Acaba de llegar al mercado un nuevo tipo de batería que almacena energía a partir de energía solar y eólica de forma barata y limpia. Es, con gran diferencia, la más barata entre una nueva generación de baterías grandes y de larga duración que podrían hacer posible que dependamos en gran medida de fuentes de energía renovables intermitentes.

Aquion Energy, una empresa nacida en la Universidad Carnegie Mellon (EEUU), distribuyó recientemente la primera de sus baterías a operadores de pequeñas redes de energía, o microrredes, capaces de funcionar independientemente de la red centralizada.

Las microrredes, que normalmente utilizan fuentes de energía locales como la eólica, la solar y la hidroeléctrica, podrían ayudar a cientos de millones de personas que vivan lejos de las redes convencionales a obtener electricidad fiable. Las baterías pueden almacenar la energía de paneles solares o turbinas de viento para proporcionar energía durante todo el día. De forma alternativa, se pueden utilizar generadores diésel.

Las baterías de Aquion utilizan iones de sodio a partir de agua salada como electrolito. La corriente eléctrica se mueve a través de este líquido salobre de electrodos positivos basados ​​en óxido de manganeso hasta llegar a otros de polaridad negativa basados ​​en carbono. Las baterías son grandes y funcionan lentamente, pero también se fabrican a bajo coste, a base de equipos de manufactura reconvertidos. La semana pasada Aquion anunció 34,6 millones de dólares (27,8 millones de euros) en fondos para ayudar a aumentar la producción.

Las baterías cuestan casi tanto como las de plomo-ácido, que se utilizan en algunas ocasiones actualmente, pero duran el doble de tiempo, lo que reduce a la mitad los costes a largo plazo. Existen otras baterías de larga duración, pero cuestan mucho más que las baterías de plomo-ácido.

La nueva tecnología de almacenamiento de energía podría resultar crucial para que la energía renovable sea más viable, especialmente en lugares remotos. Hacer que en muchos lugares la energía solar sea más barata que el combustible diésel podría ayudar a llevar la energía limpia a algunas de las más de mil millones de personas en todo el mundo que no tienen electricidad fiable.

Cuando los costes se reduzcan aún más, las baterías podrían usarse en nuevas aplicaciones más allá de las microrredes, entre ellas la estabilización de redes eléctricas convencionales a medida que pasen a depender más de la energía renovable.

La compañía no ha revelado dónde se están utilizando sus baterías, y sólo comenta que son proyectos internacionales.