Una por una: las prioridades de los Ministerios de Energía en Latinoamérica y el Caribe

Autoridades acordaron fomentar la participación de las energías renovables, facilitar estrategias para el desarrollo del hidrógeno como vector energético y reconocer al gas como combustible de transición en algunos países de la región sólo si garantizan su desarrollo de manera sustentable.


Por unanimidad representantes de 21 países de la región aprobaron una nueva propuesta de Declaración Ministerial que ratifica el compromiso de acelerar las transiciones energéticas hacia sistemas más limpios y bajos en carbono.

Entre los puntos prioritarios del acuerdo se destaca asumir que cada país tendrá un sendero propio para la descarbonización de sus sistemas energéticos pero que entre las tecnologías dinamizadoras de la transición se encuentran las renovables, haciendo la salvedad de que algunos países puedan optar por desarrollos sostenibles de gas natural, junto a alternativas de captura y almacenamiento de carbono (ver Declaración Ministerial).

“Es un documento potente en su contenido. Desde OLADE vamos a utilizarlo para sustentar la posición de la región sobre temas clave en términos del sector energético”, señaló Alfonso Blanco Bonilla, secretario ejecutivo, Organización Latinoamericana de Energía (OLADE).

Como anfitrión de este encuentro que se llevó a cabo durante la VI Semana de la Energía, Blanco destacó además que su contenido impulsa a identificar nuevas fuentes de financiamiento a nivel regional.

“Este tipo de declaración política tiene un gran contenido desde el punto de vista del apoyo para intentar captar nuevas fuentes de financiamiento orientadas a nuestra región”, indicó el referente de OLADE.

Y es que entre los puntos acordados declararon como prioridad el incrementar los esfuerzos para permitir el acceso a mecanismos de financiamiento eficientes destinados a la incorporación de tecnologías limpias, con especial consideración en mejorar las condiciones de los países con marcos macroeconómicos inestables y de menor desarrollo relativo con el fin de reducir brechas de acceso al financiamiento en nuestra región.

En tal sentido, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) viene jugando un rol importante para la región. De acuerdo a testimonios de Marcelino Madrigal, especialista principal de Energía del BID y referente de la Secretaría Técnica de la iniciativa RELAC, desde la COP de París han destinado 20 mil millones de dólares en financiamiento climático, lo que representa más del 60% de todo el apoyo de los multilaterales a acciones climáticas en la región. Pero su compromiso no quedaría solo allí.

Madrigal remarcó que el Banco ha anunciado que se alinea a la meta de París y contribuirá ahora con “hasta 24 mil millones de financiamiento climático y financiamiento verde”.

Sobre las tecnologías prioritarias en el sector, el referente del BID y RELAC remarcó la necesidad de una mayor diversificación de las matrices energéticas con base en fuentes limpias no contaminantes para dotar de mayor resiliencia a los sistemas eléctricos locales.

“Escuchamos de todos los ministros una claridad de que esta transición tiene que ser ordenada y no podemos dejar a nadie atrás”, señaló.

En tal sentido, a modo de resumen remarcó los puntos más importantes abordados por los ministerios que tomaron la palabra durante la reunión ministerial celebrada esta semana.

“En el sector eléctrico tenemos la fortuna de los recursos naturales que nos han permitido mantener altos porcentajes de renovables. Sin embargo, el cambio climático está generando impactos en esta misma fuente y escuchamos de Brasil la necesidad de seguir manteniendo un alto nivel de renovables integrando mayor diversificación de otras fuentes para compensar los impactos”, advirtió Madrigal.

Al respecto, el ministro de Minas y Energía de Brasil, Bento Albuquerque Lima Júnior, señaló: “En el caso brasileño, cuando hablamos de descarbonización del sector energético, nos estamos refiriendo al desafío extraordinario de mantener y diversificar la participación de fuentes renovables o de bajas emisiones en una matriz muy limpia y renovable”.

Y continuó: “Contrario a lo que ocurre en la mayoría de países del mundo, el sector energético en Brasil es responsable de solo el 19% de nuestras emisiones de gases de efecto invernadero. Por lo que nuestra planificación energética a mediano y largo plazo ha estado orientada a preservar la seguridad energética del país aumentando la diversidad de fuentes y manteniendo altas tasas de renovabilidad”.

Es importante entender que los contextos de la región son diferentes y que cada país aportó nuevos temas por abordar en el corto y mediano plazo. Por citar a Argentina como ejemplo se remarcó la necesidad de que la transición debe ser justa, económicamente sostenible y entendida de las necesidades locales respetando la soberanía.

Darío Martínez​, secretario de Energía de la Nación, puso a consideración que “el proceso de transición global encuentra al país en una compleja situación social y macroeconómica. Por lo tanto, como rumbo es una estructura productiva que sea inclusiva, estable, dinámica, federal, soberana y sostenible debe contemplar escenarios energéticos que sean compatibles con estos principios”.

Concluyendo, también se marcó la necesidad de una transición que siga garantizando un equilibrio del sistema. Así lo propuso Trinidad y Tobago, al indicar que desde un lado técnico se debe asegurar la seguridad energética y por un lado de recursos se debe prever generación de empleo equitativa donde no se quede nadie atrás.

Otro punto clave mencionado por los ministros fue la necesidad de continuar acelerando el marco regulatorio para atraer inversión del sector privado dada la condición fiscal en la región.

Sobre ese tema Julián Rojas, jefe de la Oficina de Asuntos Regulatorios y Empresariales del Ministerio de Minas y Energía, dijo que urge “tomar decisiones de manera drástica y efectiva en políticas alineadas al Acuerdo de París”.

