“Durante 2018, se realizaron nueve sesiones de la Mesa de Retiro y/o Reconversión de Centrales a Carbón, para prontamente anunciar un plan de cierre de las centrales a carbón”, señala un comunicado que emitió la cartera que dirige Susana Jiménez, en los primeros días de mayo.

En los primeros días de junio, según informan fuentes del mercado, la ministra haría el anuncio. Al menos ese es el compromiso ante las compañías vinculadas a las energías limpias.

“Todavía no está claro si el acuerdo será vinculante”, explicó un referente de la industria de las renovables a Energía Estratégica Chile, que prefirió no ser citado en la nota.

¿Qué significa que no será vinculante? En principio, el Gobierno busca consensos y acuerdos para avanzar en el proceso de desinversión, por ejemplo, analizando medidas para facilitar la reconversión hacia otras fuentes, protegiendo los puestos de empleo, entre otros temas que se vienen analizando.

A decir verdad, el compromiso estaba previsto en un primer momento para marzo, por lo que ya lleva tres meses de demora. De hecho, así fue planteado a las cámaras empresarias de manera informal en las audiencias que se llevaron adelante para tal fin.

“Nos encontramos en la etapa final del proceso y esperamos prontamente anunciar un cronograma voluntario de retiro o reconversión de las centrales”, expresó la ministra Jiménez ya en marzo, en el marco de la cena anual de la Asociación Chilena de Energías Renovables (ACERA).

Actualmente, Chile tiene instalados 23.000MW de centrales de generación, de los cuales 4800MW funcionan con carbón como insumo.

De este negocio participan AES Gener con el 52% del total; Engie, con 28%; Enel, con 10%, y Colbún con 3%.

En una entrevista que publicó días atrás Energía Estratégica Chile, Patricia Dárez, Gerente General de 350 Renewables, criticó el funcionamiento de la mesa que analiza los plazos, por no considerar el apuro del medio ambiente.

“Se plantea el cierre de 1000MW de carbón en los próximos 10 años. Es decir, saldrían de operación 8 centrales (el 20%).  Cuatro de ellas (Tocopilla U12, U13, U14 y U15) tienen casi 60 años de antigüedad, por lo que estarían llegando al fin de su vida útil”.

Y especificó que “de media, las centrales a carbón se retiran a los 54 años. Y mantenerlas más allá de eso, suele incurrir costos importantes de mantenimiento. De las otras cuatro, Bocamina tiene 49 años, Tarapacá 20 años, Ventanas 1 y 2 tienen 55 y 42 años”.

En conclusión, la empresaria apuntó que “quedarían 20 centrales de carbón, el 80%, que no tienen actualmente cronograma de salida».