Los principales países del planeta orientan gran parte de sus inversiones de infraestructura en minimizar su vulnerabilidad energética, disminuir su dependencia económica y tecnológica e incrementar la seguridad de abastecimiento energético a futuro.

Para ello se interviene en diferentes áreas como: los Marcos Legales y Regulatorios Sectoriales, el Control de los Operadores sobre el Capital, la Aplicación de Mecanismos Fiscales, Subsidios ó Incentivos Específicos, etc.

En su diseño cada país se ajusta a sus propias condiciones de cultura institucional, historia sectorial y recursos propios entre otras cosas.

En ese marco referencial el reconocimiento de los Recursos Energéticos resulta imprescindible al evaluar las opciones posibles de desarrollo y así equilibrar el menú de alternativas atendiendo a las premisas básicas indicadas de vulnerabilidad, seguridad, sustentabilidad y Dependencia.

Sin entrar en cuestiones específicas que exceden los límites de esta síntesis, se destaca la importancia de efectuar Análisis Multivectoriales de Simultaneidad con las consideraciones adecuadas desde el punto de vista tecnológico, económico y ambiental para verificar su apropiada inserción en la diversificación de alternativas que nuestro país debe desarrollar hacia el futuro.

Nuestro país posee, en este sentido, un enorme potencial de alternativas energéticas que no son suficientemente aprovechadas o directamente desechadas.

Esto equivale a despreciar contenidos energéticos que a la luz de las condiciones del sector resultan, cuanto menos, altamente contradictorios.

Algunas definiciones:

Vulnerabilidad Energética: Situación en la cual un país no está en condiciones de tomar decisiones de política energética libremente o de tomarlas a un costo económico o político colectivamente insoportable.

La vulnerabilidad energética no coincide con la dependencia energética: Se puede ser dependiente sin ser vulnerable (si el costo es soportable y si el abastecimiento es diversificado) y se puede ser vulnerable aun siendo independiente (si el costo de la producción nacional es prohibitivo o la tecnología empleada es obsoleta);

La Seguridad Energética, se puede definir como la capacidad de un país para satisfacer la demanda nacional de energía con suficiencia, oportunidad, sustentabilidad y precios adecuados, en el presente y el futuro.
La problemática de la seguridad energética constituye, actualmente, uno de los temas centrales mundiales que afectan de forma esencial las economías y las políticas estratégicas de los Estados.

La visión clásica de la Seguridad Energética se focaliza principalmente en la infraestructura existente.

Sin embargo ésta se debe considerar de un modo Multivectorial e Integral, dónde la independencia, la autarquía, la resiliencia (entendida como la capacidad de restablecer flujos), la reducción de la vulnerabilidad y la sensibilidad del sector energético ante amenazas multidimensionales deben ser analizados en forma conjunta y sistemática.

Estructura Energética:

Sintéticamente, al tratar la Seguridad Energética se deben considerar los principales elementos que integran el sector energético.  Sobre estos existen distintos condicionantes, con diferentes consecuencias dependiendo del tipo de efecto causado (escasez de recursos, corte de suministro, inconvenientes técnicos, restricciones financieras, pérdida de competitividad, rechazo social, conflictividad política y/institucional, etc.).

Fuentes y recursos.

Energía nuclear

Energías fósiles (Fuel Oil, Gas Oil, Carbón Mineral (extracción convencional o gasificación), Gas Natural)

Biocombustibles (biodiesel, bioetanol, biomasa forestal, biogás, residuos sólidos urbanos).

Energías renovables (hidráulica, eólica, fotovoltaica, geotérmica, marina).

Infraestructura, equipamientos y medios tecnológicos.

Plantas de generación, producción, extracción y transformación (centrales nucleares, refinerías, minas de carbón, plantas regasificadoras).

Medios de almacenamiento, transporte, distribución y terminales de acceso/salida al sistema (depósitos de combustibles, ductos, red eléctrica, terminales de GNL, rutas, accesos).

Tecnologías de exploración, extracción, procesamiento/refinación, almacenamiento, transporte, distribución, generación, gestión, consumo, protección física y medioambiental.

Factores de contexto estructural.

Sobre el sector energético, con impacto en la Seguridad Energética, actúan factores de tipo:

  • Geográficos, el cual repercute en las localizaciones y en la accesibilidad de recursos, así como en las rutas de aprovisionamiento (Demandas, zonas con potencial eólico, vinculaciones fluviales y marítimas, disponibilidad de agua, limitaciones en el transporte, accesibilidad, etc.).
  • Geológicos, debido a la ubicación en el subsuelo de las materias primas energéticas (mantos de carbón, pozos petrolíferos, capacidad explotación de gas no convencional, minas de uranio, etc.).
  • Medioambientales, que implican la protección del ecosistema y limitaciones sobre los componentes de afectación climática (control de impacto medioambiental, reducción de emisiones de CO2).
  • Tecnológicos, que comprende el conocimiento y dominio, patentes, etc.
  • Instituciones relacionadas a la configuración, organización y titularidad de las principales empresas del sector energético.
  • Económicos, vinculado a la composición de la matriz energética (balance de fuentes, subvenciones, subsidios tarifarios).
  • Sociales, referidos a la reacción de la población ante las fuentes energéticas debido a la percepción de los riesgos y ventajas asociadas (ubicación de una central nuclear).
  • Jurídicos, que comprende la seguridad jurídica, la transparencia de la contratación y el modelo normativo-regulatorio (régimen tarifario, normativa regulatoria, etc).
  • Políticos, tanto interior (competencias institucionales y líneas de gobierno) como exterior (convenios internacionales).

