Muchos de vosotros habréis leído la obra de George Orwell, que nos deleitaba con la evolución de la población de variadas especies de animales que convivían en una granja, adecuadamente organizada por el granjero que era el dueño del establecimiento. Era él quien decidía la distribución, la alimentación, los cuidados, la higiene, las eventuales vacunas, los sacrificios, las ventas, las compras, la limpieza y quien decidía todas las otras variables que consideraba eran propias de la actividad.

Todo funcionaba según las reglas del arte, pero sucedía que las diferentes especies eran muy particulares pues aprendían, tal vez por la inflexible organización minuciosa de todos los menesteres, cómo entenderse entre ellos por gestos y palabras y hasta con letras que habían aprendido como por ósmosis del mismo granjero, dueño y señor y de mano firme en todo lo que realizaba.

Estos increíbles conocimientos adquiridos en mayor o menor cantidad por las diferentes especies de la granja llevaron al conjunto a querer cambiar la férrea organización que les era impuesta por el granjero y como era de suponer, socavaba la disciplina que reinaba por imposición del granjero.

Los más audaces sorprendieron al resto cuando en una buena mañana colgaron un cartel en que se podía leer un mensaje que sutilmente llevaba a las diferentes especies a formar un frente común contra el granjero opresor. Decía simplemente que Todos los Animales son Iguales y logró que a los pocos días entre todos expulsaran al granjero de su propiedad, que a partir de este momento era operada en forma amigable por todos ellos. Se produjo al poco tiempo lo mismo que sucede en toda sociedad humana, a saber, el resultado de la diferencia entre Formación e Información. Así fue que una mañana el cartel tenía un segundo renglón en el que se leía Pero algunos Animales son Más Iguales…

No mucho después, el granjero volvió a estar al frente de la granja, pero en ella había menos animales que cuando lo echaron…

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Tras esta larga introducción entro en forma sintética en el tema. Estamos hablando en nuestro país y prácticamente en todo el mundo de la brillante solución que significará la Generación Eléctrica Descentralizada. Pero surge de inmediato la pregunta concreta de ¿para dónde? ¿Para una casa aislada en medio de la pampa o de la estepa patagónica? ¿Para un barrio privado? ¿Para un pueblo alejado de las redes eléctricas?

Sin duda, la esencia es en todos los casos planteados la misma, pero los requerimientos son distintos en capacidad y variación de curva de carga. En consecuencia también será diferente la incidencia en las posibilidades de generación de acuerdo con la fuente primaria que se elija y el sistema de acumulación adecuado.

Tenemos antecedentes directos de un caso en el que se habían instalado pequeños generadores eólicos para cada uno de los diferentes puestos en una importante estancia ya que la red de media tensión pasaba a demasiada distancia. En la actualidad pasa bordeando el campo y la conexión es posible. Situaciones similares a la planteada son muchas y deberían ser previstas en la ley que se está elaborando desde hace meses.

No es tema menor el que se refiere a financiación y forma de medición del consumo, autoconsumo y venta a la red del sobrante de la producción propia. Medidores de doble sentido dejan en suspenso la incidencia de los impuestos y la competencia con los precios fijados por el administrador de la línea, al igual que un eventual subsidio gubernamental en determinados casos, deben ser previstos en la redacción del proyecto de ley para que su aprobación por el Senado no origine un ida y vuelta entre ambas Cámaras y ni hablar de su reglamentación posterior, requerida para que entre en vigencia, no se preste a discusiones eternas.

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Pero también en el caso de emplear dos medidores, uno que sólo marca la energía que entra (o sea la que se compra) y el otro que solamente marca la energía que sale (o sea la autogenerada mayor que la que se requiere en determinadas horas) y se vende a la línea también deben ser previstos en el proyecto de ley por las mismas razones.

Menudo trabajo tiene el grupo de diputados que hace meses está elaborando un proyecto de ley a prueba de todas estas situaciones y a muchas otras también. Brindémosles nuestro apoyo moral para que lo logren, ya que para todos los casos planteados y para el cuidado ambiental en general será un beneficio. Un beneficio que sumará para que nuestro mundo sea habitable para los nietos de los nietos de nuestros nietos…