El sector solar fotovoltaico mexicano ha experimentado un crecimiento sin precedentes en los últimos seis años, al pasar de 30 MW a 4,519 MW de capacidad instalada.

Este crecimiento trajo una inversión directa de aproximadamente 8 mil millones de dólares y ha creado alrededor de 64 mil empleos a lo largo de la cadena de valor solar.

Actualmente, México tiene 50 plantas de energía solar en operación comercial en 15 estados de la República: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Coahuila, Durango, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Querétaro, San Luis Potosí, Sonora, Yucatán y Zacatecas.

Generación Distribuida, por caso, cuenta con más de 100 mil contratos de interconexión en todo el país.

La digitalización de la energía solar es clave para continuar con esta tendencia creciente.

El informe muestra cómo los modelos comerciales solares han mejorado a través de la implementación de tecnología digital a lo largo de su cadena de valor, desde los procesos de fabricación hasta la operación y mantenimiento, la gestión de activos y el suministro de energía residual.

En este contexto, el desarrollo de ciertos modelos, como la energía solar comunitaria y las microrredes interconectadas a la red, podrían impulsarse con la implementación de nuevas soluciones digitales como medidores inteligentes, almacenamiento de baterías, inteligencia artificial, redes punto a punto y tecnología blockchain.

Los medidores inteligentes ofrecen soluciones inteligentes para impulsar nuevos modelos de negocio de energía solar, como por ejemplo edificios inteligentes, centros de datos descentralizados, energía solar comunitaria, contribuyendo así al desarrollo de redes inteligentes.

Las redes punto a punto (P2P) favorecen la descentralización de la energía solar al fomentar el mercado entre pares. Sin embargo, es obligatorio aplicar el estado del arte en ciberseguridad y protección de datos.

El núcleo de blockchain es la transparencia, la inmutabilidad y la trazabilidad de los datos, por lo que el objetivo principal de esta tecnología es empoderar al usuario final y, finalmente, convertirlo en un prosumidor.

Las últimas tres tecnologías aplicadas a la energía solar comunitaria ayudarán a lograr la democratización de la energía.