En el próximo mes de agosto, el Ministerio de Energía y Minería de la Nación publicará el Pliego de Bases y Condiciones de la licitación de energías renovables Ronda 2.0 del Programa RenovAr.

Según trascendió, la compulsa contará con contemplaciones específicas para que una mayor cantidad de proyectos de bioenergías se postulen.

La compañía que administra el mercado eléctrico mayorista (CAMMESA), junto al Ministerio de Energía y Minería, están evaluando opciones de plazos de firmas de contratos de compra de energía (PPA) más adecuadas a estos emprendimientos, a plazos menores de 20 años, como se establecía en la Ronda 1.0.

Otra de las solicitudes del sector privado que es materia de análisis tiene que ver con considerar a las bioenergías como ‘centrales de pasada’, tal como ocurre con las represas hidroeléctricas, que pueden reportar con un tiempo prudencial su salida de operaciones, sea por caso que la cota haya bajado. Sin que esto signifique que no se las considere centrales de potencia firme.

Como consecuencia, los desarrolladores de estos proyectos piden que no se les exija un volumen de energía comprometida mínima, o sea, la energía eléctrica que el oferente se compromete a suministrar como mínimo por año de producción durante el plazo de vigencia del Contrato de Abastecimiento.

El argumento que esgrimen es que un proyecto de biomasa o biogás, a diferencia de uno eólico o solar, se puede ver afectado en su funcionamiento si es que el recurso biomásico que utiliza llega a encarecerse fuertemente por cuestiones macroeconómicas o bien que hubiera faltante por causas de fuerza mayor, como por sequías o inundaciones. En el caso del recurso eólico o solar este se puede predecir en función de estadísticas climatológicas y mediciones de campo, y el error a futuro es mínimo.

En diálogo con este medio, un reconocido desarrollador de proyectos de estas tecnologías explica que “el principal interesado en recuperar la inversión es el oferente”, y que por lo tanto si el emprendimiento no genera energía y como consecuencia no vende, el perjudicado es el propio proyectista.

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De darse concesiones de este tipo, se espera la presentación de un buen número de proyectos de bioenergías. Y es por ello que CAMMESA analiza la posibilidad de exigirles a estos emprendimientos un “Reporte de Producción de Energía” (RPE), es decir, un informe de producción de energía realizado y certificado por un Consultor Independiente Calificado.

Cabe recordar que, en la Ronda 1.0, se solicitaron los estudios de RPE para estimar el P50, P90 y P99 (parámetros usualmente medidos en proyectos eólicos y solares); en el caso de los proyectos bioenergéticos (Biomasa y Biogás) los proyectos recurrieron a Consultores Independientes Calificados que recurrieron a proyecciones estadísticas para poder estimar el P50, P90 y P99. “Pero que en la práctica en ninguna parte del mundo se solicitan estos estudios para este tipo de centrales de Biogás y/o Biomasa”, aseguran estas fuentes.

Además, señalan que sería erróneo exigir un RPE confeccionado a partir de un software (como ocurre para los proyectos eólicos y solares) para todos los proyectos bioenergéticos “porque no puede medirse” el recurso de biomasa a 20 años por su variabilidad (factores climáticos, macro y micro económicos, entre otros que influyen en su disponibilidad).

Sostienen que para la presentación de Ofertas en las Tecnologías Biomasa y/o Biogás bastaría con realizar algunos ensayos de laboratorio que determinan el Poder Calorífico Inferior y Superior de la Biomasa, y en el caso de los sustratos orgánicos utilizados en biodigestores analizar algunos parámetros físico-químicos (Materia Seca, Sólidos Volátiles, Demanda Química de Oxígeno, Nitrógeno Total y Carbono Orgánico Total) y dependiendo el tipo de sustrato y la experiencia en otro tipo de centrales sería conveniente realizar ensayos de biogasificación.

Estos estudios permiten predecir la producción de energía a partir de un recurso, luego la disponibilidad de este recurso puede verse afectado por diversos factores sobre algunos de los cuales es imposible realizar predicciones a futuro, explican. Un ejemplo de esto es el valor futuro de las commodities agrícolas, que influyen en el costo de arrendamientos de campos y en el costo de la biomasa.

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Cabe recordar que hasta el momento, de los 2423,5 MW de energías renovables que se adjudicaron en la Ronda 1.0 y 1.5 del Programa RenovAr, sólo 24 MW correspondieron a proyectos de biomasa y biogás. La cantidad de Ofertas de Biogás y Biomasa que se presenten en la Ronda 2 dependerá del momento de publicación de las condiciones del pliego y el tiempo que el Ministerio de Energía y Minería otorgué para presentarse.

Ahora, con presuntas condiciones favorables, los desarrolladores de proyectos de biomasa y biogás esperan tener mayor participación en el armado de la matriz eléctrica argentina de cara al 2025 que, según el mandato de la Ley 27.191, un 20 por ciento deberá estar constituida por energías renovables.