A finales del 2020, Chile lanzó su ‘Estrategia Nacional del Hidrógeno Verde’ que propone todo un itinerario para lograr su fin último: Exportar este energético a países de Asia y Europa.

Según funcionarios de Gobierno, estos envíos al exterior generarían en las próximas décadas divisas equivalentes a lo que hoy produce el cobre.

Sin embargo, Erwin Plett, Socio Gerente de Low Carbon Chile, observa que, a un año y medio del lanzamiento de esta política, aún resta mucho por hacerse para que los objetivos se logren cumplir.

En una entrevista para Energía Estratégica, Plett, quien además es Director de H2 Chile y Embajador del Hidrógeno Verde, analiza el estado de situación y advierte que, considerando el escenario actual, las metas propuestas son “muy ambiciosas”.

¿Cuáles son las metas esperables que debiera cumplir Chile durante este año para continuar el sendero planteado en su Estrategia de Hidrógeno Verde?

La Estrategia Nacional del Hidrógeno Verde chilena que se publicó en noviembre 2020 establece metas muy ambiciosas, y el primer hito es llegar al 2025 con 5GW de electrolizadores funcionando o en instalación, y para el 2030 deberían ser ya 25GW.

Al respecto hay que hacer la comparación con el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) la potencia de generación eléctrica a diciembre del 2021 era de unos 30,9GW incluyendo las “renovables no convencionales” que sumaban 14GW, aunque nunca se pueden sumar las potencias de diferentes tecnologías porque los factores de planta no son comparables.

A mi juicio definir metas más detalladas anualmente que las nombradas arriba no hacen sentido práctico, porque estamos comenzando de cero y solo los permisos ambientales para grandes proyectos podrían demorar años.

Las cifras comparativas muestran lo ambicioso de estas metas, y su concreción requiere de mucha voluntad y esfuerzo, sabiendo que hoy no existe todavía un mercado del hidrógeno local y tampoco a nivel mundial.

Este mercado se está recién creando a nivel global, pero su desarrollo va en serio. Una muestra de ello es el hecho que países representando aproximadamente el 90% del PIB mundial ya tienen alguna hoja de ruta o estrategia nacional de hidrógeno. Pero estamos recién comenzando y hoy no hay dónde comprar hidrógeno verde ni dónde venderlo.

Lo fundamental para avanzar en proyectos es encontrar los compradores tempranos y también el esfuerzo legislativo en crear un mercado de combustibles limpios imponiendo ciertas cuotas para los años venideros.

¿Qué expectativas de crecimiento tiene el sector privado para este 2022?

Todas las inversiones en el sector electricidad en Chile son privadas, así que las cifras postuladas en la Estrategia Nacional del Hidrógeno Verde corresponden a iniciativas privadas.

En este momento comenzamos de casi cero, ya que actualmente hay sólo dos proyectos funcionando con Hidrógeno Verde en Chile.

Uno es en el campamento de la planta geotérmica de Cerro Pabellón, a una altitud de 3650msnm, en que en 2017 se instalaron electrolizadores alimentados con un campo fotovoltaico y celdas de combustible para regenerar la electricidad renovable almacenada.

El otro es el que se inauguró en 2021. Se trata del primer proyecto para la alimentación con Hidrógeno Verde de grúas de horquilla para la logística en la minera Anglo American.

Con ello, cualquier proyecto que se inaugure representará un gran crecimiento porcentual, pero eso no dice nada concreto sobre potencias instaladas.

Estamos todavía en los cientos de kW y tenemos que llegar a GW. Hay por lo menos sesenta iniciativas de proyectos de hidrógeno en Chile, de los cuales una media docena han solicitado sus permisos como “Proyectos Especiales” en la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC).

Sólo unos pocos proyectos han avanzado al siguiente paso formal e ingresado al Sistema de Evaluación Ambiental. Recién en esa etapa se puede saber públicamente el avance y detalles técnicos de cada proyecto. Lo que sabemos ahora son sólo las buenas intenciones publicadas como notas de prensa de las empresas involucradas.

¿Cuáles cree que son los principales desafíos que tiene la industria del hidrógeno verde para desarrollarse?

Hay desafíos técnicos, financieros, regulatorios y de mercado como los tiene toda industria naciente. En este caso no contamos con la legislación y reglamentación específica necesaria.

Como una solución transitoria se ha creado la posibilidad de pedir permisos como “Proyectos Especiales” en la SEC. También ha ingresado al parlamento un Proyecto de Ley para posibilitar la inyección de Hidrógeno Verde en las redes de gas natural, lo que generará una gran demanda para promover una oferta. Tenemos varios años por delante hasta tener una reglamentación unificada y habilitante para esta industria.

