En distintos puntos del país, algunas organizaciones cooperativas y espacios público-privados trabajan en el desarrollo de pequeñas centrales de energía solar, eólica o de bioenergías. Pero los casos son contados con los dedos.

Entre los que se pueden destacar, está el parque solar de 200 kW del Consorcio Asociativo Público-Privado (CAPP – PRIER) que está operando en la localidad de Armstrong, Santa Fe.

Por otra parte, se encuentran las pequeñas centrales fotovoltaicas del PROINGED, Provincia de Buenos Aires. Ya se han instalado 3 (una en la localidad de San Nicolás de 700 kW, otra en Samborombón, de 100 kW, y otra en el CEAMSE, de 500 kW) y se están por inaugurar otras 6 en diferentes puntos del territorio bonaerense, en concepto de 2.300 kW de potencia.

Del mismo modo, en el Chaco se está desarrollando otra central de energía solar. Se trata de un parque de 300 kW que la distribuidora provincial Secheep montará en dos etapas.

Todos estos proyectos cuentan con ventajas de poder desarrollarse cerca del consumo, evitando pérdidas de energía, estabilizar puntas de línea, entre otras ventajas comparativas frente a grandes centrales de energías renovables; sin embargo, sus desarrollos tiene la barrera de no contar con un marco de incentivo como el que ofrece, por ejemplo, el Programa RenovAr.

Éste plan de licitaciones otorga beneficios a los proyectos pero impide la participación de eólicos y solares inferiores a 1 MW y de bioenergías por debajo de los a 500 KW.

En el marco de la jornada que desarrolló Energía Estratégica el miércoles 13 pasado, “Off The Record de Las Energías Renovables”, Ricardo Airasca, titular de la Comisión de Políticas Energéticas de la Federación Argentina de Cooperativas de Electricidad y Otros Servicios (FACE) y uno de los responsables del parque solar de Armstrong analizó esta situación.

El ingeniero sostuvo que por el momento “hay un bache” para el desarrollo de estos proyectos teniendo en cuenta que la Ley de Generación Renovable Distribuida, que fue aprobada en Diputados y se está trabajando en el Senado, podría incluir en sus beneficios este tipo de proyectos siempre y cuando la reglamentación lo permita. Es que no hay detalles explícitos.

“Es momento de empezar a hablar de los que estamos en el medio”, reclamó Airasca. “Si nosotros logramos articular todo vamos a tener un sistema realmente eficiente, minimizando gastos de transporte, perdidas (eléctricas)”, remató.