Durante el 2014, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), se elaboraron 2.548.290 toneladas de biodiesel en el país. De la producción, un 62,69 por ciento se destinó al mercado externo, es decir, 1.597.624 toneladas se despacharon a distintos países del mundo.

Sin embrago, durante este 2015, la caída del barril de crudo de petróleo (hoy cerca de los 46 dólares) hizo más competitivo al gasoil frente al biodiesel, lo que impactó negativamente en la demanda de plazas sin política de corte obligatorio. Este escenario, sumado al cierre del mercado europeo por supuesto dumping, dio como resultado un año “pésimo” en cuanto a ventas, según indica Víctor Castro, CEO de CARBIO.

La producción vendida al exterior será de sólo 600 mil toneladas”, calcula el directivo de la cámara que nuclea a las empresas exportadoras de Argentina, en diálogo con energiaestrategica.com.

Teniendo en cuenta esta situación, el gobierno nacional tomó cartas en el asunto bajando las retenciones. Tal es así que el viernes pasado se actualizaron los precios y derechos de exportación del biodiesel correspondientes al mes de octubre, bajando los gravámenes 5 puntos, de 8,60 a 3,31 por ciento.

Si bien Castro saluda esta decisión de las autoridades, señala que lo que está requiriendo la industria es que se establezcan plazos más prolongados en la variación de las alícuotas móviles. Explica que los contratos de venta al exterior suelen darse con una extensión de 3 a 4 meses, por lo que la variación mensual de las alícuotas no permite prever ganancias a largo plazo.

Dice que “no es fácil cerrar contratos con retenciones que suben o bajan” porque las ganancias se tornan una suerte de lotería sin posibilidad de previsión.