Tenemos que crear una demanda para este todavía caro combustible limpio encontrando los compradores (offtakers) interesados en ser los primeros en este mercado. No se consigue fácilmente financiamiento si no se puede demostrar que le producto tiene compradores.

Las tecnologías de generación y aplicación están bien avanzadas y son de larga data. Nuevas aplicaciones acelerarán el desarrollo tecnológico porque tendremos diferentes usos para este combustible limpio como el hidrógeno, que hasta ahora sólo ha sido un químico industrial y se ha generado para autoconsumo.

Generar Hidrógeno Verde con electrolizadores significa avanzar en la masificación de su fabricación de hoy a razón de algunos MW/año a varios GW/año para bajar los tiempos de entrega y obtener un claro decrecimiento de costos.

Un desafío muy interesante para la economía local, en el que estamos trabajando fuertemente, es la formación de Capital Humano para esta nueva industria sustentable. Para ello la implementación de proyectos piloto que permitan la capacitación técnica y práctica son indispensables.

¿Las entidades de crédito están dispuestas a financiar este tipo de emprendimientos?

Como no existe un mercado a nivel mundial, la economía del hidrógeno necesita de financiamiento alternativo, no de la banca tradicional, que exige toda clase de seguridades.

Es interesante observar que hay fondos verdes climáticos que están apoyando estas iniciativas porque es una de las pocas opciones que tenemos a nivel mundial para descarbonizar algunos segmentos de nuestras industrias que no son posibles de electrificar.

Todos los gobiernos de países desarrollados están poniendo a disposición cuantiosos fondos estatales para avanzar en tecnología y crear estos nuevos mercados y proveedores. También ha sido muy interesante observar las acciones que han tomado entidades como el Banco Mundial, y en nuestra región, el Banco Interamericano de Desarrollo para participar en la cartera de los proyectos emergentes.

¿Qué opinión le merece a los apoyos financieros que ha lanzado el Estado chileno para proyectos de hidrógeno verde?

Tenemos una muy ambiciosa Estrategia Nacional de Hidrógeno, pero muy modestos fondos para apoyar financieramente proyectos emergentes. Sin embargo, el 2021 se dispusieron fondos para estudios de preinversión de parte de la GIZ, la agencia alemana de cooperación técnica, que ha estado apoyando a Chile desde el 2014 en este rubro.

Por otro lado, la Agencia de Sostenibilidad Energética (brazo del Ministerio de Energía) en el marco de la “Aceleradora de Hidrógeno Verde” seleccionó primero diez iniciativas a las que se les facilitaron instancias de apoyo técnico, económico y regulatorio para el diseño de un proyecto de uso de hidrógeno.

En la segunda etapa de esta Aceleradora se adjudicaron fondos para el cofinanciamiento de proyectos de “Respaldo Energético y Desarrollo de Capacidades” de Minera San Pedro y el Centro Nacional de Pilotaje de Tecnologías para la Minería, y para un proyecto de “Incorporación del Hidrógeno Verde en la Matriz Energética” de Cementos Melón.

El mayor programa ha sido la subvención de USD 50 millones para el costo de inversión en electrolizadores por parte de la CORFO, para iniciativas mayores a 10MW y a implementarse antes del 2025. Fueron seleccionados seis interesantes proyectos para hidrógeno verde, amoníaco verde y combustibles sintéticos verdes:

–           Proyecto Faro del Sur, de Enel Green Power Chile S.A., en la Región de Magallanes proveniente de energía eólica. El hidrógeno verde se le venderá luego al proyecto de HIF Chile.

–           HyPro Aconcagua, de Linde GmbH, que reemplazará parte de la producción de hidrógeno gris (producido con metano) de la refinería de petróleo Aconcagua de ENAP ubicada en Concón, Región de Valparaíso.

–           HyEx – Producción Hidrógeno Verde, de Engie S.A., en la comuna de Tocopilla, Región de Antofagasta. El hidrógeno verde posteriormente se venderá a Enaex para la producción de amoníaco verde y explosivos.

–           Antofagasta Mining Energy Renewable (AMER), de Air Liquide S.A. en la Región de Antofagasta que producirá e-metanol a partir de energía renovable, hidrógeno verde y CO2 capturado desde una fuente fija.

–           Hidrógeno Verde Bahía Quintero, de GNL Quintero S.A. en la Región de Valparaíso con electricidad limpia provista por Acciona Energía.

–           H2V CAP, de la siderúrgica CAP en la Región del Biobío, con el propósito de descarbonizar sus procesos siderúrgicos.

Es importante destacar la relevancia de esta, a mi juicio, muy modesta subvención, ya que estos seis proyectos suman un total de 388MW (similar a toda la potencia instalada actualmente a nivel mundial) y atraen una inversión de USD mil millones. Con esto se concluye que este tipo de ayudas son muy costo-efectivas para el país.