“En este escenario, quisiéramos resaltar el liderazgo que ha venido ejerciendo nuestro país para impulsar la transición energética. Al final del año 2022 dejaremos funcionando o en construcción proyectos que nos permitirán pasar de menos de un 0,2% de participación de energías renovables en la matriz -que fue lo que encontramos en 2018- a más de un 12% con la incorporación masiva de proyectos eólicos y solares.

Pero, no contentos con sólo eso, seguiremos apostando a otras fuentes como la biomasa, geotermia, hidrógeno, etc”, aseguró Rojas.

Sin lugar a dudas, esta región tiene la ventaja de contar con diversidad de recursos. De allí es que referentes internacionales presentes en la LI Reunión de Ministros, indicaron la posibilidad de incrementar la ambición del 70% de renovables en la región que como con la RELAC se han propuesto.

Declaración ministerial 

Los Ministros de Energía representantes de los Países Miembros de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), que se dieron cita en modalidad virtual el 24 de noviembre de 2021 en la LI Reunión de Ministros, suscribieron 14 hitos importantes que conforman la Declaración Ministerial; documento de orientación de la política regional en materia energética y el papel de Olade en este ámbito.

Acorde con los objetivos postulados en el Convenio de Lima, instrumento constitutivo del Organismo, Olade impulsa el compromiso regional, a través de la Declaración Ministerial que contiene los siguientes postulados:

PRIMERO: RATIFICAR el compromiso de acelerar las transiciones energéticas de los países de América Latina y el Caribe hacia sistemas energéticos más limpios y bajos en carbono.

SEGUNDO: RECONOCER los logros y compromisos de algunos países de la región para alcanzar las metas para la carbono neutralidad.

TERCERO: ASUMIR que cada país tendrá su propio sendero hacia la descarbonización de sus sistemas energéticos en los tiempos determinados por sus propias estrategias nacionales y restricciones, y teniendo en cuenta los compromisos internacionales que cada país ha honrado de forma individual; atendiendo las circunstancias nacionales de cada Estado en cuanto a disponibilidad de recursos, tecnologías y condiciones de acceso al capital y financiamiento.

CUARTO: CONSOLIDAR las fortalezas del sector energético regional para constituirlo en uno de los motores de la recuperación económica sostenible post-covid.

QUINTO: FOMENTAR la innovación a nivel regional como dinamizador de las transiciones energéticas en nuestros países y de los mecanismos para crear valor en las economías nacionales con el correspondiente fomento al empleo; así como eje fundamental de los esfuerzos que se emprendan en materia de desarrollo y despliegue de tecnologías dirigidas a incrementar la eficiencia energética, la digitalización de los sistemas energéticos, el aumento de la participación de energías renovables, el incremento de la disponibilidad del uso de bioenergía sostenible, la movilidad sostenible, mejoras en la productividad de la hidroelectricidad y facilitación de la puesta en marcha de tecnologías de captura y secuestro de carbono.

SEXTO: FACILITAR el desarrollo de estrategias nacionales tendientes a la utilización del hidrógeno como vector energético, valorando que la región de América Latina y el Caribe cuenta con un enorme potencial para la producción de hidrógeno con capacidad para contribuir en los procesos de descarbonización global.

SÉPTIMO: APOYAR el desarrollo de estrategias y acciones destinadas a fortalecer la resiliencia del sector energético y reducir su vulnerabilidad a fenómenos relacionados al Cambio Climático, incluyendo la correspondiente identificación de los recursos necesarios para el cumplimiento de estos objetivos.

OCTAVO: INCREMENTAR los esfuerzos para permitir el acceso a mecanismos de financiamiento eficientes destinados a la incorporación de tecnologías limpias, con especial consideración en mejorar las condiciones de los países con marcos macroeconómicos inestables y de menor desarrollo relativo con el fin de reducir brechas de acceso al financiamiento en nuestra región.

NOVENO: PROFUNDIZAR nuestra exigencia a la comunidad internacional para que se intensifiquen y materialicen las acciones destinadas a desarrollar instrumentos de financiamiento y reconocimiento en las condiciones de acceso y pago de deuda existente que tengan en cuenta los esfuerzos en materia climática que realizan nuestros países con foco en la descarbonización del sector energético.

DÉCIMO: FACILITAR el desarrollo de la energía distribuida, de la digitalización de los sistemas energéticos, y robustecer la incorporación de tecnologías destinadas al transporte sostenible y construcciones eficientes.

DÉCIMO PRIMERO: RECONOCER que, en algunos países de nuestra región, el gas natural es un combustible de transición que permite reducir la intensidad de las emisiones del sector energético y resulta una fuente importante y opción viable, asequible y confiable para acelerar el proceso de descarbonización de algunas economías, siempre sujeto a su desarrollo de manera sustentable.

DÉCIMO SEGUNDO: RESALTAR el importante rol de la cooperación internacional y apoyar el incremento de las acciones cooperativas de nuestros países, intercambiando experiencias sobre políticas exitosas relacionadas a la descarbonización, a la mitigación de emisiones y a la elaboración de estrategias de largo plazo bajas en carbono.

DÉCIMO TERCERO: CONTINUAR trabajando en el fortalecimiento de iniciativas de integración energética regional y subregional, considerando que la integración representa hoy no sólo una forma de cooperación y apoyo entre nuestros países, sino también la posibilidad de lograr mayor eficiencia en la asignación de los recursos de los sistemas energéticos de nuestra región.

DÉCIMO CUARTO: RESPALDAR la institucionalidad política y capacidad técnica de OLADE como mecanismo intergubernamental idóneo para coordinar y promover iniciativas y proyectos en materia de reducción de emisiones vinculadas al sector energía, resiliencia a los efectos adversos del cambio climático en los sistemas energéticos y transiciones energéticas.

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