Ayer, los Gobiernos de España y Portugal recibieron la noticia que esperaban. En Bruselas, la Comisión Europea aprobó la posibilidad de que se tope el precio del gas en el mercado mayorista eléctrico.

En un principio, los países ibéricos buscaban un límite de hasta 30 euros por MWh. Finalmente, y tal como confirmó Teresa Ribera, vicepresidenta tercera del Gobierno de España y ministra para la Transición Ecológica, el tope será de 40 con un incremento gradual de hasta 50 euros por MWh, por un plazo de 12 meses. “Pensemos que hoy el gas natural está en torno a 90 euros el MWh”, comparó.

En diálogo con Energía Estratégica, Francisco del Río de Pablo, consultor independiente sobre gestión de energías y PPA´s, explica: “Lo que quiere hacer el gobierno es limitar artificialmente el precio de la electricidad, con el objetivo de que el precio no se vaya más allá de los 130 euros el MWh en el mercado mayorista”.

Pero a raíz de esta medida surgen interrogantes. Uno de ellos es cómo se aplicará el precio en frontera y cómo convivirá éste con el valor topado, cuestiones que aun quedan por determinarse. Finalmente el precio para el mercado íberico y el francés será el mismo, anunció la propia Ribera.

Del Río de Pablo cuenta que, si no se tomaba esta medida, habría dos referencias en el precio del Pool. Uno para el del «trading» en la frontera y otro para los agentes de consumo interno, los cuales mantienen una diferencia de casi dos veces: 90 euros por MWh para el gas en frontera y 50 euros para el ibérico.

No obstante a ello, aún hay incertidumbres por falta de detalles en la reglamentación. “No se conocen bien los mecanismos: cómo se van a implementar, cómo van a funcionar y, al final, cuál va a ser el precio límite del gas que va a poner el Gobierno. Eso influye en las expectativas de los agentes”, advierte el consultor.

A raíz de este escenario, del Río de Pablo indica que los procesos de negociación bilateral y las negociaciones de coberturas están “congeladas”, a la espera de determinaciones.

Esto está afectando a traders, comercializadores, productores renovables que ya tienen activos en operación comercial y, sobre todo, a las tecnologías inframarginales que no reciban subsidios, como lo hará el gas, y que se vea con una baja en los precios, opina el especialista.

¿Esto afectaría a la inversión renovable en Ibéria? “En cuanto a fondos de inversión que están desarrollando o están comprando activos en la península ibérica, sigue habiendo bastante interés y procesos de compra y venta”, destaca del Río de Pablo.

Explica que al tratarse de proyectos con horizontes al largo plazo esta medida circunstancial no está generando incertidumbres, aunque -confía- no se sabe muy bien cuánto tiempo podría durar el tope al precio del gas.

Como contracara, los más favorecidos con esta medida son los consumidores, sobre todo los grandes comercios e industrias que están recibiendo boletas de luz hasta 10 veces más de lo que pagaban el año pasado.

“Es un acuerdo que está pensado para reforzar la protección de los consumidores, que cuentan con un nivel de exposición más alto”, indicó la ministra Ribera. Cabe recordar que en marzo de este año el precio de la energía eléctrica en España batió su récord histórico, 545 euros por MWh en promedio, con picos que alcanzaron los 700 euros.

Asimismo, entre los beneficiados, del Río de Pablo destaca a “aquellos que no realizaron los deberes y no hicieron coberturas a plazo”. Y sucede lo contrario con los consumidores que, por ser precavido, sí lo hicieron y ahora se verán perjudicados.