La multinacional de energía renovable con sede en Italia no teme a Donald Trump. El consejero delegado de Enel, Francesco Starace, no espera «una gran conmoción» para el sector de las utilities ya que EEUU «ha llevado a cabo en los últimos años una transición energética de forma muy exitosa» y «nadie sabe cuales van a ser verdaderamente las políticas» del presidente republicano. De hecho, Enel tiene el objetivo de centrarse este año en las subastas del país norteamericano.

«Tenemos la estrategia de crecer e invertir en EEUU buscando casi duplicar la capacidad operativa en los próximos cuatro años», aseguró la compañía durante la presentación de su nuevo plan estratégico a finales del pasado año.

Enel, la quinta mayor energética del mundo y la primera de Europa por capitalización, cuenta con la mayor base de clientes finales entre sus competidores europeos -más de 60 millones-. La firma, que forma parte del Eco30, tiene la intención de acelerar las inversiones en energías renovables hasta doblar su flota. Algo que ya ha cumplido en 2016, año en el que esta división de su negocio ya ha crecido casi el doble respecto a 2015. Además, como explica Bloomberg, Enel reducirá su exposición a energías convencionales en Europa, «mercado en el que los márgenes se han desplomado en medio de la debilidad de la demanda y la gran competencia».

La italiana quiere ampliar su capacidad en Latinoamérica, donde se espera que la demanda de energía aumente, afirma la agencia. «A pesar de un entorno difícil, de aquí a 2019 Enel debería seguir beneficiándose de su importante diversificación y de su negocio enfocado a las energías renovables», consideran los analistas de Intesa Sanpaolo, quienes señalan como principal debilidad su «todavía relevante exposición a mercados maduros -Italia y España-, donde los cambios estructurales en el mercado de la electricidad junto con la tendencia a la baja de los precios pesan en los resultados del grupo».

Las previsiones esperan que las ganancias de Enel aumenten de aquí a 2020 un 30 por ciento, superando los 4.000 millones de euros ya en 2019. Su PER a tres años vista es de un sólo dígito, concretamente 9,8 veces. En el próximo trienio la deuda neta de Enel se reducirá cerca de un 2 por ciento, mientras que su ebitda (beneficio bruto) apenas crecerá un 8 por ciento, por lo que sus niveles de apalancamiento se mantendrán prácticamente en el mismo nivel.

Los inversores de la energética recibirán su primera retribución del año el próximo miércoles día 25. Para este 2017, Enel repartirá un dividendo de 0,21 euros por acción, lo que representa una rentabilidad del 5,2 por ciento. Para 2020, los analistas prevén que sea del 7 por ciento, y su dividendo crezca un 35 por ciento hasta entonces.

En bolsa, Enel está teniendo un inicio de año plano, cediendo apenas un 0,1 por ciento. Sin embargo, algunas casas de análisis le otorgan un potencial de hasta el 32 por ciento. La firma cuenta ahora con la mejor recomendación de su historia, una compra clara.

Fuente: http://www.eleconomista.es/