09 de enero de 2019

Nanda Singh

Por Nanda Singh.
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Principios de la política energética de Guatemala 2019-2050: diversificación, resiliencia y seguridad

En detalle, cuáles son los ejes de acción que trabajará el Gobierno, qué actores se involucrarán en el desarrollo sostenible del sector y qué acciones estratégicas definen que deberán ser llevadas a cabo en los próximos 30 años.

En 2019, la agenda energética del Gobierno de Guatemala se centrará en propuestas de Ley de Eficiencia Energética, la creación del Consejo de Eficiencia Energética (CONEE), monitoreo de precios de combustibles y la promoción de mecanismos para autoabastecimiento de electricidad a través de recursos renovables, acción que deberá durar como mínimo 5 años, de acuerdo a lo definido por el Ministerio de Energía y Minas (MEM) en la Política Energética 2019-2050. (ver documento)

Para aquello, deberán acompañar el proceso la Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE), Dirección General de Hidrocarburos (DGH), la Unidad de Planeación Energético Minero (UPEM) y la Dirección General de Energía (DGE) del MEM.

La diversificación, resiliencia y seguridad serán los principios rectores de la política energética que guíen al país en los próximos 30 años, esto fue definido en sintonía con lo que sostiene Daniel Yergin en su libro “The Prize: The Epic Quest for Oil, Money & Power”.

A partir de allí, el Gobierno de Guatemala, a través de las instituciones estatales encargadas de hacer cumplir la Ley General de Electricidad, afrontará el desafío de aumentar la cobertura eléctrica en el país, garantizar la calidad del servicio de energía eléctrica, conseguir el precio más competitivo, continuar con su posicionamiento como exportador en el mercado eléctrico regional y promover la calidad y seguridad operacional de los sistemas. Así también, tiene como objeto impulsar normativas de instalaciones eléctricas enfocadas en la seguridad e integridad de los guatemaltecos y sus bienes, además de generar electricidad eficientemente por medio de diversas tecnologías que garanticen la cobertura de la demanda diaria en el país.

Entre las tareas definidas relacionadas al sector energético renovable se destacan: determinar estrategias de mitigación para un mejor aprovechamiento de los recursos; promover el Autoabastecimiento de energía a través de renovables; realizar estudios periódicos de nuevas tecnologías tomando en cuenta la reducción de emisiones de GEI, la correcta operación de los sistemas y el mínimo costo; y priorizar la energía renovable, partiendo de la búsqueda del mínimo costo y velando por la seguridad de abastecimiento.

“Hemos visto el crecimiento de recursos no convencionales y mejoras en la evolución de la tecnología para todas las formas de recursos energéticos. Esto ha contribuido a la caída de los precios y al mayor desacoplamiento del crecimiento económico y las emisiones de GEI”, indica el documento donde además se detalla que las energías más representativas en el país son renovables, principalmente refiríendose a hidroeléctricas y centrales de bioenergía.

Ya en el país se encuentran operando 135 centrales de generación a partir de fuentes renovables, según datos del Administrador del Mercado Mayorista (AMM) tomados por el MEM en 2017.

Sus aportes al sector eléctrico nacional ya representaron una mayoría en los primeros días de este 2019. Siendo una sorpresa que entre el 1 día del año y el domingo pasado, 6 de enero, la biomasa ofreció más generación eléctrica entre todas las fuentes. (consultar reportes diarios en el MEM)

Tal como se indicó anteriormente, la mayoría de estas, un 68%, son centrales hidro, pero además se está avanzando en otras tecnologías de generación, ya las centrales de biomasa representan el 21.4%. En detalle, estas son:

44 centrales hidroeléctricas

49 GDR’s hidroeléctricos

22 centrales de biomasa,

7 GDR’s de la biomasa

3 parques eólicos,

2 parques solares fotovoltaicos,

6 GDR’s solares fotovoltáicos,

2 geotérmicos

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