Ayer, autoridades del Gobierno de Colombia presentaron un plan que traza la política energética de ese país para los próximos 30 años.

Durante el evento quedó claro que la energía eléctrica, principalmente generada a partir de fuentes no convencionales de energías renovables, y el gas natural seguirán impulsando la Transformación Energética de Colombia.

La Ministra de Minas y Energía, María Fernanda Suárez, destacó que “las energías renovables no convencionales y gas natural son fundamentales en nuestra conversión energética. Tenemos la meta que en 2030 el 70 % de la energía sea renovable y que entre el 20 % y 25 % de esta debe provenir de fuentes no convencionales”.

También resaltó que “en los próximos 30 años la demanda de energía podrá crecer en más del 60 %”. “Es nuestra labor asegurar el autoabastecimiento energético para el país”, se comprometió.

Según el informe del Plan Energético Nacional, una herramienta desarrollada por la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) que plantea posibles escenarios de comportamiento de la oferta y la demanda de energéticos del país al año 2050, en los próximos 30 años la demanda de energía eléctrica y gas natural superaría la de los combustibles líquidos.

Actualmente, un 48% de los energéticos que consume el país son combustibles líquidos, mientras que el gas natural y la energía eléctrica representan un 30%.

Según las proyecciones, en el año 2050 se invertiría esta participación: la demanda de gas y energía eléctrica sería de un 46%, mientras que la de combustibles líquidos sería de un 36%.

«Este Plan demuestra que estamos avanzando en la dirección correcta con la diversificación de nuestra canasta energética. Colombia ha dado un salto histórico que le permitirá aumentar 50 veces su capacidad instalada en fuentes no convencionales de energías renovables como la solar y la eólica, pasando de menos de 50 megavatios en 2018 a 2.500 megavatios en 2022”, destacó Suárez.

Y agregó que “las proyecciones confirman que en 2050 el país seguirá demandando combustibles líquidos para actividades diarias como el transporte aéreo y terrestre, por lo que es necesario seguir desarrollando nuevas fuentes tanto de gas como de petróleo”.

El documento deja ver la importancia de seguir avanzando en la electrificación y la sostenibilidad energética del sector transporte, que actualmente representa un 40% del total de consumo de energía del país.

De acuerdo con las proyecciones, con la llegada de vehículos eléctricos y el aumento en el consumo de Gas Natural Vehicular, en el año 2050 el país lograría una reducción de la demanda de combustibles líquidos, diésel y gasolina, del 20%.

“En los próximos treinta años la estabilización e incluso la reducción de combustibles líquidos solo será posible si el país continua diversificando los energéticos que utiliza para el transporte, aumentando cada vez más la participación de energías renovables de fuentes no convencionales”, explicó el Director General de la UPME, Ricardo Ramírez.

Las proyecciones de la UPME estiman que a 2050 un 30% de los vehículos del país, incluyendo motos, será eléctrica. Un 12% de los automóviles, camionetas y camperos particulares serán eléctricos, mientras que un 50% de las motos se moverán con este tipo de tecnologías. En cuanto al transporte público individual, un 30% de los taxis serán eléctricos mientras que un 30% se moverán con Gas Natural Vehicular.

“Gracias a la Ley de Movilidad Eléctrica y Sostenible que sancionó el Presidente Iván Duque se han reducido los costos de vehículos eléctricos con incentivos tributarios como la reducción del IVA del 19% al 5% y cero arancel, los cuales contribuyen a impulsar la entrada de este tipo de vehículos”, recordó la Ministra de Minas y Energía.

Y señaló: “Debemos asegurar fuentes limpias para esa mayor cantidad de energía que demandarán los vehículos eléctricos, de tal manera que se logre un efecto real sobre la protección del medio ambiente”.

Con estas transformaciones y un consumo más eficiente de la energía en los distintos sectores, el país superaría las metas del Acuerdo de París con una reducción del 22.5% en las emisiones de CO2 frente a la línea base planteada para el año 2030 en la COP21.

Lo anterior, a pesar del incremento de la demanda de energía estimada en un 60% para los próximos 30 años. En la actualidad, cada colombiano consume, en promedio, una cantidad de energía comparable con mantener encendidas 1.000 planchas durante todo el día, los 365 días del año.