Según la Cámara Argentina de Consultoras de Ingeniería (CADECI), las obras hidráulicas multipropósito son muy beneficiosas, permitiendo atenuar los extremos hídricos, es decir, mitigar sequías y controlar inundaciones, facilitando agua potable y riego para las poblaciones, generando un espacio de recreación y turismo y, entre otras cosas, produciendo energía eléctrica renovable, no degradable, de una disponibilidad casi permanente, económica y con menos producción de gases de efecto invernadero que otras formas de generación.

Como contrapunto desde la Cámara reconocen impactos ambientales, como la modificación de los cursos del agua, cambios en ecosistemas naturales y, sobre todo, fuertes inundaciones que se han desencadenado, sobre todo en la década del 60, cuando el agua embalsada sobrepasó o se filtró por las defensas provocando daños irreparables para los habitantes aledaños, pero que hoy, endurecida las normas, esto ya no sucede.

Aquellas catástrofes motivaron progresivamente la revisión de normas y elementos de seguridad en las construcciones y manutenciones de las represas en todo el mundo. En este contexto, en nuestro país, nace el Organismo Regulador de Seguridad de Presas (ORSEP), acompañado por leyes ambientales.

La tendencia en los últimos 20 años es tratar de demostrar que se puede construir una presa con un análisis mucho más profundo de lo que antes se hacía sobre los impactos ambientales y su remediación”, indica Wolansky a energiaestrategica.com.

La especialista cuenta que hace varias décadas ingenieros buscaban montar represas hidroeléctricas con el solo fin de generar energía, sin reparar en los daños ambientales, fallas y escenarios de emergencia, lo que traía grandes enfrentamientos con ambientalistas. Aseguro que esto hoy no sucede, sino que se intenta llegar a acuerdos de ambas partes.

Tras la reforma constitucional argentina de 1994, en su artículo 41 se introdujo el derecho básico de los habitantes a gozar de un “ambiente sano. Durante principios del 2000 se sanciona la Ley General de Ambiente número 25.675, que establece que en todo el suelo argentino debe realizarse una Evaluación de Impacto Ambiental (EIA); un sistema de control sobre el desarrollo de las actividades antrópicas; educación ambiental; sistema de diagnóstico y control ambiental; y régimen económico de promoción del desarrollo sustentable.

En ese marco, la normativa invita a la participación ciudadana en la determinación de este tipo de obras sustentables promoviendo, según la Ley 25.831, el derecho al acceso a la información ambiental, consulta y audiencia pública (Ley 25.675) y amparo ambiental (Artículo 43 de la Constitución Nacional).

Es por ello que la Subsecretaria de Coordinación de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la UNL considera: “el hecho de decir ‘presas no’ es un prejuicio que no está bien fundamentado”.

En consonancia con Wolansky, Noemi Regenahs de Marín, Directora Regional Cuyo-Centro del ORSEP, afirma que la resistencia por parte de algunos sectores para montar embalses tiene que ver con un problema de “comunicación”. “La gente piensa que al montarse una represa les van a quitar su espacio y esto le puede ocasionar problemas, y es al contrario”, suelta a este diario.

Explica que el ente fiscal ORSEP nació para supervisar las obras realizadas por el Estado Nacional y que luego se fue expandiendo para todo aquel proyecto solicitado por las provincias y municipios. Tal es la jerarquía a nivel internacional del organismo que actualmente está siendo contratado para actualizar las normas de seguridad y colaborar con algunas obras para El Salvador y Guatemala.

La seguridad debe nacer en el proyecto”, agrega Regenahs de Marín al tiempo que detalla que Argentina tiene en carpeta cerca de 70 proyectos hidroeléctricos a desarrollar, pero que muchos de ellos se planificaron en la década de los 70 y 80 donde no existían las contemplaciones ambientales ni las normas de seguridad de hoy.

Se están reviendo los proyectos. Algunos como las represas Carlos Kirchner y Jorge Cepernic de Santa Cruz fueron planificadas hace décadas y hoy se están montando con las normas de seguridad pertinentes”, señala.

Recién en esta gestión es que la ingeniería pasó a tener lo que siempre debió tener: un papel protagónico en el país; porque sin la ingeniería no se puede pensar en montar nada, ya que actúa en todo los ámbitos”, opina la experta.

Tareas y criterios de seguridad según el Organismo Regulador de Seguridad de Presas

Para el ORSEP, los pilares básicos de la seguridad de presas (que deben cumplir los operadores) son:

  • El correcto diseño y construcción.
  • El mantenimiento y control del comportamiento durante la operación.
  • La preparación para actuar eficientemente y a tiempo si es que se produce una emergencia.

Su tarea es:

  • Desarrollar y actualizar la normativa técnica relativa a la seguridad de presas, como así también difundirla y lograr su cumplimiento.
  • Fiscalizar la elaboración, ejercitación y actualización de planes de acción durante emergencia.
  • Mantener la capacitación del personal para lograr los mejores niveles de especialización técnica necesarios para su función.
  • Propender a la concientización de los Organismos Públicos y Privados y de la población en general, del accionar del Organismo y de la necesidad de toma de conciencia para disminuir el riesgo en caso de emergencias.
  • Lograr a nivel interno el compromiso de todo su personal para cumplir con excelencia las funciones del Organismo.