05 de abril de 2017

Gastón Fenés

Por Gastón Fenés
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Construyen in situ dos torres eólicas por semana: cómo funcionan y se proyectan en Argentina

Álvaro Cristóbal González, Gerente General de la firma española Inneo, contó en detalle para Energía Estratégica sobre el proceso de construcción de las torres de hormigón en el mismo terreno dónde se van a instalar. ¿Cómo compiten en precio? Los tiempos y perspectivas de competencia en el mercado, tras la asociación con un partner local, Latinoamericana de la Energía.

¿Qué características presentan las torres de hormigón?

Desde el punto de vista técnico, las torres de hormigón de Inneo Torres responden mejor que las torres de acero ante las exigencias técnicas de las turbinas actuales, ya que ofrecen un comportamiento estructural óptimo frente a los esfuerzos de fatiga y sísmicos.

¿En qué se diferencian de las de acero?

Desde el punto de vista operativo, a diferencia del acero, las torres ofrecen una gran durabilidad sin necesidad de mantenimiento. Son transportadas por piezas con medios convencionales y permiten su montaje independientemente de la nacelle. Esto último brinda una flexibilidad extra en la ejecución de proyectos, por lo que pueden proseguir su construcción si se producen demoras en la llegada de las turbinas o las palas. Otras importantes ventajas son el ahorro y simplificación producido en fundaciones por el mayor peso de la torre, el mayor espacio interior para la disposición de equipos o inclusive, durante el período de operación, las mejores condiciones de trabajo para el personal por el aislamiento acústico y térmico del propio hormigón.

¿Podría explicar el proceso de construcción?

Inneo Torres fabrica las torres dentro de los propios parques eólicos mediante su sistema de fabricación móvil. La fábrica se instala en aproximadamente dos meses y, una vez montada, se comienza la construcción de las torres. El proceso se inicia disponiendo sobre unas plantillas la estructura de las armaduras de acero, que, una vez elaborada, se traslada a los moldes para realizar el hormigonado que conforma las dovelas o paneles que formarán parte de las torres.

Estas piezas son sometidas, posteriormente, a un tratamiento final que las prepara para el montaje y formación de la torre.  Todo el proceso se realiza bajo las más estrictas normas y controles de calidad, lo que garantiza un proceso industrial totalmente controlado y preciso.

¿Y cuánto tiempo demora la construcción de una torre?

El ritmo medio de construcción y montaje es de dos unidades por semana, pudiendo incrementarse, si el proyecto lo demandara, reforzando los medios de producción.

¿Se pueden utilizar con cualquier marca de generador?

Sí, Inneo Torres posee la capacidad técnica para desarrollar la ingeniería y adaptar las torres a cualquier turbina del mercado y altura de hub. En el transcurso de nuestra experiencia en el sector eólico hemos construido torres para los principales fabricantes del mundo y sobre ellas hay en este momento casi 1000 MW en operación. De hecho, nuestras primeras torres de hormigón llevan ya doce años funcionando, lo que casi ningún competidor puede decir y que, sin duda, demuestra la solvencia y fiabilidad técnica del producto. Hay que tener en cuenta que los inversores contemplan sus modelos de negocio a veinte años y, por tanto, las garantías técnicas y de disponibilidad del parque deben cumplir con esas expectativas. En un mercado con un componente financiero tan importante como este, no deben correrse riesgos innecesarios; los experimentos no son una buena idea.

Las torres deben ser calculadas teniendo en cuenta los datos de cargas proporcionados por el fabricante de la turbina que, posteriormente, debe validar ese diseño. Además de la homologación de cada fabricante, todas las torres de Inneo Torres están certificadas por DNV-GL, con el que mantenemos una relación desde el principio de nuestra actividad. La empresa posee además las certificaciones de calidad ISO9001 y medioambiental ISO14001.

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¿Cuánta mano de obra se emplea?

Una fábrica para un proyecto de unos 100 MW genera alrededor de 350 empleos durante un período de seis meses. Una de las grandes ventajas de nuestra tecnología es que garantizaría una producción 100% local, ya que toda la mano de obra y materiales serían contratados y comprados en Argentina.

Y en cuanto a precio… ¿cómo compiten con las torres convencionales?

Las diferencias más significativas se producen cuanto mayor es la altura, entre 95 y 140 metros, donde el acero no resulta tan competitivo ni tan adecuado desde el punto de vista técnico. En todo caso, en mercados que carecen de una cadena de suministro local, como sería el argentino en estos momentos, los precios resultan competitivos incluso a partir de los 80 metros. El concepto de Inneo Torres produce, además, un significativo ahorro en las fundaciones que puede rondar el 30% frente a las tradicionales para torres de acero y que debe ser tenido en cuenta a la hora de valorar la alternativa. Es muy importante considerar también los beneficios de emplear un producto totalmente fabricado en Argentina.

¿Cómo fue recibida esta tecnología en Argentina?

Llevamos más de dos años siguiendo la evolución del sector en Argentina y desarrollando contactos con diferentes empresas, que a la luz del programa RenovAr, se han intensificado. Frutos de ese trabajo han sido un acuerdo de representación comercial con Latinoamericana de Energía y un compromiso firme de compra de nuestras torres con un desarrollador para un proyecto que acude a la Ronda 2. Igualmente, estamos materializando acuerdos con socios argentinos para la fabricación de las torres y participando de modo muy activo en la elaboración de presupuestos y estudios, tanto para los parques que ya están adjudicados como para los que acudirán a las siguientes etapas de RenovAr.

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¿Qué experiencia tiene la empresa en otros mercados?

