Desde hace más de dos años el país ha dejado de importar energía y el año pasado llegó a exportar 1.250 GWh. La combinación entre diferentes matrices evita que el país dependa demasiado de una en especial y el desarrollo de las renovables permite prescindir de combustibles fósiles.

Por primera vez en 20 años y por el segundo consecutivo desde 2014, Uruguay logró abastecer la demanda doméstica de electricidad sin tener que recurrir a la importación. El dato lo brinda en su Balance Energético Preliminar el Ministerio de Industria (MIEM).

Contribuyeron en el resultado, los altos niveles de generación de las represas hidroeléctricas del país y la incorporación progresiva de energía eólica al sistema, que además permitió disminuir el uso de energía térmica y bajar fuertemente los costos para abastecer la demanda al punto que ya desde este año el país prescindiría del uso de combustibles fósiles en la producción de energía.

En 2014 la producción total de electricidad fue la más alta en diez años y alcanzó los casi 13.000 GW/h. De la energía producida se exportaron algo más de 1.250  GW/h, algo que el ministerio considera un récord para la última década y superó seis veces la que se exportó en 2013. Desde octubre de 2012 el país ha dejado de importar energía, cuando el país sufrió una grave sequía.

En su estudio el MIEM considera la históricamente alta participación de la energía hidráulica en su matriz de generación eléctrica, de cuyas condiciones es dependiente en cuanto a caudal de los ríos, régimen de lluvias, etc. que influyen en las condiciones de disponibilidad hidráulica. Los aportes de aguar del año pasado, que fueron extraordinarios, elevaron la producción hidroeléctrica al 74 por ciento del total de la energía generada.

Precisamente, para evitar factores coyunturales que pueden disminuir el aporte de esta fuente, ha ido creciendo el aporte de la energía eólica y la biomasa en los últimos años. El año pasado, el 93 por ciento de la energía eléctrica fue de origen renovable, y tan sólo el restante 7 por ciento se generó a partir de combustibles fósiles, según indica el informe.

El año pasado, se instalaron más de 400 MW de producción eólica, lo cual supuso que la matriz energética de esta fuente pasara del 1 al 6 por ciento del total. En el caso de la biomasa, en 2014 la energía producida de esta fuente renovable representó el 13 por ciento. En ese mismo año, también creció en el país la producción de biocombustibles, como el bioetanol y el biodiesel, el 37 por ciento de la producción.

La empresa pública encargada de la generación de energía eléctrica, UTE, a partir de esta semana estará en condiciones de cubrir la demanda sólo con fuentes renovables. El despacho programado por la Administración del Mercado Eléctrico (ADME), da cuenta que el abastecimiento de electricidad se realizará en 76,9 por ciento con generación hidráulica y eólica y biomasa (23,1 por  ciento), lo cual pone sin duda al país a la vanguardia respecto del uso de energías renovables.

Fuente: Ciudad Nueva.