¿Se podrá ensamblar aerogeneradores en el país?

Efectivamente, lo hemos estudiado para el Programa RenovAr. Hemos estado en conversaciones con las autoridades para lo que luego se publicó como el Decreto 814 y la Resolución Conjunta de los Ministerios de Energía y Producción. En función de lo que ocurra en Renovar 2, en el caso de ser adjudicados, podría ser una de las opciones avanzar, principalmente con las torres nacionales, que ya la estamos fabricando para varios proyectos en Argentina. Tenemos hoy dos fábricas que están produciendo para proyectos con Vestas – Calviño y Sica – y después con el nuevo decreto y la reglamentación estamos viendo la posibilidad de llegar al 35% de integración.

¿Qué demanda debería existir en el mercado para considerar la inversión de fabricar aerogeneradores?

Las fábricas completas, tanto de palas como de nacel, en general requieren un volumen mínimo de 500 o 600 MW por año de producción. Es lo normal, pero no obstante, en el caso local, teniendo en cuenta que lo estamos encarando con una perspectiva de mediano y largo plazo, pensando no solo en renovar sino también en el sector de mercado privado (contratos a término) que puede generar más oportunidades, podría tener escala, quizás con niveles inferiores a esos, pero es el camino que estamos analizando. Lo analizaremos según los resultados que tengamos.

¿Cómo juega la política arancelaria que marcó el Gobierno con el último Decreto?

El límite de exención de aranceles estaba definido por la Ley 27.191 hasta 2017. La postergación de la exención por seis meses tiene que ver con los retrasos habituales que hubo en el desarrollo de proyectos. En nuestro caso, hemos podido avanzar fuertemente en los acuerdos desde principios de año para fabricar las torres y en ese sentido estábamos ya preparados, pero el impacto real hay que verlo caso por caso. El que haya especulado mucho, seguramente tendrá otro ritmo que aquel que interpreto la ley de otra manera. Y por otro lado, respecto a las discusiones sobre el decreto y la resolución conjunta, hemos tenido conversaciones con el ministerio de producción para llegar a un entendimiento sobre cuáles cosas tienen sentido y cuáles no.

¿Hay más interés del Gobierno por apostar a la industria nacional que el año pasado?

Lo que está buscado este paquete de medidas es poner más foco en la industria nacional que quedó relegada en la 1 y 1.5. Es necesario lanzar el sector, es una realidad que los tecnólogos, con el enfoque que teníamos en otros años, cuando se nos exigía tener implantaciones mientras no había mercado, no lo podíamos considerar. Pero ver que el mercado se está desarrollando le da más sentido de ir en un camino progresivo.

¿Cómo impacta en el tecnólogo la baja de precios de los PPA?

Es el juego de la subasta: todos quieren ganar y buscan optimizar los aspectos del negocio. Desde nuestro lado nos toca apoyar y buscar la mejor solución, es decir, producir la mayor cantidad de energía al menor costo posible. La manera de bajar no es únicamente por el costo de megavatio, del aerogenerador, sino también con otros aspectos como mantenimiento, mejorando la producción, encontrando mecanismos de disponibilidad y con la forma de pago que hace el proyecto.  Todos son aspectos que tratamos de mejorar para darles mejor valor agregado a nuestros clientes. Los otros parámetros que no tenemos control pero que van a seguir siendo importantes están más asociados al costo de financiamiento en Argentina que sigue siendo no muy distinto que hace un año. De hecho, quizás ahora hay alguna restricción adicional de las multilaterales que han colmado sus cupos. Lo que puede mejorar tiene que ver con la macroeconomía: obtener un cambio es que salgamos de ser un país de frontera a un país de calidad emergente. Esto va a permitir conseguir mejores condiciones de financiamiento.

¿Se podrán seguir bajando los costos?

Las mejores tecnológicas que se puedan improvisar y haber transitado la curva de aprendizaje con contingencias que hoy se conocen y se pueden reducir es lo que, por lógica, uno puede esperar como mejora en los valores de los PPA. Ahora, las bajas fuertes en Chile, México, con los precios que se están cotizando, por debajo de los 30 dólares, implica cambios en otras áreas, principalmente financiamiento.

