Un grupo de profesionales del Centro Atómico Constituyentes, dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), se aventuró a instalar uno de los sistemas solares más australes para el país.

Ubicada en la Isla 25 de Mayo, a más de 3000 km al sur de Capital Federal, la Base Carlini alberga a cerca de 100 profesionales que realizan investigaciones científicas en la Antártica argentina; pero claro, en verano. El resto del año, la cifra se reduce a unas 25 personas.

Las horas de sol que inciden en esa latitud del globo dependen mucho de la época el año. En provecho las mejores condiciones climáticas, uno de sus asentamientos, el Refugio Elefante, es usado principalmente de octubre y marzo para realizar estudios de pingüinos, leones y elefantes marinos, dada su ubicación dentro de una zona protegida muy cercana a una pingüinera.

Ahí, profesionales de la CNEA colocaron un nuevo sistema solar fotovoltaico para abastecer las actividades de biólogos y veterinarios que se convocan a aquel lugar hasta finales de este mes, cuando estaría terminando uno de los momentos más favorables del año en el que amanece a las 4 de la mañana y anochece a las 9 de la noche.

Transporte de los equipos al refugio en gomones (2) Caminando hasta el refugio Montando los perfiles(2) Montando los perfiles Trabajando en el refugio Refugio elefante
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Transporte de los equipos al refugio a pie

«Experiencias previas en la Base Marambio, nos indicaron que este tipo de tecnología funcionan bien en la Antártica. No obstante, el sistema que instalamos fue sobredimensionado para poder garantizar cubrir con potenciales aumentos de la demanda”, mencionaron ingenieros del Departamento Energía Solar de la CNEA a Energía Estratégica.

Entre los focos de consumo identificados, el sistema suministrará energía eléctrica necesaria para abastecer al menos a 5 lámparas, dos computadoras portátiles, dos cámaras fotográficas, un microscopio y un equipo de radio.

De allí que, el sistema solar instalado en aquel refugio conste de 4 paneles solares policristalinos de 280 watts cada uno, equipos con los que ya contaba la CNEA. Además, VZH aportó la batería de litio de 28v y 33ah integrada al sistema; mientras que, Qmax colaboró con el inversor y el regulador de carga.

Bateria de litio de tecnologia LiFePO de 48v 33Ah

Regulador de carga e inversor QMAX integrados en el mismo gabinete

Pese a que estarían en un ambiente totalmente distinto al que se espera en estas latitudes, el equipo a cargo de la instalación tomó recaudos necesarios para prevenir un desgaste o funcionamiento que reduzca la vida útil de la instalación.

En el caso de la batería de litio y en atención a que abajo de los cero grados centígrados esta no podría ser cargada, el equipo de la CNEA se adelantó a la fabricación un sistema de calefacción anexo para poder utilizarla ante la adversidad climática durante las actividades intensivas de octubre a marzo y, como precaución, previeron que durante invierno se protegería la batería guardándola a una temperatura más oportuna.

Ya con el sistema operativo y haciendo uso del sistema de calefacción “se pudo verificar que frente a distintas condiciones (sol pleno, nubosidad y lluvia) la batería logró estar en un 50% 60% de carga. Lo suficiente para abastecer todo el consumo eléctrico del lugar. De hecho, no se ha vuelto a prender el generador que se usaba”, aseguraron desde el Departamento Energía Solar de la CNEA.

Para tener electricidad, este refugio se valía de un generador de 2 kW abastecido con nafta antes de contar con un sistema fotovoltaico con almacenamiento. El cambio mejoró el entorno tanto para el grupo de científicos como para los animales antárticos, ya que se eliminó el ruido y las emisiones invasivas.

Su llamativa estructura vertical se justifica también en la necesidad de adaptación con el entorno. Según indican los especialistas consultados, si bien en un inicio habían planeado la instalación sobre el techo del refugio, una vez en el lugar se definió ubicarlos sobre una de las paredes con orientación norte –considerándolo una mejor opción que en el techo, por la posibilidad de que el refugio quede cubierto de nieve y reciba la visita de pingüinos, leones o elefantes marinos, animales entre 2 kg a 2 t–.

Con la intención de continuar instalando sistemas solares con almacenamiento en el lugar, la CNEA está evaluando avanzar en un convenio marco con la Dirección Nacional del Antártico (DNA) para poder colaborar de forma fluida electrificando las bases científicas argentinas con este tipo de energías renovables, colaborando con la reducción de gases de efecto invernadero y cumpliendo además con el Tratado Antártico.