Mañana, el Ministerio de Energía y Minería estará recibiendo ofertas de energías renovables en el marco de la Ronda 2.0 del Programa RenvoAr.

De los 1.200 MW que se están licitando, 100 MW corresponden al segmento de la biomasa.

En diálogo con Energía Estratégica, Pablo Caviedes, Gerente de Energías Renovables de Neoconsult, imagina que las ofertas estarán por arriba de los 100 MW, pero no cree que superen los 150 MW.

Por su parte, Horacio Pinasco, titular de Tecnored, es más conservador. En contacto con este medio, confía: “no sé si superaremos los 100 MW”.

“Los proyectos que conozco no son tan grandes, pero he escuchado de proyectos de 40 o 50 MW que no sabría si se presentarán. De ser así, con algunos de ellos, se cubriría el volumen total”, observa Pinasco.

Cabe destacar que, de acuerdo a cálculos del sector, el potencial para desarrollar emprendimientos de biomasa en el país, al corto plazo, es muy superior a la potencia que está licitando el Gobierno.

Antes de que el Ministerio de Energía diera precisiones sobre cómo se estructuraría esta Ronda 2.0, el Sector Privado –aglutinado en la Mesa de Trabajo de Biomasa Seca (ver aparte)- envió una carta a Juan José Aranguren detallando las necesidades del nicho.

Allí, empresarios se comprometían a desarrollar por lo menos 15 proyectos por 500 MW, lo cual –aseguraban-  generarían cuantiosos puestos de empleo y movilizarían las economías regionales.

Según analiza Caviedes, el Gobierno tomó nota de algunas solicitadas que se planteaban en la misiva, pero no de otras. “Hubo cambios con respecto a la Ronda 1, fueron positivos, pero por ahí se esperaban mejores condiciones para el sector”, sostiene.

El gerente de Neoconsult valora que para esta licitación se exija la Habilitación Ambiental una vez que el proyecto sea adjudicado y no antes, como se exigió en la Ronda 1.0.

Además, destaca beneficios como la admisión de proyectos a partir de 0,5 MW, la posibilidad de rescindir un contrato luego de los 10 años de celebrado y poder salir de operación en el momento de tener inconvenientes con el sustrato (combustible).

Pero entre los incentivos más importantes, Caviedes subraya la creación de un esquema que estimula la participación de centrales de biomasa de entre 0,5 MW a 15 MW, asignando hasta 40 dólares por MWh sobre el precio adjudicado; expresado en la siguiente ecuación: 40 * (15 – potencia adjudicada, resultado que deberá dividirse por 14,5).

Pese a ello, el sector esperaba otras contemplaciones. En principio, un precio máximo superior a los 110 dólares por MWh que ya fijó el Ministerio de Energía y Minería para los proyectos de biomasa.

Asimismo, un régimen de incentivos de precios no lineal, como está establecido, sino escalonado. Es decir, que proyectos de cierta franja de capacidad –por ejemplo, de 0,5 a 4 MW- obtengan esos 40 dólares por MWh que el Gobierno hoy sólo asigna a proyectos de 0,5 MW.

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Ahora, lo que está pretendiendo el sector es, una vez pasado el proceso de la licitación Ronda 2.0, reforzar la solicitada a la cartera de Aranguren para que se generen mejores condiciones.

“La intención sería analizar las ofertas (de la Ronda 2.0): cantidad, tipo y calidad, y, a partir de lo que encontremos, hacer evaluaciones y elevarlas al Ministerio (de Energía)”, anticipa Caviedes.

La idea de los empresarios es que el Gobierno genere mejores condiciones en la Ronda 3, que el propio Aranguren ya anunció para el 2018.

“Lo que está sucediendo lo vemos como un proceso de aprendizaje, inclusive de parte de las autoridades. Ellos están mostrando un crecimiento en ese sentido porque van cambiando ciertas cosas, y el nuevo Pliego lo demuestra”, considera Caviedes.

A la baja

Lo cierto es que el Ministerio de Energía y Minería quiere precios por MWh bajos en los segmentos de energía renovable.

En ese sentido, las claves de éxito del Gobierno se centran en las tecnologías eólica y solar, donde han sabido cosechar precios promedios por MWh del orden de los 60 dólares. Y se espera una nueva caída para la Ronda 2, con valores girando en torno a los 50 dólares.

Sin embargo, con respecto a bioenergías, Pinasco de Tecnored observa: “creo que la mirada de querer bajar los precios en biogás y biomasa es muy compleja, porque no son tecnologías que utilicen elementos que hayan depreciado sus costos”.

“A diferencia de la eólica o la solar, en el caso del biogás o la biomasa los equipos utilizados no han cambiado tecnológicamente en absoluto. La caldera o la turbina tiene los mismos costos de producción y construcción que lo que tenían hace 5 años atrás”, explica el especialista.

No obstante, para Pinasco sería un error comparar las tecnologías sólo por precio: “los objetivos no son los mismos con la eólica y la solar que con las bioenergías. La biomasa o biogás, para lograr su combustible, como puede ser la madera, el forraje o los efluentes, potencian mano de obra y el desarrollo de las economías regionales. Es un costo que hay que reconocerlo como tal”.

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Según la entidad dependiente del Ministerio de Agroindustria de la Nación, PROBIOMASA, se estima que la construcción de una planta de biomasa de 1 MW genera por lo menos 50 puestos de trabajo directos y que durante su operación, genera otros 8 puestos de trabajo directos y 50 indirectos.

Además, en su desarrollo, se generarían puestos de trabajo calificados al mediano y largo plazo, para la instalación, la operación y mantenimiento de las plantas; asimismo, permite agregar valor en origen a residuos y materias primas.

Potencialidades

A nivel mundial, según la FAO, la madera representa el 40% del suministro actual de la energía renovable, superando a la solar, eólica e hídrica. Sin embargo la energía con base forestal (dendroenergía) representa el 0,11% de la matriz de energía eléctrica de Argentina.

Desde la Asociación Forestal Argentina (AFoA), entidad que promueve el desarrollo forestal sostenible en el país desde 1946, destacan el potencial argentino de biomasa, el cual no es aprovechado en nuestras pampas con la misma magnitud que en otros países.

“En el caso de la energía térmica, el uso de chips y pellets de madera para calderas y estufas es el combustible que más ha expandido su uso para cumplir las metas de energía renovable en Europa, Japón y Corea en los últimos 10 años”, subraya la AFoA.

Y suma: “las tecnologías innovadoras en calderas y estufas de alta eficiencia y con potencias de menos de 100 KW permitieron la expansión de su uso en oficinas gubernamentales, escuelas, hospitales, hoteles, edificios y hogares como reemplazo del gas y otros combustibles”.

Funcionamiento del proceso de una caldera a biomasa.

Argentina ya cuenta con siete empresas productoras de pellets de madera de calidad internacional pero no se está explotando en el país con fuerza.

Las empresas que han optado por el uso de calderas en base a pellets o chips indican una reducción del costo de energía entre el 20% y el 35 % al reemplazar GLP o Fuel Oil.

Si se utilizara el total de la capacidad instalada actualmente en la producción de pellets, se podrían generar 180 MW de origen térmico, de acuerdo a AFoA. El aporte a la generación de energía térmica en base a chips es aún mayor.