Días atrás, el tercer encuentro del ciclo de debates públicos “Democracia y Desarrollo”, titulado «Vaca Muerta: convertir el recurso en desarrollo”, organizado por el Grupo Clarín en el auditorio del Museo de Arte Latinoamericano (MALBA), el Gerente Ejecutivo de Recursos no convencionales de YPF, Juan Garoby aseguró que la empresa estatal dispone de fondos propios para la explotación de recursos no convencionales de aquí a los próximos 18 meses.

¿Qué puede pasar luego de esta fecha? Víctor Bronstein, titular del Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad, analiza que “transcurrido dicho plazo, YPF buscará la estrategia a seguir de acuerdo al estado resultante en la esfera financiera. Pero si Garoby dijo que tenemos para año y medio, estamos tranquilos”.

La pregunta surge a partir de las dificultades que encuentra la actividad para conseguir el consenso de los actores involucrados respecto de la sanción de un nuevo marco regulatorio. Se agregó el inconveniente con los fondos buitres, ya que complica aún más la posibilidad de conseguir financiamiento externo, tan necesario para explotar el reservorio.

Respecto de la reforma en la Ley de Hidrocarburos impulsada el Poder Ejecutivo Nacional (PEN)  Bronstein destacó que “es un elemento a tener en cuenta porque influye en la recuperación de los costos operativos”.

En resumen, la propuesta prohíbe el sistema de acarreo, fija un máximo del 3 por ciento el impuesto a los ingresos brutos, unifica criterios en cuanto a permisos de explotación y pone límites a la disponibilidad de la renta. También extiende los beneficios para petroleras que figuran en el acuerdo de YPF con Chevron a partir de los 250 millones de dólares.

En relación al conflicto atravesado con los fondos buitres, Bronstein sostiene que no afectará la productividad de Vaca Muerta. “La situación de inestabilidad no puede durar para siempre” y si bien el inconveniente con los holdouts podría perjudicar a la empresa al momento de conseguir capitales, aclara que no ocurriría lo mismo a la hora de conseguir socios.

Bronstein opinó que se trata de una iniciativa promotora de inversiones y que está pensada para desarrollar la explotación de los recursos no convencionales. En este escenario, se instala como la contracara de la Ley 17.319, vigente desde 1967. “Con la reforma se tiene en cuenta esta nueva realidad”, indicó el experto en materia de energía.

En este contexto, tanto el PEN como YPF, aguardan los resultados de las elecciones internas en el Movimiento Popular Neuquino, previstas para el próximo 24 de agosto, proceso que una vez finalizado permitirá a las partes dialogar en otros términos.

En vísperas de la interna, Bronstein consideró que desde el sector se refuerzan ciertas posiciones mediante el discurso de “defender los intereses de la provincia”, con el fin de recaudar votos.

En su visión la normativa protege el equilibrio nacional, puesto que la jurisdicción en cuanto a tiempo y formas de explotación de los recursos, todavía recae sobre el Estado Nacional.

El petróleo es un recurso sumamente estratégico que no compete únicamente a las provincias, en su afán de regular la distribución de la renta. Implica una visión de seguridad estratégica y por eso corresponde a la Nación”, aseveró el especialista en acuerdo con la medida.

Conforme a lo anterior, los artilugios arrojados desde las provincias opositoras, que califican de inconstitucional a la reforma, quedan supeditados a meras interpretaciones. “Es una chicana, amenazan con juicios como éste en busca de triunfar en las elecciones. Lo que en realidad importa es otorgar garantías a la sociedad toda, respecto del abastecimiento energéticos para su desarrollo”, sentenció Bronstein.

La realidad actual de la Industria petrolera, demuestra que el recurso está siendo cada vez más escaso y requiere de cifras ascendentes de dinero, para la obtención de menos petróleo. Tal es así, que según el Ingeniero, Vaca Muerta es una oportunidad que las grandes petroleras no van a dejar pasar.

El edil explicó que las inversiones que las petroleras planifican, tienen una perspectiva a mediano y largo plazo, puesto que no necesitan del mercado local para el desarrollo de la actividad, sino que apelan a su propia capacidad financiera y operatoria.

Las grandes firmas están acostumbradas a producir en países y regiones que carecen de una estructura financiera ideal; por el contrario, están obligados a buscar el recurso”, señaló.  

En este sentido, vale destacar que Exxon facturó el año pasado, más de 460 mil millones de dólares y Chevrón, una cifra aproximada que se estima superior a los 280 mil millones. Con flujos de caja de tal magnitud, pueden funcionar de manera independiente, por lo que la situación macroeconómica actual, no se traduce en riesgos directos para la empresa nacional.