El proyecto eólico en Uruguay se consolida en los años 2009-2010 cuando el gobierno conjuntamente con los partidos políticos de la oposición define como política de estado, de corto y largo plazo, la introducción de energías renovables no convencionales en la matriz eléctrica, explícitamente eólica, fotovoltaica y biomasa.

Anteriormente la empresa eléctrica estatal UTE, conjuntamente con la Dirección Nacional de Energía, habían instalado puestos de medición de viento y radiación solar en todo el territorio nacional. También UTE había avanzado con un parque eólico de 20 MW como proyecto piloto, con resultados muy auspiciosos.

Los proyectos de biomasa estuvieron vinculados básicamente a las fábricas de pasta de celulosa, industrias madereras y arroceras.

Entre 2011 y 2014 se firmaron contratos para la construcción de 1500 MW de parques eólicos, con distintos mecanismos de subasta y negociación. Más del 90% con compra de energía por parte de UTE mediante la firma de PPA. Los parques que no habían suscripto contratos PPA con UTE al comienzo, lo hicieron más adelante.

Las centrales eólicas se construyeron entre 2013 y 2017. Para comienzos de 2018 estaban todos operativos.

En 2014 se hizo una subasta para compra venta de energía por 200 MW de fuente fotovoltaica, mediante PPA con UTE. Estos parques se instalaron y quedaron operativos también en 2017.

En 2010 el decreto 173/10 habilitaba la instalación de micro generación en media y baja tensión, luego el decreto 014 de 2014 definía los suscriptores generadores que no inyectan energía a la red. En base a estos mecanismos se instalaron al día de hoy unos 28 MW, 21 MW micro generación y 7 MW de suscriptores con generación.

Finalmente, para fines de 2017, quedaron operativos: 1.500 MW eólica, 254 MW fotovoltaica, y 200 MW de biomasa autorizados a volcar energía a la red.

Jorge Dosil, presidente de la Asociación Uruguaya de Energías Renovables (AUDER)

El sistema eléctrico de Uruguay tiene un pico máximo de consumo de 2.100 MW, y un consumo anual de energía eléctrica de 11.200 GWh.

En 2019, la producción anual de energía eléctrica fue, sin embargo de 14.100 GWh, se exportaron entonces casi 3.000 GWh, esto es un 26% del consumo de Uruguay.

El Uruguay tenía condiciones preexistentes que facilitaron la incorporación tan masiva de renovables intermitentes:

  • Interconexión con Argentina de 2.000 MW.
  • Interconexión con Brasil de 570 MW.
  • Embalse de agua que alimenta 590 MW de centrales hidroeléctricas del Río Negro, capaz de almacenar el 20% de toda la energía eléctrica que consume Uruguay en un año.
  • Central Hidroeléctrica binacional de Salto Grande, la porción uruguaya es de 980 MW.

En los pliegos de las subastas se incorporaron exigencias que facilitaban la incorporación segura de estas centrales eólicas y solares:

  • Operación y control directo desde el despacho de carga.
  • Códigos de red de primer nivel, en cuanto a su comportamiento en la red y calidad de la energía que suministran.
  • Modelos de las centrales tanto para los programas de flujos de red estacionarios, como para el estudio de transitorios.
  • Participación en el control de la tensión en los puntos de conexión.

Se hicieron adecuaciones en la gestión de las redes:

  • Se incorporó la desconexión automática de carga para los generadores.
  • Telemando de las centrales hidroeléctricas.
  • Estaciones meteorológicas en las líneas críticas para optimizar la potencia que se podía trasmitir.
  • Se incorporan pronósticos de viento y sol.

Se procuró la más amplia distribución geográfica de las centrales intermitentes para evitar bajadas o subidas bruscas de carga con las variaciones del viento y el sol. Se hicieron estudios previos para calcular las máximas variaciones de potencia esperables en 10 minutos y en una hora, para saber si el sistema sería capaz de absorberlas sin afectación a los clientes.

Se desarrollaron programas de optimización del despacho en base a los pronósticos de viento, sol y lluvia y los datos históricos de hidrologías, etc.

Desempeño de la generación eólica

A partir de 2018, la participación de la generación eólica en la producción de energía eléctrica fue del 38%, en 2019 fue 33%.

Este último año las exportaciones de energía se incrementaron sensiblemente y también la generación hidroeléctrica. El resto de la matriz eléctrica también es renovable salvo un 3% de respaldo térmico inevitable.

El 1 de julio del 2020, Uruguay fue abastecida 100% con fuentes renovables: 68% eólica, 28% hidráulica y 4% biomasa. Un 38% fue exportado a Argentina. Fuente: SEG Ingeniería. Datos de la Administración del Mercado Eléctrico (ADME)

El futuro

El futuro dependerá fuertemente de la actividad económica, si se retoma un crecimiento sostenido, sumado a la incorporación de movilidad eléctrica, aun cuando la primera prioridad será la generación fotovoltaica por su complementariedad con la eólica ya instalada, será necesaria nueva generación eólica para fines de esta década.