“Los datos y diagnósticos sobre los impactos económicos del COVID-19 en México son muy claros; se habla de que el 96% de los afectados serán las PyMES y el 58% podrían desaparecer”, reza la introducción de una nueva proposición de acuerdo para generar ajustes presupuestarios que permitan afrontar la crisis en el país.

El documento publicado esta semana fue suscrito por Adriana Dávila Fernández diputada federal de México y su advertencia ha sido motivo de alerta en todos los sectores productivos.

Uno de los rubros donde aquella consideración hizo mayor eco fue el de generación distribuida con energía solar.

“Lo que más espanta es que para el segundo semestre de este año recientes estudios indican que el 58% de las MiPyMEs y PyMEs están a riesgo de quiebra. Lo que quiere decir que 1800000 de pequeñas empresas pueden quebrar”, reafirmó Paolo Salerno de Salerno & Asociados durante su participación en un webinar de MIREC moderado por Victor Ramirez.

Para un análisis del impacto, en el sector solar no sólo habría que considerar a las instaladoras, sino también a los usuarios que tienen que decidir si van a invertir en una central fotovoltaica para reducir el consumo y hacer eficiente su planta de producción o privilegiar sobrevivir para salvar la industria.

“Nosotros por el tema del covid-19 hemos visto tanto una baja en la demanda como una baja en la producción”, señaló Paolo Salerno.

Siguiendo la lectura del especialista, si una PyME no invierte, pierde los ahorros que tenía proyectados en sus proyectos y deberá seguir pagando la tarifa cara que está pagando respecto a una instalación propia.

“Creo que muchas empresas optarán por sobrevivir y no invertir”, opinó el consultor.

Y valoró: “Así se da un ciclo negativo que afecta a todas las PyMEs”.

Ahora bien, ¿qué se puede hacer? Salerno numeró:

  • Revisar la Tasa Interna de Retorno Social (TIRS)
  • Aplicar cambios favorables (a modo de descuento) para que el retorno de inversión no sea tan agresivo para el cliente
  • Concretar inversiones que ya se habían programado para un desencadenamiento positivo