Esta operación «significa el nacimiento de una compañía que ya ocupa una posición de liderazgo a nivel mundial«, afirmó el presidente ejecutivo de Gamesa, Ignacio Martín.

El grupo español busca con este acuerdo reforzar su punto más débil: el sector eólico marítimo. Espera que con él su capacidad en campos de aerogeneradores «offshore» se multiplique en Europa entre 2014 y 2018.

Según los detalles del acuerdo, Siemens pagará cerca de 1.000 millones de euros (US$ 1.125 millones) a Gamesa y poseerá el 59 por ciento de la nueva entidad.

«Los actuales accionistas de Gamesa contarán con un 41 por ciento«, explicó el grupo español en un comunicado. De ellos, un 8 por ciento corresponderá al grupo energético español Iberdrola, actualmente primer accionista de Gamesa.

La vertiente eólica era hasta ahora la más pequeña y menos rentables de las ocho divisiones del conglomerado alemán, que fabrica sistemas industriales, scanners médicos y también trenes.

Siemens, que en 2014 intentó comprar sin éxito al francés Alstom, ahora encuentra con Gamesa un acuerdo muy complementario: el español se sitúa entre los cinco primeros fabricantes mundiales de aerogeneradores, mientras que el alemán es líder en parques eólicos marítimos («offshore»).

Además, Gamesa tiene otro atractivo: su fuerte presencia en países emergentes, donde la demanda de energías renovables está en plena ebullición. En India lidera del sector, en China es el primer fabricante extranjero y está bien implantado en Brasil, con numerosos campos de aerogeneradores terrestres.

La crisis económica española generó dificultades para Gamesa, que vio como se reducían drásticamente las subvenciones a las energías renovables e incluso cerró con pérdidas netas en 2012.

Pero tras una importante reestructuración, con cambio de dirección incluida, en 2015 consiguió un beneficio neto de 170 millones de euros.

Y para seguir desarrollándose, esta fusión con Siemens es provechosa.

El sector de las energías renovables se encuentra en plena ebullición desde hace varios años y despierta todavía más interés tras el acuerdo mundial del clima alcanzado en diciembre en París en la COP21.

Los fabricantes de aerogeneradores experimentan un importante movimiento de concentración.

Dominado durante mucho tiempo por los europeos, el sector observa el crecimiento de los constructores chinos, como Goldwind, United Power o Ming Yang, que se benefician del desarrollo masivo de la energía eólica en China, que en 2015 disponía de la mitad de la capacidad instalada en el mundo.

En 2015, el constructor alemán Nordex y el conglomerado español Acciona unificaron sus actividades eólicas, mientras que el estadounidense General Electric amplió sus activos «offshore» comprando la vertiente energética de Alstom. Se dice que también está interesado por comprar Adwen.

Fuente: Clarín.