Juan Manuel Morgan es docente de la Universidad Nacional Autónoma de México y considerado una eminencia en materia de biogás. En Santa Fe, fue el encargado de planificar y dirigir la construcción del biodigestor que está funcionando en la planta que la cervecería CCU Argentina tiene en aquella provincia.

La industria que puede contener residuos con alto contenido de materia orgánica que sean susceptibles a la digestión anaerobia –señala el experto en diálogo con este medio –, debería estar interesada en poseer un biodigestor para generar biogás” para energía térmica o posteriormente eléctrica.

En cualquier lugar donde veamos que hay una actividad importante pecuaria, de industria alimenticia, es decir, donde se generen residuos con alto contenido orgánico, traerá asociado el potencial uso de energía mediante biodigestores”, sostiene.

Explica que en Santa Fe optó por instalar el reactor UASB, diseño de mayor elección por sus ventajas económicas y operativas por sobre los demás biodigestores. Entre 7 y 9 meses la cervecería puso en marcha su biodigestor reduciendo las emanaciones de efecto invernadero que los desechos producen y obtiene beneficios del resultado del proceso.

Hay materia orgánica en cualquier residuo, como agua residual municipal o industriales o, sobre todo, alimenticia”, indica y dice que el sentido del biodigestor es tratar los residuos en ausencia de oxígeno, porque de ese modo aparecen microorganismos que se comen la materia orgánica  y generan 3 componentes aprovechables: biogás, materia celulosa que, una vez seca, puede utilizarse como biofertilizantes y, además limpian el residuo líquido, es decir, el agua. “En algunos casos ese líquido es susceptible de poder ser utilizado como limpiador de suelos, es decir, más biofertilizantes”, enfatiza.

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Sobre el biogás remarca que “es lo mismo que el gas natural, con la diferencia de que el biogás además de tener metano, tiene CO2”, por lo que para reemplazar el gas natural hace falta eliminar ese CO2 y proporciones de azufre para purificar el biogás y que sea equiparable al gas natural para generar energía térmica o eléctrica.

Señala que este tipo de procedimientos deberían emplearse con frecuencia en el sector agropecuario, porque de los desechos animales se puede sacar un buen caudal de estos biocomponentes. “Hay granjas de cerdos que son autosuficientes utilizando biodigestores”, resume, porque con los desperdicios se genera gas ecológico y fertilizantes para el agro.

Los beneficios son mucho mayores a cualquier problema que le pueda ocasionar el empleo de esta tecnología”, asegura.

Por otra parte, asevera que este tipo de procedimientos llevados a escala mayor podría generar en Argentina y Sudamérica, por las condiciones que presentan, una buena fuente de recursos no sólo energéticos sino de empleo.