“La Eficiencia Energética tiene la gran virtud de contribuir directamente a la competitividad de los sectores productivos requiriendo inversiones muy bajas o incluso nulas en algunos casos. Hay experiencias concretas que demuestran que, modificando la forma en que se gestiona la energía en una organización, sin inversión, se pueden reducir los consumos energéticos más de un 10%”, calcula Andrea Heins en una entrevista exclusiva para Energía Estratégica.

La ex funcionaria, al mando por más de 2 años y medio de la Subsecretaría de Ahorro y Eficiencia Energética, cuenta por qué decidió renunciar al cargo a principios de este mes.

¿Qué motivó su salida de la Subsecretaría de Ahorro y Eficiencia Energética?

El cambio de Ministro trajo varios cambios en las prioridades y las políticas de corto plazo. Personalmente no comparto algunos de esos cambios. Sin embargo, la fusión de las Subsecretarías de Energías Renovables y Eficiencia Energética tiene más que ver con una reestructuración de la organización, pero ambos temas se mantienen en la agenda.

La Eficiencia Energética debe estar planteada como una política de mediano y largo plazo, y con esa mirada hemos venido trabajando desde diciembre de 2015, aspirando a que el tema se convierta en política de estado y no sea una política del gobierno de turno. Los países que realmente han avanzado y consiguieron resultados concretos llevan años trabajando en esto con un horizonte definido que trasciende a los cambios de gobierno.

Mi salida está asociada a un ciclo cumplido en lo personal. Si bien quedan muchas cosas por hacer, están dadas todas las condiciones para que el tema se siga desarrollando como lo teníamos planificado.

Está el equipo de trabajo, sólido y muy profesional; están los programas en marcha; están hechas las principales alianzas con otras áreas de la Administración Pública Nacional, varias Provincias, Cámaras representantes del sector privado, Academia y Organizaciones de la Sociedad Civil. No hay nada que impida que se siga avanzando. La fusión con Energías Renovables también genera una oportunidad de potenciar las sinergias entre ambos temas. No tengo dudas que con las bases existentes y la gran capacidad de gestión de Sebastián se lograrán muy buenos resultados.

¿Se puede saber qué puesto le habían ofrecido dentro de esta nueva área de Energías Renovables y Eficiencia Energética?

Me ofrecieron quedarme como asesora en la Subsecretaría. No acepté porque, como te comentaba, sentí que era el momento dar un paso al costado. Además, en lo personal necesitaba bajar un cambio: fueron 31 meses muy intensos, especialmente este año, con todo el trabajo que se hizo para G20, le dediqué muchísimas horas a la gestión postergando varias cosas a nivel personal.

¿Qué balance hace de su gestión?

Estoy muy conforme con los avances realizados en estos 31 meses de trabajo. Se hizo mucho, se sentaron las bases de un tema que es fundamental no solo para el sector energético sino también para el país en general, dado los beneficios económicos, ambientales y sociales que trae asociados.

¿Sobre qué proyectos cree que debería continuar profundizándose?

En estos 31 meses de trabajo justamente nos enfocamos en “sembrar” el tema en distintos sectores .Ppor ejemplo, con capacitaciones específica para PyMES, para empresas de transporte de carga, para profesionales vinculados a la construcción de viviendas; instalando el modelo de “Redes de aprendizaje” que funciona muy bien desde hace años en muchos países; con difusión para los usuarios residenciales; llevando el tema al sistema de educación formal, para que nuestros docentes tengan herramientas para incluirlo en sus clases.

El trabajo con educación es fundamental, porque es la gran apuesta al largo plazo. Este es uno de los temas que no solo debería mantenerse, sino también profundizarse. El trabajo que se hizo en educación incluso fue reconocido por colegas de otros países que hace años vienen trabajando en eficiencia energética, pero no lo han incluido formalmente en el sistema educativo.

¿Qué rol está tomando hoy la eficiencia energética en la Argentina?

