A partir de este año, por cuestiones geopolíticas (ver aparte), el precio internacional del barril de crudo comenzó a subir de manera exponencial. Al día de ayer, el Brent (de mayor referencia en el mundo) cotizó 77,02 dólares el barril y el WTI a 71,10 dólares.

Desde el año 2014 que el valor del petróleo no subía tanto. Y no es casualidad que ese mismo año las exportaciones de biodiesel argentino fueron una de las más prósperas de la historia: 1.602.694 toneladas, que significaron un ingreso de divisas por 1.244.290.611 dólares, según datos del Ministerio de Energía y Minería de la Nación.

Esta campaña se dio luego de que un año antes, en 2013, se cerrara el mercado de la Unión Europea por supuestas denuncias de competencia desleal de dumping contra el biodiesel nacional, cuestión que quedó zanjada recién en el segundo semestre del 2017 cuando la OMC fallo a favor de la Argentina.

Pero a inicios del 2014, el cerramiento europeo (principal mercado) generaba gran preocupación en sector, se preveía un año pésimo.

Sin embargo, comenzaron a aparecer nuevos plazas, llamadas ‘discrecionales’. Países que compran biodiesel no por contar con una legislación ambiental (de obligatoriedad), sino porque el precio del gasoil (derivado del petróleo) es más alto y el biodiesel argentino más competitivo. Cuando esto sucede es porque conviene económicamente, más allá de los fines ecológicos.

Luis Zubizarreta, presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO), considera que en esta temporada podría darse un escenario similar al del 2014, en diferentes sentidos. Está subiendo el petróleo y recientemente se cerró el que fuera el mercado más importante para la Argentina en exportaciones de biodiesel: Estados Unidos. Además, existe cierta intención de la Unión Europea de volver a contraerse.

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“La apertura del mercado discrecional va a depender de cuál es la diferencia entre el precio (internacional) del aceite (de soja, principal insumo del biodiesel argentino) y el del petróleo”, aclara Zubizarreta en diálogo con Energía Estratégica.

“En la medida que la suba del petróleo no sea acompañada por la del aceite, sería probable que volvamos a vender en estos mercados”, enfatiza el presidente de la entidad que aglutina a los exportadores del biocombustible.

No obstante, el empresario indica que para que este escenario sea un hecho, “debiera subir un poco más (el precio del barril de crudo), para que el biodiesel sea más competitivo”.

Según estimaciones de expertos, el precio del barril de petróleo podría subir en poco tiempo a más de 80 dólares, pero eso quedará a merced de movimientos geopolíticos de oferta y demanda que establezcan los principales países productores del mundo.

“Estamos relativamente cerca de ser más competitivos, pero va a depender de cómo evolucionen las variantes del precio del aceite con respecto al petróleo”, explica Zubizarreta.

Consultado sobre los movimientos de exportación firmes para este año, el titular de CARBIO señala: “Estamos exportando principalmente a Europa. Estados Unidos quedó cerrado y estamos atentos a los próximos pasos que nos permitan reabrir ese mercado”.

Según cálculos de la Cámara, la Argentina tiene un horizonte de negocio acotado sobre el mercado europeo: colocaciones por apenas 600.000 toneladas de biodiesel para este año por 450 millones de dólares. Inclusive las relaciones comerciales podrían volver a cerrarse a partir de septiembre por nuevas acciones por dumping y subsidios que se están llevando a cabo contra el Gobierno nacional.