El ministro de Energía Eléctrica de la República Bolivariana de Venezuela, Luis Motta Domínguez, admitió la semana pasada que su país está atravesando una crisis energética. Las políticas llevadas a cabo por la gestión actual y las declaraciones del ministro sobre las fallas del sistema despertaron muchas críticas por parte de miembros del parlamento nacional. En este contexto, en el medio de polémicas, también se escucharon propuestas.

Como respuestas a la crisis, un grupo de diputados se dispuso a impulsar un nuevo proyecto de política energética que incluye cuatro pilares fundamentales:

-Maximizar la producción petrolera y gasífera.

-Democratizar el petróleo y otorgar beneficios directos a los venezolanos mediante un nuevo fondo soberano de riqueza.

-Diversificar la economía a partir del petróleo pero en la búsqueda de nuevas fuentes de riqueza.

-Acelerar la transición hacia las energías renovables, atendiendo el desarrollo sustentable y equilibrio ambiental.

Entre las consideraciones de los dos últimos pilares por cubrir, se incluye la promoción a la generación a través de fuentes alternativas. Las energías renovables serían, en este punto, las respuestas más adecuadas para anteponerse a la crisis y, en palabras de los impulsores del proyecto: poder recuperarse en tres años, estabilizar el sistema en los años siguientes y potenciarse económicamente al 2030.

En este sentido, la propuesta a largo plazo podría devolver la productividad al mercado energético acabando con el rentismo petrólero y la dependencia absoluta del crudo para la generación de electricidad.

Sin embargo, detalles precisos llevan a afirmar que hay posibilidades de rescatar la industria petrolera y además aprovechar las energías eólicas, por ejemplo en la zona de la Península de Paraguaná, al norte del país. No obstante, este complemento de fuentes de generación para el sistema, que lleva a cumplir compromisos de diversificación de la matriz, necesitaría de la inversión privada para poder apalancarse sostienen los impulsores del proyecto.

«El 60% de la energía en el país es generada por fuentes hidráulicas. Sin embargo, el sistema eléctrico está abandonado y la inversión en energías alternativas no es prioridad para régimen», afirman desde el equipo de Venezuela Energética, con su propuesta para el bienestar y progreso de los venezolanos.

Los fallos en líneas de transmisión estarían reflejados en cortes prolongados en todo el territorio, y alertan sobre la necesidad de una nueva planificación de la red eléctrica para solucionar los problemas actuales apuntando a un sistema resiliente.

Lea también: Las “claves” para Latinoamérica: una experta trae la experiencia de Estados Unidos para motorizar generación distribuida con fuentes renovables

El proyecto «Venezuela Energética» nació a partir del libro homónimo escrito por Leopoldo López, dirigente de Voluntad Popular, y Gustavo Baquero, referente del sector petrolero en Venezuela. Lanzado en diciembre del año pasado encontró respuesta en colegas y parlamentarios que se apropiaron de las iniciativas sugeridas allí para desarrollar un plan estratégico en conjunto para los próximos 50 años.

Forman parte del grupo político que impulsa la propuesta: Luis Stefanelli, diputado a la Asamblea Nacional y miembro de la Comisión de Energía y Petróleo del Parlamento; Iván Freitez, secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros y Gasíferos del Estado Falcón; Yon Goicochea, dirigente de Voluntad Popular y experto en derecho energético; entre otros.

«Nosotros hoy tenemos que invertir en energía eólica, solar y otras fuentes limpias, para que podamos generar un desarrollo sostenible en el país», dijo Yon Goicoechea.