Una luz en medio de todos los males que rodean a la pandemia da esperanzas al sector energético renovable. De acuerdo con el Global Solar Council (GSC) existen evidencias de que este año se marcó un punto de inflexión en términos de actitudes públicas, políticas e institucionales a favor de la energía limpia.

“Los lemas “building back better” y “green new deal” plantearon un mensaje claro sobre la urgencia de invertir en energías renovables como parte de los planes de recuperación pospandémica”, consideran desde la entidad internacional que nuclea asociaciones del sector solar fotovoltaico.

Para analizar los temas que giran en torno a la reactivación de la industria, convocaron a un panel denominado “Solar PV and the post-pandemic recovery scenario”, donde socios institucionales del Consejo analizaron la actualidad, retos y oportunidades del sector fotovoltaico.

El caso Latinoaméricano fue abordado por Marcelo Álvarez, coordinador del comité de energía solar fotovoltaica de la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER) y coordinador en Latam del GSC, junto a Rodrigo Sauaia (ABSOLAR).

En detalle, el empresario repasó la situación de los principales mercados en la región, haciendo especial énfasis en Brasil, como el país más prometedor para el despliegue de esta industria.

No es menor la penetración de la solar en Brasil. En la actualidad, 3 GW provienen de generación centralizada solar y más de 5 GW corresponden a sistemas de generación distribuida. No es menor el interés en techos solares, gracias a usuarios generadores de los distintos segmentos de consumo se esperan incorporar unos 3 GW adicionales este año.

En Chile los números también son prometedores. El país andino cuenta con 3409 MW de potencia fotovoltaica operativa, tecnología que además es la más representativa en lo que respecta a proyectos en construcción (3147 MW).

En Colombia, aunque los números son menores, la industria tampoco cesa su actividad. Hay por lo menos 33 centrales y minicentrales solares fotovoltaicas en funcionamiento que totalizan 208 MW. Y, según estimación oficial, este año ingresarán a operación comercial unos 36 proyectos adicionales de esta tecnología.

En tanto que en Argentina, la solar fotovoltaica avanza con 761 MW conectados al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) y un poco más de 4,7 MW (bajo la Ley 27.424), en redes de distribución.

Por su parte, México cuenta con 6574 MW instalados, cifra que está repartida entre proyectos solares de gran escala (72 centrales por 5,377 MW) y generación solar distribuida (165528 contratos por 1197 MW). Aquí el escenario se torna un poco más complejo ya que 2.8 GW de energía fotovoltaica estarían en riesgo de no entrar en operación.

Para Marcelo Álvarez, aunque el escenario puede ser bastante heterogéneo en Latinoamérica, si se analizan los retos por trabajar pospandemia, los de cada mercado podrían ser tratados a la par por países vecinos.

¿Qué principales problemáticas se deben enfrentar? “En Argentina, las barreras financieras. En México, la incertidumbre en el marco legal. En Brasil, la capacidad de ir más rápido de lo que solía ser”, resumió Álvarez.

Si bien no podríamos llamar a esta la etapa dorada de la tecnología fotovoltaica, las inversiones continúan e inclusive podrían ir en aumento el año próximo.

“En 2021, veremos un enorme crecimiento de la energía solar en muchos países de Latinoamérica”, pronosticó el empresario de CADER y GSC.

Entre ellos, Brasil sería uno de los más destacados en lo que respecta tanto a techos solares como a grandes proyectos utility scale.

Colombia y Chile, debido a las subastas que se aproximan, también despiertan grandes proyecciones sobre proyectos que podrían empezar a concretarse el año próximo.

Pero no sólo las subastas públicas serían respuesta para el aumento de la actividad en el sector solar. Los contratos directos entre empresas y generadoras también tendrían un sincero crecimiento.

“Estamos teniendo muchos PPA privados asignados y convocados a competir este año en diferentes países”, aseguró Marcelo Álvarez.