Con este objetivo, el 27 de mayo pasado, CAMMESA lanzó una licitación para que toda compañía fabricante de biocombustible presente su propuesta de entrega. Sin embargo, sólo 2 empresas respondieron a la convocatoria.

Especialistas y empresarios vinculados al sector explican que, por una parte, CAMMESA comprará el biodiesel por el monto más bajo que detalla el reporte de precios mensual, el de ‘Grandes Integradas’, que para el mes de mayo, último mes de publicación, el precio se ubicó en 5.021,41 pesos la tonelada, casi 1.400 pesos menos que el dirigido a las ‘Pequeñas’ empresas.

Esta oferta limita la posibilidad de entrega sólo a las firmas de mayor peso, no obstante, como no están actualizados aún los precios de junio, las compañías se han reservado de participar porque no saben a cuánto les van a pagar por su producto, indican desde el sector.

Sin embargo, no fue tanto la imprevisibilidad de cobro lo que determinó la baja participación en la licitación, sino más bien el requerimiento de una mayor calidad del biocombustible para generar energía eléctrica, a comparación del que se utiliza para el rubro automotor, lo que implica mayores gastos para el empresario en la producción y menores o iguales cobros si el producto se destina a vehículos.

De todos modos, considerando que el nicho de biodiesel está funcionando al 20 por ciento de su capacidad, desde el sector reconocen que CAMMESA debió haber presentado un cupo mayor que el de sólo 70 mil toneladas, cifra que podría ser abastecida por sólo una de las grandes empresas productoras. La cantidad fijada, en comparación del volumen total del gasoil que se destina para la generación de energía eléctrica, no alcanza a mezclar ni un 5 por ciento.

Si bien el cupo podría ampliarse, la empresa estatal administradora del mercado eléctrico cuenta con demoras para el proceso de utilización de biodiesel, lo que no sólo torna incierta una fecha para la puesta en práctica del contenido dispuesto, sino todavía más la posibilidad de una nueva convocatoria para ampliarla, ya que durante el invierno se da el consumo fuerte de gasoil en las terminales que funcionan a combustible fósil.

Como contrapunto a este cuadro, desde las centrales termoeléctricas de ciclo combinado se resisten a mezclar gasoil con biodiesel porque aseguran que al utilizar este biocombustible para generar energía eléctrica pierden la garantía de compra de los equipos transformadores, un riesgo que ninguno de los inversionistas quiere correr.