En octubre del año pasado, Diego Revello se animó a desarrollar un novedoso sistema de climatización del agua de pileta, que le permite subir unos seis grados la temperatura del agua. “No inventé nada, sino que adapté lo que ya se viene haciendo”, dijo, humilde, este vecino del barrio Palermo de Villa María, Córdoba.

Explicarlo parece fácil: el agua sale del fondo de la pileta impulsada por una bomba a través de un caño por el que sube hasta el techo donde están, a manera de serpentina, los 370 metros de otro tipo de caño de polietileno negro (absorve más el calor) por donde circula el agua a razón de 1.200 litros por hora, calentándose por el efecto del sol para volver a la pileta.

Logramos que tenga unos seis grados más, lo que le permite tener la temperatura justa para que no te dé esa sensación de frío cuando entrás a darte un chapuzón, pero que te alcanza para refrescarte”.

Los sistemas de climatización para verano que funcionan a base de energía solar son los más caros: cuestan unos 45 mil pesos. También hay calderas a gas y otros que funcionan con energía no renovable, que son más económicos.

Revello, animándose a realizarlo él mismo, invirtió 12 mil pesos. “Igual, era un riesgo”, reconoció, porque si bien tiene algún conocimiento de electrónica y “maña” para inventar soluciones domésticas, lo que iba a hacer en su casa podía salir bien o no. Pero resultó.

Dado que es el primer verano que está en marcha el sistema, piensa agregarle algunos elementos para no tener que vaciarla en invierno.
Estoy pensando hacer una sonda que se active cuando la temperatura llegue a tres grados, es decir, antes de la helada, a los fines de que el agua circule y no se congele. Eso te evita vaciar la serpentina”, dijo.

También agregó un tablero con el que regula el tiempo de funcionamiento del calentador solar. “Me interesa hacer estos desarrollos que usan energía solar, porque es económica y ecológica”, dijo, pensando que podrían utilizarse también para calentar agua para uso doméstico. La recompensa: ver que su familia y amigos disfrutan más la pileta quedándose más horas en el agua, rodeados de un jardín que la misma familia mantiene.

Bancario e inventor

Revello vive de su trabajo en el Banco de Córdoba, donde está al frente de la atención al público. Por su mostrador, pasan cerca de 500 personas por día. “Es un trabajo muy estresante, por eso, cuando termino y descanso un poco, me voy a mi taller donde disfruto haciendo cosas para la casa, es como un hobby”, relató.

Antes prefería ir a pescar, pero notó que esa actividad es “una inversión sólo para mí. En cambio, estas cosas las disfruta toda la familia”.
Cada visitante que llega a su casa y quiere conocer todo lo hecho por él, debe disponer de una hora para apreciar desde una lámpara hecha con el tambor de un lavarropas en desuso, hasta un sillón construido con un tronco de un pino que habían cortado y puesto en la calle del barrio para ser tirado.

“Siempre me gustó. De chico hacía mis propios juguetes de madera”, relató. Cuando terminó el secundario en el Trinitarios, hizo un año de Ingeniería, carrera que dejó para empezar a trabajar.

Fue carpintero y hace poco, hizo un curso de tornería en la Escuela del Trabajo. Su mujer, Nelly Lamberti, lo impulsa siempre a que desarrolle esa vena creativa. “Debería ser restaurador de muebles”, afirma, mientras muestra la decoración de la casa con objetos artesanales hechos por su esposo, quien encontró una manera de ser feliz creando soluciones para la familia.