y transferencia de tecnología con el fin de lograr los objetivos comprometidos en la Convención.

Al respecto, Nicolás Galarza, viceministro de Ordenamiento Ambiental del Territorio del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, compartió con Energía Estratégica su lectura al respecto.

“El financiamiento climático es uno de los grandes desafíos que presentamos, particularmente en un contexto tan vulnerable como el de América Latina”, introdujo el viceministro Galarza.

Y continuó: “con preocupación, vemos que el compromiso de los 100.000 millones de dólares para financiamiento climático no se ha cumplido”.

De allí que “exigir mayor compromiso y una revisión de la cifra” fue la proclamación que subrayó el referente de Colombia. Y no es menor indicar que esta fue compartida durante la COP26 por otros miembros de la Asociación Independiente de Latinoamérica y el Caribe (AILAC), grupo formal de negociación del que Colombia hace de parte bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas.

Ahora bien, el viceministro Galarza reforzó la idea de que la actualización de la cifra no debe darse por imposición, sino que debe estar fundamentada:

“La cifra no puede ser una cifra caprichosa sacada del sombrero. Tiene que ser sustanciada por los estudios que, como el sexto reporte del IPCC -entre muchos otros-, han demostrado la grave crisis que vivimos”

“Por eso, esperamos un aumento exponencial de esa cifra para que garanticemos lo suficientes mecanismos para proteger todo nuestros recursos de América Latina”, indicó.

Por ahora, los esfuerzos serían insuficientes. No sólo los 100 mil millones de dólares anuales saben a poco. La regeneración que requiere el planeta, que precisaría de una ambición mayor, hoy se enfrenta a mayores complicaciones ante el advenimiento de la pandemia.

En tal sentido, las Naciones Unidas reconocieron que “las graves repercusiones fiscales de la pandemia del COVID-19 limitan la capacidad de muchos países en desarrollo para invertir en la recuperación y en la acción climática”.

E institutos como WRI alertan que “la tasa de crecimiento de la financiación climática se está desacelerando en general, en un momento en que necesita seguir creciendo para cumplir con el objetivo de $100 mil millones”.

Una financiación “mayor, nueva y adicional, previsible y adecuada”, tal como propusieron las partes en Copenhague y reforzaron en París, aún sería necesaria de implementar tras Glasgow.