En diciembre de 2015, con la creación de la Subsecretaría, se estableció por primera vez el tema a alto nivel en el Gobierno Nacional. También se definió entre las 100 prioridades de gobierno. La Eficiencia Energética es fundamental para alcanzar los compromisos internacionales de mediano y largo plazo vinculados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y al Acuerdo de París.

Las medidas de Eficiencia Energética conforman un tercio de la NDC (Contribución Nacional Determinada) que Argentina presentó ante la Convención Marco de Naciones Unidas. Además de los compromisos internacionales, la eficiencia contribuye a potenciar también cuestiones vinculadas a la seguridad energética del país, a la reducción de importaciones de energía (o aumento de exportaciones en caso de que se concreten las expectativas sobre el desarrollo de Vaca Muerta) y más concretamente al incremento de productividad.

La Eficiencia Energética tiene la gran virtud de contribuir directamente a la competitividad de los sectores productivos requiriendo inversiones muy bajas o incluso nulas en algunos casos. Hay experiencias concretas que demuestran que, modificando la forma en que se gestiona la energía en una organización, sin inversión, se pueden reducir los consumos energéticos más de un 10%.

Pero para que esto se disemine a gran escala necesitamos un cambio cultural profundo en cuanto a la forma en que consumimos la energía. Cuando hablo de cambio cultural no es solo pensando en el consumidor residencial, también estoy hablando de las PyMES, de las grandes industrias, del transporte y por supuesto, del sector público.

Parte del cambio cultural es que los tomadores de decisión sobre políticas públicas también entiendan que en este tema es necesaria la intervención del estado, no solo estableciendo normativas y un marco regulatorio adecuado, sino también promoviendo programas que sirvan para instalar el tema en los distintos sectores y conseguir resultados locales que sirvan de ejemplo para otros.

¿Se desempeñará ahora en el sector privado? 

Decidí retomar la consultoría en eficiencia energética y también en lo referido a políticas de largo plazo asociadas al desarrollo sostenible, ya que, como mencioné, la eficiencia energética es un elemento clave para alcanzar los Objetivos de la Agenda 2030 y aquellos vinculados al Acuerdo de París.

Para estos objetivos de largo plazo se necesita promover la acción e implementación de medidas concretas desde el sector público, pero también desde el ámbito privado. El rol de las empresas es fundamental, tanto de aquellas del sector energético como de las industrias energointensivas.

La gran diferencia de la eficiencia energética respecto de otras acciones vinculadas con el cuidado del ambiente o con la responsabilidad social es que las medidas de eficiencia energética generan además beneficios económicos concretos, lo cual impacta positivamente en la productividad y competitividad de estas empresas. El desafío es que las empresas no solo visualicen estos beneficios, sino que además internalicen el tema y lo incorporen en sus políticas de gestión.

¿Cree que la política de aumentos de tarifas que está instrumentando el Gobierno, del modo en que se está ejecutando, va en el sentido correcto? 

La adecuación tarifaria era necesaria en términos macroeconómicos. Está claro que la política de subsidios a la energía fue un fracaso no solo en términos de deterioro del sector sino también macroeconómicos, los resultados son conocidos, pero quizás vale la pena recordar que uno de los factores que nos llevó a una condición de inflación importante fueron los subsidios a la energía.

Si hablamos de Eficiencia Energética, la adecuación de tarifas es una condición absolutamente necesaria, pero no suficiente. Con tarifas que no reflejan el costo real de la energía es inviable pensar en medidas de eficiencia energética en ningún sector.

Lo que se debe reforzar es la información y la educación asociadas, venimos de muchos años donde no se pagaba nada por la energía, entonces se perdió la valoración del recurso energético. No valoramos lo que no nos cuesta. Debemos recuperar como sociedad la valoración de la energía, como un recurso necesario, que debemos cuidar como parte del crecimiento del país. Y acá volvemos al cambio cultural que mencionaba antes, es fundamental y urgente que ocurra para que realmente los beneficios sean sostenibles en el tiempo.