Hemos tenido experiencias en prefabricación industrial en los mercados europeo, chileno, mejicano y brasileño. En Brasil nos introdujimos con fuerza en el año 2009 y creamos un nicho de mercado que, hasta entonces, no existía en el país. Actualmente disponemos allí de tres fábricas móviles, que estarían listas para desplazarse, atender y ayudar a resolver muchos de los problemas con los que la industria eólica argentina se enfrenta.

¿Qué expectativas presenta en este escenario?

Nuestro producto encaja perfectamente con el mercado argentino, ya que presenta ventajas competitivas muy significativas, como la producción local, las prestaciones técnicas con turbinas de última generación, el ahorro en cimentaciones o la economía en costes de transporte. Este último factor es aún más relevante en países tan extensos como Argentina, donde los problemas logísticos asociados al transporte de las torres convencionales tienen un coste elevado y suponen un riesgo operativo muy importante.

Adicionalmente, muchos desarrolladores se están planteando, con nuestra ayuda, disponer sus turbinas a mayores alturas, ya que en la mayoría de los casos la mejora de disponibilidad obtenida compensa el incremento de coste de las torres que, en nuestro caso, es muy competitivo.  Con este criterio tenemos experiencias muy positivas en Brasil.

Considerando todas nuestras fortalezas y las de nuestros socios locales tenemos grandes expectativas de penetración en el mercado.

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10 Comentario

  1. Alejandro Sala dice:

    Interesante infomación

  2. Esther Regina Meinero dice:

    Me parece excelente!!!

  3. Marcos dice:

    consulta, si es tan brillante la idea por que a nivel mundial solo alcanza menos del 1% los parques eolicos con esta tecnologia, solo 2 tecnologos la utilizan. Y en un pais tan extenso como la Argentina como impacta en la cadena de suministros de Aridos, agua y cemento en un Parque en Patagonia. Y desplazar una dotacion de 350 operarios a los sitios. dudo que compense contra el costo de transporte.

    • Inneo Torres dice:

      Estimado Marcos, muchas gracias por tus interesantes preguntas. Efectivamente, la tecnología de torres de hormigón representa una parte más pequeña que la de torres de acero a nivel mundial, y, si bien no somos muchos por la complejidad técnica que conlleva, son muchos más de dos los tecnologos que hay en el mercado. Las razones son muy diversas pero la principal es que, hasta el reciente desarrollo de turbinas más potentes, las soluciones de acero podían responder adecuadamente desde el punto de vista técnico. Desde el momento en que se dieron avances tan importantes en la tecnología como los actuales, con potencias medias por encima de los 2 MW y diámetros de rotor de hasta 140 m, las exigencias se tornaron en mucho mayores y, en consecuencia, el mercado necesitó de una respuesta diferente que fuera competitiva y solvente. El estudio de mercado debería realizarse más bien preguntándose cuántas torres de 100 m o más se han instalado en los últimos 5 años con tecnología de torre de hormigón.
      Con respecto a las otras dudas planteadas, todos los productos utilizados para el hormigón se encuentran, en mayor o menor medida, en las distintas zonas del país, por lo que no representa generalmente un problema insalvable. Es, desde luego, siempre más fácil y barato que fabricar tramos de torre de acero a 400,700 o 1200 km de distancia y transportarlos por barco y redes de carreteras del país. En relación a la mano de obra, los trabajadores son cualificados convenientemente durante el proceso y no necesitan una formación específica previa, más allá de las cualificaciones comunes en el mercado de la construcción. A consecuencia de esto, generalmente, no resulta difícil contratar al personal necesario para los proyectos.

  4. Karina Gallardo dice:

    Muy interesante!!!

  5. Francisco González dice:

    Muy interesante este report.

  6. Cristina dice:

    Excelente entrevista, sin duda una solución extraordinaria

  7. Ing. aldo fachino dice:

    Los escasos recursos del estado argentino no deben ir hacia el desarrollo de nuevas tecnologías, salvo aquellas propias a un proyecto grande de país. En esta etapa necesitamos energía eléctrica para dar valor agregado a nuestras materias primas creando trabajos genuinos y dignos para millones de conciudadanos que lo necesitan.
    En ese sentido copiar lo que durante 30 años a dado muy buenos resultados en países de avanzada, parece lo prioritario y sensato. Hoy esos países instalan aerogeneradores de hasta 7 MW de potencia.
    No obstante la técnica Inneo Torres debería analizarse desde el punto de vista técnico-económico por las empresas dedicadas a la construcción de molinos. Inclusive para el desarrollo de nuevos generadores, donde los vientos promedios superan los 80 Km/h, sirviendo, por ejemplo de carcaza de equipos helicoidales aún no experimentados.
    Pero, insisto: No debemos improvisar. Argentina debe recuperar años de atraso incorporando todo aquello útil y con probada experiencia en materia energética. Esto no va en contra de la incorporación de trabajo nacional: todo lo contrario. Apunta a la creación de millones de puestos que no son viables hoy por carencia de EE.

  8. Erico Spinadel Erico Spinadel dice:

    Vieja regla de la Ingeniería:

    El papel aguanta cualquier cosa, el fierro mucho menos.

    Basta con hacer un breve cálculo de costo/beneficio y compararlo luego con el clásico molino tejano multipala, standard D-O-M. ¿Se imaginan a Don Zoilo engrasando los ejes de las paletas móviles?

  9. Excelente presentación. Me gustaria recibir mas informacion ya que estudio energias alternativas en un instituto de formacion tecnica (isft 188 de gral Rodríguez Bs.As) dice:

    Espero recibir mas información.

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