Triskel Renovables es una compañía de asesoramiento en el ahorro energético y su Director Ejecutivo, Patricio Miner, en diálogo con Energía Estratégica cuenta los detalles y el funcionamiento del proyecto a realizar en una vivienda que apostará fuertemente al consumo eficiente de la energía y a la utilización de la climatización pasiva.

¿Cómo surge la propuesta?

Hace un tiempo un cliente se contactó con un desafío interesante: quería construir su hogar con todo el foco puesto en eficiencia y climatización pasiva. Ahora bien, para los lectores que no estén familiarizados con el término, la climatización pasiva es la que se vale de procesos naturales para lograr su objetivo.

Por otra parte, quería evitar el uso de baterías para los paneles fotovoltaicos y la distribución de ambientes no podía cambiarse. Tras investigar, calcular y simular, se creó un sistema de climatización pasiva tanto para verano como para invierno, utilizando técnicas que nada tienen de nuevas (apuesto que nuestros ancestros se valían de estos conceptos que voy a explicar cuando no había aire acondicionado), sino más bien usan de manera inteligente y eficiente conceptos de física y química.

¿Cómo es el mecanismo de funcionamiento?

Lo principal era lograr que el aire circule, ya que queríamos sacar el aire caliente para refrigerar. Para esto, ideamos una pared trombe en la cara más impactada por el sol. Una pared trombe es, en realidad, una idea muy sencilla: una superficie vidriada deja pasar la radiación solar para que una masa con buena capacidad térmica recaliente el aire en ese espacio. Sabiendo que el aire caliente asciende, un paso en la parte superior por una pequeña chimenea solar succiona el aire de la casa.

Ahora bien, con la termodinámica de nuestro lado, teníamos la primer parte del problema solucionado sin usar nada de electricidad del tendido. Para reforzar y traer aire fresco dentro de la casa, al mismo tiempo que sacamos el aire caliente,  recurrimos a la geotermia de baja entalpía. Otro concepto de nombre complejo pero de mecánica sencilla! Estudiando geología, siempre me resultó interesante cómo dentro de las minas a las que iba en los viajes la temperatura era agradable, sin importar la estación del año. Eso se debe a que, a cierta profundidad, la tierra mantiene una temperatura constante. Con un cuidado diseño, logramos hacer circular aire por tuberías que serán colocadas a 2 metros bajo tierra. Sobre la superficie, la entrada del aire se realiza a través de una pequeña chimenea con un filtro que evita la entrada de insectos y otros animales. Las tuberías se instalan con pendiente, cuidando así el problema de la condensación y la proliferación de bacterias. El aire que entra del exterior, es ayudado a circular dentro de la casa con un pequeño fancoil alimentado con energía solar fotovoltaica, funcionando solo de día (los horarios pico de demanda de fresco) para evitar las baterías.

Este diseño nos permite circular aire desde el exterior, el cual intercambia su calor con la tierra al pasar por la tubería, y llega refrescando la casa para luego seguir su curso con la succión generada por la pared trombe y la chimenea solar. En este espacio de la pared, contamos con aberturas que permiten, en invierno, hacer entrar el calor acumulado por radiación solar.

¿Cuáles son las ventajas?

En todo el proceso, no usamos electricidad, gas ni agua externa. Gracias a la planificación anterior a la construcción, el precio de materiales e implementación no resulta elevado, siendo además recuperado en un plazo razonable.