Amnistía energética, licitaciones y autoproducción solar bajo la mirada de industriales en Honduras

Eduardo Facusse, expresidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC), compartió sus preocupaciones y perspectivas sobre las últimas medidas energéticas anunciadas en el mercado hondureño.

Honduras continua con esfuerzos para resolver la crisis energética en la que se encuentra. Entre ellos, la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) aseguró que incorporará 272 MW en motores durante los próximos meses para cubrir el déficit y garantizar el servicio.

Según precisó Erick Tejada, secretario de Estado en el Despacho de Energía y gerente general de la ENEE, 230 MW de capacidad instalada de nueva generación entraría al 15 de abril, y se completaría a 270 MW a mediados de mayo.

La medida fue bien recibida por el sector privado, aunque en el mismo periodo se les haya propuesto desconexiones voluntarias de maquilas e industrias en el orden de 60 MW y se le sume una amnistía energética que despertó algunos cuestionamientos e interrogantes.

“No vemos la amnistía energética como un paso positivo y nos preocupa más bien que sea un movimiento político que termine deteriorando la finanzas de la estatal, por lo que realmente sentimos que es algo que no es correcto, a menos que el Estado quiera cubrir esas diferencias, porque esas pérdidas alguien las tiene que absorber y la empresa estatal ya no aguanta más”, declaró Eduardo Facusse, expresidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC).

Al respecto, es preciso remarcar que el Congreso Nacional fue quien decidió «conceder el beneficio de amnistía de multas, recargos e intereses, así como obligaciones accesorias pendientes de pago con la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE)” a través del Decreto legislativo 61-2023, pero no está fijado quién absorberá los costos.

“La Secretaría y la gerencia de la estatal solo están ejecutando lo que está mandando el Congreso pero no creo que lo estén viendo de manera favorable”, consideró Facusse.

A pesar de estas preocupaciones, Facusse reconoció los esfuerzos del gobierno por invertir en la infraestructura eléctrica del país y, en particular, elogió el liderazgo del secretario de Energía, Erick Tejada, destacando los esfuerzos de Tejada para minimizar los impactos de los problemas energéticos y su disposición para colaborar con instituciones como la CCIC.

Y es que en el último mes, la ENEE ha anunciado la ampliación, mejora y construcción de 15 subestaciones a nivel nacional, 4 líneas de transmisión, la instalación de variedad de reguladores de voltaje, y adelantó que se sumarán al sistema eléctrico 270 MVA de transformadores en sectores claves del SIN.

Ahora bien, reconoció que un asunto pendiente es la ampliación del parque de generación a costos competitivos, que repercutan favorablemente con reducciones de tarifas para usuarios finales.

“Preocupa la planificación de mediano y largo plazo porque no se han gestionado licitaciones que conduzcan a un mejor costo de energía. Entonces desde el sector industrial y comercial, lo que estamos requiriendo es que se empiecen a mover las piezas para elevar a término de licitación internacional nuevas ofertas que mejoren el costo de la energía en el país, que hasta este momento es un costo que realmente no es competitivo y es bastante alto comparado a otros países de la región”, cuestionó.

Un detalle que sí sería favorable para la reducción de costos para usuarios finales, surgiría a nivel de autoproducción. Desde la perspectiva del referente empresario, la propuesta de incorporar tarifas para autoproductores de energía renovable resulta positiva. Sin embargo, enfatizó la necesidad de una tarifa competitiva que no incremente los costos para los consumidores, por lo que sugiere que la formulación de esta tarifa debe garantizar que la energía producida de manera independiente contribuya a reducir el costo promedio de la energía en el país.

“El hecho que se esté moviendo en esa dirección ya es positivo, creo yo que se debe de considerar una tarifa de oportunidad para asegurarnos de que el incremento en el costo no venga a empeorar el precio, sino que lo mejore en ese sentido. Yo creo que la formulación tiene que servir para abaratar el costo promedio de la energía que se está despachando”, concluyó.

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