El pasado jueves 30 de septiembre, el Gobierno de Iván Duque lanzó la Hoja de Ruta de Hidrógeno (ver nota) que tiene por objeto la producción masiva de este energético al 2050, con una meta intermedia al 2030.

“El Gobierno que se venga, y no sólo ese, sino los de los próximos 30 años, deberían seguir esa Hoja de Ruta (ver), mejorarla, complementarla y acelerarla”, declara Rutty Ortiz Jara, quien durante el Gobierno de Juan Manuel Santos ocupó los cargos de Viceministra de Energía y Superintendenta de Servicios Públicos.

En diálogo con Energía Estratégica, la economista y abogada asegura que la política colombiana deberá ser constructiva si quiere participar de la agenda futura del mundo, como lo es la producción de hidrógeno limpio.

“Estamos compitiendo por un mercado que se está abriendo. El Gobierno alemán ha acompañado también la hoja de ruta chilena y financia proyectos en Costa Rica, porque ellos serán de los principales consumidores netos de hidrógeno para cambiar su matriz energética”, observa.

Y advierte: “Vamos a competir con nuestros pares y es muy importante que los Gobiernos que se vengan garanticen las mejores condiciones para la inversión privada, la sostenibilidad en la inversión y, por supuesto, la futura exportación de este energético”.

A criterio de Ortiz Jara, el ejercicio colombiano, que contó con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y apunta al 2030 a producir hidrógeno verde a uno de los precios más competitivos del mundo (1,7 dólares por kilo), cuenta con objetivos claros que integran a los distintos sectores.

“La manera de construcción es muy valiosa, porque le da sostenibilidad, involucrando al Gobierno como un líder, pero que vincula la participación de la academia, consolidando el sector de ciencia y tecnología, y del sector privado, ejecutores finales de estas políticas”, resalta la ex viceministra de Energía.

Continuidad política

Para Ortiz Jara la continuidad política en este tipo de iniciativas será central. Cabe destacar que el año que viene Colombia celebrará un nuevo proceso de elecciones presidenciales.

Manifiesta que, “parte del éxito que tuvimos en el país con la política energética y los resultados de la última subasta (de renovables, donde en 2019 se obtuvieron precios menores a 28 dólares por MWh), tiene que ver con que tenemos un Gobierno que si bien rivalizó con el anterior (de Santos), en materia de políticas energéticas hubo continuidad, y de hecho hubo mejoras de lo que venía haciendo”.

En esa línea, advierte sobre ciertos sectores políticos que, a su criterio, son irresponsables. “Hay que estar alertas que no haya cambios de estos que rompen lo que se viene haciendo, que descalifican y no vienen para construir mejoras sobre lo que ya hay”, sugiere.

“El hecho de que sea una hoja en la que participan tantas instancias, uno tiende a pensar que esta política tiene vocación de largo plazo. Eso no quiere decir que haya riesgos en discursos populistas, sea de derecha o izquierda, que tiendan a destruir lo construido”, sostiene.

Hidrógeno azul

Otro aspecto que destaca Ortiz Jara de la Hoja de Ruta es la incorporación del hidrógeno azul, es decir, del fluido que es producido a partir de fuentes fósiles pero que incorporan la captura y almacenamiento de emisiones de CO2, generando un energético limpio.

“Tenemos un potencial enorme de no convencionales, pero además de convencionales, que ha sido históricamente la columna vertebral de nuestra economía”, enfatiza la economista y abogada, y resalta que la incorporación de toda la industria es “muy valioso”.

“Esta es una oportunidad para que nosotros desarrollemos tecnología. Que hagamos procesos de innovación tecnológica en nuestro país y creemos infraestructura específica para el desarrollo de estas tecnologías. La posibilidad de encadenamiento productivo es enorme y al tener mayores capacidades también se pueden bajar los costos de producción. Pero habrá que hacer un seguimiento para ir ajustando las cifras y realizando mejoras”, cierra Ortiz Jara.