El mercado de los biocombustibles en nuestro país no atraviesa su mejor momento. Dos motivos principales provocaron que el primer trimestre de 2015 sea el peor de la historia en lo que respecta a exportaciones de biodiesel: la caída del barril de crudo, que impidió competir con el gasoil en países que no tienen metas de corte obligatorio, y las medidas antidumping que impuso la Unión Europea contra los productos nacionales.

En el plano del Bioetanol, si bien la participación en la matriz viene creciendo, las empresas que lo procesan a partir del tratamiento de maíz admiten que con la actual fórmula de precios no alcanza para recuperar la inversión en los planes previstos antes de embarcarse en los proyectos.

Por eso ahora plantean un incremento del 2 por ciento en la mezcla con las naftas, para llevarlo al 12 por ciento, y de esa manera ocupar en un 95 por ciento la capacidad instalada. Buscan compensar con volumen la menor rentabildad.

Vicentin, es una firma de peso y pionera en el negocio, ubicada en la localidad santafesina de Avellaneda, capital nacional del biodiesel, que procesa biodiesel y bioetanol.

Consultado por energiaestrategica.com, Matias Krause, Gerente de la empresa, cuenta cómo se prepara la compañía para superar estos obstáculos.

¿Cuáles son las perspectivas de la empresa para este año?

Las perspectivas de este año son las mismas de siempre. A partir de la eficiencia y el agregado de valor, buscar los mejores resultados que hagan sustentable el negocio; procurando que cada eslabón que se agrega contribuya a extender fronteras, ganar mercados, generando competencia, ofreciendo mayores opciones y mejor calidad. Siempre con la idea de reinvertir en nuevos proyectos o mejorar los existentes; pese a que este año la coyuntura nos mantenga en posición de espera. Sin embargo, como empresa 100% nacional la apuesta sigue firme en nuestras tierras.

¿Qué proyectos están trabajando en el área de biocombustibles?

Los proyectos que en realidad continuamos trabajando son el del Biodiesel y Bioetanol. Con la premisa de lo mencionado anteriormente, buscamos agregarle valor al aceite de soja para producir biodiesel; que además, al contar con una planta de Glicerina refinada, aquello que empezó como un grano de soja, termina en nuestro uso diarios como cosméticos, jarabes, pasta de dientes y hasta la producción de polímeros plásticos.

Por otro lado tenemos la transformación completa de un cereal, como el maíz, en Bioetanol como energía y en Burlanda como alimento animal de alta proteína para aplicaciones en alimentos y forrajes. Esta industria incipiente no solo trae un gran impacto positivo en la reducción de gases efecto invernadero contra los combustibles fósiles, sino también incentiva al productor, a una mayor rotación de los cultivos en sus campos ante la mayor demanda interna de maíz, preservando su capacidad productiva en el tiempo.

¿Están pudiendo colocar la producción en el exterior?

A partir de la brusca caída del precio del petróleo y sus derivados, las exportaciones de demanda discrecional quedaron sepultadas, teniendo solo los mercados con mandatos de corte, como el caso de Estados Unidos. Donde para acceder a dicho destino, hay que cumplimentar con rigurosos requerimientos. Pero estamos en el proceso de hacerlo. De todas maneras este año tendremos exportaciones muy por debajo de años anteriores. En cuanto al bioetanol, nuestra fábrica aporta 100% al mercado interno.

¿Cómo analizan el mercado de los biocombustibles de cara al futuro? 

Los biocombustibles llegaron para quedarse. Para el futuro esperamos que se puedan ampliar sus usos. Para el biodiesel que se comience a usar en la generación eléctrica y se aumente el corte del 10% al 20% en el agro y transporte público. En cuanto al Bioetanol, esperamos que en el corto plazo se aumente el corte al 12% e ir subiendo paulatinamente hasta llegar al 20% sin problema alguno.  La industria cuenta con capacidad ociosa, y con los cambios que hubo en los precios, sería importante para volver a un justo equilibrio.

Para todos estos incrementos mencionados, tanto la cámara de Biodiesel como todos los productores de Bioetanol, han hecho los ensayos correspondientes para demostrar que aumentar el corte no trae problema alguno en los motores. Con políticas claras y sustentables en el tiempo, y el dialogo constante entre el Estado y los productores, esta industria no tiene techo.