El 18 de marzo pasado el senador nacional por la provincia de Chubut, representante del oficialismo, Marcelo Guinle, presentó la reforma de la Ley 26.190, con el objetivo de crear las condiciones propicias para la inversión en el sector de las energías renovables.  Para ello establece metas de producción en el corto y mediano plazo, que serían realizables a partir de beneficios impositivos y facilidades para la financiación.

La norma vigente pretendía que las energías limpias (eólica, solar, biomasa, biogás, mareomotriz y geotérmica) aporten en 2016 un mínimo del 8 por ciento de la producción eléctrica que consume nuestro país, pero según muestran todos los indicadores no se podrá cumplir este objetivo.

Por eso Guinle propone reforzar el marco normativo, otorgándole un nuevo impulso a inversiones: para 2020 sugiere llevar el uso de las potencias no contaminantes al 20 por ciento.

Es clara la debilidad que demostró́ la Ley N° 26.190 en su aplicación, en cuanto a que los incentivos de remuneración adicional previstos no fueron ni son suficientes. Incentivos por demás bajos en un contexto de precios del mercado Spot fuertemente subsidiado”, sostuvo Guinle.

Según indican fuentes del sector que conocen de cerca la iniciativa, paradójicamente es el Frente Para la Victoria la fuerza política que estaría demorando su tratamiento en el congreso. “No es un proyecto del Ejecutivo”, diferenciaron.

No obstante esta indefinición en el interior del Gobierno, el plan de estímulos encontró apoyos de prácticamente la totalidad del arco opositor y de los representantes de la industria.

En este contexto, Gerardo Rabinovich, Vicepresidente del Instituto Argentino de Energía «General Mosconi», considera que  el proyecto “tiene grandes posibilidades de salir con media sanción en senadores”. Asegura que el radicalismo y el frente UNEN, dos partidos con peso en la cámara alta, anticiparon su voto a favor.  

También acompañan el Pro y partidos de centro izquierda: “creemos que se debe avanzar en una política de Estado de renovables”, destacó el senador del Pro, Diego Santilli, en relación a esta propuesta.

Asimismo, Marcelo Álvarez, presidente de la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER) consideró que la propuesta “actualiza y mejora el marco de promoción de la energías renovables en Argentina, alarga las metas más allá de 2016 y pone cupos más ambiciosos que la propia ley”.

Un inconveniente se agrega este semestre, en caso de que al Gobierno finalmente le interesa darle luz verde, tiene que ver con el enfrentamiento con el senador, Guillermo Pereyra, presidente de la Comisión de Minería, Energía y Combustibles de la Cámara Alta, por el proyecto oficial que propone regular el mercado de los hidrocarburos, limitando el poder de las provincias en la renta petrolera. Se cortó el diálogo con este legislador de peso en la actividad.

En sus fundamentos, Guinle afirma que la sanción de la ley abrirá el juego a nuevos actores en la materia, con un rol destacado del Estado “sea como dador de crédito o como garante de los inversores que toman créditos”.

Respecto de la energía eólica destacó: “el 50 por ciento del ahorro en la importación de hidrocarburos que genera un parque eólico de 100 MW en tan solo 4 años, alcanza para financiar el 70 por ciento del costo total de la inversión de un nuevo parque eólico de 50 MW, es decir, el 100 por ciento de las necesidades financieras de deuda bajo esquemas tradicionales de financiamiento