Chile está en otra etapa”, dice con contundencia Olivier Doncker, titular de la empresa productora de diseño a base de energías renovables Solargy. En el país vecino las cosas parecen marchan de otra manera y allí todas las actividades relacionadas a la materia tienen mejor recepción y factibilidad.

Desde los recursos naturales hasta en el plano económico, Chile aprovecha la situación y se constituye como uno de los países ejemplares en el tema.

El norte chileno, con más de 100 mil km² de desierto a pleno sol, y su potencial eólico en todo el territorio generado por la costa del océano Pacífico y las Cordilleras de los Andes, son el principal potencial. Para aprovecharlo, el gobierno a través de su presidenta Michelle Bachelet en lo que va de su nuevo mandato ya aprobó más de 70 proyectos relacionados a la energía solar y eólica.

Cada vez que el Gobierno hace una obra pública, siempre está diseñada con energía renovable”, explicó Doncker a Energía Estratégica, quién estuvo de visita por Chile en la búsqueda de nuevos negocios.

Además, contó que las calles en Chile se alimentan de paneles solares y algunas escuelas ya cuentan con equipos solares térmicos. Recientemente se conocieron datos que dan cuenta de la situación y posicionan al país como una atracción para el desarrollo de inversiones en energías renovables. Aproximadamente 10 mil millones de dólares serán invertidos en los próximos seis años.

Tienen la legislación adecuada”, argumentó Doncker, haciendo referencia al motivo por el cual se da esta situación favorable. Sucede que en el año 2013 fue aprobada en el Senado un proyecto de ley que busca el desarrollo de Energías Renovables no Convencionales (ERNC).

En dicho proyecto se establece que de cara al año 2025, un 20 por ciento de la matriz eléctrica en Chile estará cubierta por las ERNC.
Por todos estos motivos, es que Solargy está mirando con buenos ojos la posibilidad de incursionar en el mercado chileno. Doncker es un convencido de que la política económica argentina debe dar un giro en relación a las trabas a las importaciones para así profundizar este tipo de producciones.

En Chile la importación es muy sencilla, no hay cierre. Tienen un acuerdo de libre comercio con China, entonces el costo de los equipos es muy inferior al de Argentina”, argumentó el especialista.

La producción nacional se basa en los sistemas de placas planas, que se hacen a partir de cobre. Dicho material es altamente costoso y compite con sistemas chinos de alta calidad. En el marco de lo anterior, un equipo nacional de características similares, puede costar el doble que la tecnología asiática”, analizó Doncker a Energía Estratégica en otra oportunidad.

Otra cualidad que se destaca es la creciente de la demanda. Con el paso del tiempo, en Chile la demanda de productos relacionados a la energía renovable ha incrementado en grandes dimensiones, y es por esta razón que Solargy analiza al país vecino como posible aliado de cara al futuro.