¿Son números extraños a la Argentina o podrá haber sorpresas?

Hay que ver como es el funcionamiento de cada subasta. En el caso de chile se compromete la energía y puede ser un mix de eólica y solar. En Argentina el recurso que tenemos es extremadamente bueno y sería posible, pero los precios están sujetos a cambios macroeconómicos y a que se iguale el financiamiento respecto de otros países.

Da la sensación que se encrudeció la competencia entre los tecnólogos más grandes… ¿es así?

El mercado argentino pasó de no ser considerado por la mayoría de los tecnólogos a ser muy atractivo. Esto tiene que ver con el diseño de la subasta, basado en la oferta por tecnología, es decir, eólica compite con eólica, solar con solar. La principal amenaza a la eólica es la energía solar porque está logrando precios más bajos. Con esos aspectos, el programa Renovar, con el paquete de garantías, el foder, ha generado mucho interés para entrar y desarrollar proyectos.

¿Cuántos megavatios tienen presupuestados para la ronda 2?

Es una buena pregunta y difícil de responder. Nosotros por lo general intentamos llegar a acuerdos previos a las licitaciones con distintas empresas que podemos trabajar y hacer ganadores a los proyectos. En ese sentido, hemos llegado a acuerdos y esperamos ver los resultados. No queremos ser optimistas ni pesimistas, hay que esperar. Es cierto que el apetito del mundo en Argentina es mayor. Hay tecnólogos que no han tenido las ventas esperadas en las últimas rondas y están siendo más agresivos que otros, pero Vestas se considera una empresa competitiva y aspiramos a tener megavatios también en esta subasta.

¿Cómo está la empresa a nivel internacional? ¿Por qué caen las acciones?

Las acciones de Vestas han caído. Esto refleja el momento que tiene el sector, y eso apunta a que si bien la compañía ha mantenido sus volúmenes de pedidos y de facturación, la rentabilidad ha bajado. Estamos viendo que en los mercados que había feed in tariff hay incertidumbre y la mayoría de los proyectos funcionan bajo subastas. La reducción del precio del PPA implica una reducción de la rentabilidad del sector. No solamente Vestas ha dado señales en ese sentido.

¿Cómo se explica la incansable baja de precios? Las condiciones de inversión no varían en la misma proporción…

El principal motivo de la caída de los precios tiene que ver con la reducción del costo de solar, sobre todo en subastas que compiten entre sí solar y eólica, o donde pueden presentarse ofertas con mix, que hace el precio ponderado se reduzca. Es el principal motivo por el cual vemos reducción de precios de PPA. Lo que hacemos desde vestas es buscar máquinas que generen más energía a menor costo, pero el ratio que ha tenido la solar ha sido mucho más fuerte que la eólica viene haciendo hace muchos años. Es un camino complejo como tecnólogos. Además, la operación de los parques significa tomar compromisos a 20 años, es una gran responsabilidad de nuestra parte. No vemos con buenos ojos proyectos u ofertas de empresas en las subastas a niveles que no son justificables o que son temerosos, dado que, por ejemplo, en el caso de Argentina, las reglas del renovAr están hechas disuasivas para que no ingresen empresas que no quieren avanzar en la construcción de los proyectos. No esperaríamos en Argentina una gran cantidad de empresas que ganen para no construir porque las consecuencias son muy grandes.

Por último…quisiera conocer su opinión sobre el acuerdo sectorial que firmaron el Gobierno, sindicatos y empresarios… ¿qué implica para los fabricantes?

La lectura es muy positiva. Si bien no es un acuerdo de principios, no es detallado, creemos que es muy interesante. Es un primer acuerdo entre gobierno, provincias, trabajadores, empresarios, que refleja la voluntad de todos los actores para trabajar en post del desarrollo del sector. Luego va a ser preciso trabajar en la letra chica, en ver como se terminan materializando los acuerdos finales.