En Chile, la escasa planificación y capacidad de respuesta de la institucionalidad vigente y la elevada vulnerabilidad del país al cambio climático han contribuido a un aumento notable de sus impactos y efectos (sequía, incendios, inundaciones, etc.), afectando desproporcionadamente a los grupos sociales más desprotegidos y desfavorecidos.

Enfrentar esta problemática requiere transitar desde las energías fósiles -motor del actual modelo de desarrollo- a una matriz eléctrica proveniente de fuentes 100% renovable y no convencionales. Una rápida introducción de estas fuentes de energía es crucial para asegurar las condiciones de habitabilidad, preservar la biodiversidad y un desarrollo económico equitativo y de bajo impacto ambiental.

A nivel global, la transición energética ya está en curso. El 2015 las inversiones en energías renovables superaron a los combustibles fósiles; no obstante, permanecen los subsidios estatales en numerosos países. Aún así, más de 190 países -incluido Chile- se comprometieron a través del Acuerdo de París a reducir sus emisiones de GEI para alcanzar la descarbonización total a fines de siglo.

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Chile, en su política energética, apuesta a obtener un 70% de la electricidad desde fuentes de energía renovable para 2050, considerando, entre éstas, proyectos de hidroelectricidad de gran escala -como fue HidroAysén- con elevados costos sociales y ambientales. Además, recientes investigaciones indican que los grandes embalses no contribuyen a la mitigación del cambio climático ya que podrían emitir significativas cantidades de GEI, particularmente  metano.

Las diversas organizaciones de la sociedad civil de Chile, aquí firmantes, declaramos:

  • Que la amplia existencia de fuentes de ERNC (que excluyen megarepresas y energía nuclear) sitúan al país en una posición privilegiada y de elevada responsabilidad ética para una proactiva y masiva transición energética hacia fuentes limpias.
  • Que Chile puede abastecer el 100% de su matriz eléctrica con ERNC, dado que las limitaciones técnicas, económicas y de mercado han desaparecido e incluso constituyen hoy factores que promueven y facultan su desarrollo.
  • Que junto con el 100% ERNC al 2050 es necesario que toda política energética, y particularmente eléctrica, asegure la democratización para la generación y acceso de la ERNC para la ciudadanía, e incluya medidas concretas para el ahorro y la eficiencia energética. Al respecto, un análisis exhaustivo de la necesidad e impactos de la generación eléctrica es crucial, donde la “no generación” debe ser evaluada en igualdad de condiciones.
  • Que políticas adecuadas de descentralización y generación de ERNC posibilitan el desarrollo de los territorios, fortaleciendo su autonomía, seguridad energética y la distribución de los beneficios del sector. Asimismo, una correcta planificación de las ERNC reduce conflictos socioambientales.
  • Que una transición rápida y masiva de las ERNC tiene una serie de beneficios que no deben ser desaprovechados. Entre ellos, el ahorro en el presupuesto nacional al evitar la importación de combustibles fósiles; las mejoras a la salud pública por la reducción de contaminación atmosférica en las ciudades (una de las principales causas de muertes prematuras en el país); y la creación de fuentes de empleos asociados a las nuevas tecnologías.
  • Que es perfectamente viable que Chile llegue a generar el 100% de su energía a través de fuentes de ERNC para el 2050. La imposibilidad de esta meta tendría más que ver con falta de voluntad y visión política traducidos en trabas legales, que con imposibilidades técnicas.
  • Que la ambición del gobierno a través de su política energética (70% de energías renovables al 2050), no responde a los desafíos establecidos por la ciencia para limitar el aumento de la temperatura global bajo los 2º C por sobre los niveles preindustriales, ni asume la debida responsabilidad con las comunidades y pueblos afectados por el cambio climático.

En consideración con lo anterior, las organizaciones de la sociedad civil, movimientos sociales, políticos, educacionales, gremiales, religiosos y todas las fuerzas vivas del país firmantes, manifestamos nuestra convicción sobre la factibilidad de abastecer a Chile con un 100% de ERNC al 2050 y nos comprometemos a aunar nuestras fuerzas para asegurar que esta meta sea posible.

Invitamos a todas las organizaciones a adherir a un Chile 100% ERNC al 2050. Para ello, accede a los siguientes enlaces y súmate a nuestra campaña.

Mesa Ciudadana sobre Cambio Climático

Fuente: OpSur.