Seguridad, Economía y energía:

La ciencia económica debe responder a la gestión de la escasez de los recursos energéticos y el modo de compensarla, dada la finitud de las materias primas (las renovables tienen limitaciones asociadas a la localización y climatología asociada).

En el plano de la Seguridad Económica se incluye la energía desde una perspectiva disciplinaria propia de la Economía, siendo lo principal la garantía del flujo energético, necesario para el funcionamiento de la industria, el transporte y el consumo doméstico.

Pero limitarse al suministro (el cual es, sin duda, esencial)  no es conceptualmente suficiente para una consideración completa de la Seguridad Energética, habiendo otros factores que ejercen su incidencia.

Centrándonos ahora en el aspecto económico, surge una cuestión sobre la relación entre dependencia externa y vulnerabilidad energéticas, términos, como se expuso más arriba, no necesariamente unívocos.

La importación energética no constituye necesariamente un problema en sí mismo, puesto que la importación puede ser más competitiva y barata que eventuales soluciones energéticas domésticas. La autarquía puede convenir, o ser forzada, en determinadas situaciones excepcionales, pero no en condiciones de normalidad político-económica.

Para evitar vulnerabilidades a causa de la dependencia del suministro energético externo son necesarias medidas conjugadas con aquellas establecidas para optimizar los recursos energéticos y económicos, así como fortalecer la estructura del sector energético, consiguiendo efectos económicamente positivos, que deben partir principalmente de las siguientes líneas de acción:

  • Diversificación del suministro, con pluralidad de alternativas en el mix de ofertas energéticas, con variedad de fuentes y ajustada a necesidades y parámetros de consumo estipulados (gas por gasoducto o por barco, etc.).
  • Diversificación geográfica de la cartera de oferta energética.
  • Gestión eficiente, rentable y sostenible (con equilibrio entre consumo y producción) de los recursos propios: naturales, monetarios e industriales y las reservas.
  • Alta Integración y redundancias en el sistema: red eléctrica, gasoductos, oleoductos, para asegurar su flexibilidad y resiliencia (capacidad de restablecer la caída del flujo energético).
  • Disposición de reservas estratégicas, en condiciones de calidad, mantenimiento y rápida disponibilidad y aceptable grado de cobertura ante emergencias.
  • Protección societaria e institucional de compañías estratégicas nacionales, evitando eventuales posiciones dominantes y adquisiciones hostiles foráneas.
  • Armonización de la política económica y la política energética (evitar subvenciones de resultado negativo), así como de la política exterior (diplomacia de la energía).
  • Dotación de un marco normativo completo, estable, transparente y eficaz para el sector y el escenario económico (regulación sectorial).
  • Control financiero, para evitar la especulación y distorsión del juego de precios según oferta/demanda/producción (contrarrestando eventuales conflictos socio-políticos-empresarios).
  • Cobertura tecnológica-industrial, con equipos y componentes propios y evitando monopolios de suministro técnico.

La combinación óptima de estas medidas es compleja, dado que se superponen criterios e intereses disímiles (geográficos, económicos, comerciales, industriales, etc.).

En las economías centrales del mundo desarrollado, el sector energético se encuentra en parte en poder de empresas privadas, por lo cual la estabilidad, protección y bonanza de las entidades corporativas energéticas repercute en la Seguridad Energética Nacional. Por ello, los niveles macro y macroeconómico y la operatividad de las compañías en el sector energético deben considerarse simultáneamente.

Resumiendo:

La estructura del sector energético se compone de fuentes, recursos, infraestructura, equipamiento, medios tecnológicos y un contexto dónde éstas se desenvuelven simultáneamente e interactúan entre sí.

Agentes estatales y privados, consumidores de diferentes rangos de potencia (Grandes Empresas, PYMES, Residenciales, etc), Transportistas, Comercializadores, Inversores, Operadores, Tecnólogos, etc., se vinculan y entrecruzan en diferentes planos, geopolíticos, comerciales, tecnológicos, financieros y otros.

En ese marco la menor vulnerabilidad e Independencia del suministro energético es la resultante de múltiples medidas conjugadas para optimizar los recursos y así fortalecer la estructura sectorial en forma conjunta.

Amenazas, riesgos y agresiones pueden ser de carácter externo o interno sobre diferentes áreas del sector energético. Para contrarrestarlas se deben instrumentar contramedidas defensivas.

La seguridad Energética implica enfrentar adecuadamente estos vectores incrementando la capacidad de reacción y generando mejores resultados económicos sectoriales.

Entre las herramientas para garantizar la Seguridad Energética, se destaca la Disciplina Ética, la Inteligencia y sus Aplicaciones Prospectivas.