Desde hace años las asociaciones vienen trabajando para lograr que el Gobierno impulse una normativa que permita a los usuarios particulares inyectar energía limpia a la red. Sin embargo, la Secretaría de Energía no emite comentarios al respecto, mucho menos los funcionarios de peso del Ministerio de Planificación. Por el momento, se avanzó con una nueva ley, la 27.191, enfocada en los grandes parques de generación.

Las distribuidoras, en este contexto, se esconden en el silencio, frente a la amenaza de perder clientes y su nicho de negocio. Las cooperativas eléctricas, por su parte, no ofrecen tanta resistencia, incluso hay algunas que implementan políticas de estímulo para la compra de equipos de energía solar térmica, ofreciendo financiación a bajo costo.

Tiempo atrás, Osvaldo Rolando, presidente de la Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica de la República Argentina (ADEERA) sentó posición: “entendemos que en un futuro no tan lejano los usuarios de energía eléctrica estarán en condiciones de brindar el excedente de su generación propia a la red. De hecho, en el mundo eléctrico se impone una terminología “Prosumidor”, es decir, el consumidor que a su vez genera”. 

Hasta el momento, sólo hay legislaciones en vigencia en Santa Fe, Mendoza, San Luis y Salta, donde las empresas encargadas de la distribución eléctrica permanecen en manos del Estado. En otras provincias hay intentos en la misma dirección, pero avanzan a un ritmo muy lento. Tal es el caso de Chubut, San Luis, Río Negro, San Juan y Córdoba.

En el Congreso  de la Nación hay varios proyectos de ley que establecen un marco regulatorio, pero se destacan cinco que pertenecen a Fernando “Pino” Solanas, Proyecto Sur; Diego Santilli, del PRO; Alberto Assef, del Frente Renovador, Julio Cobos, de la Unión Cívica Radical, y otro del Frente para la Victoria, que lleva la firma de varios legisladores, entre ellos, Luis Bardeggia.

Lo cierto es que nunca fueron tratados en el recinto, ni siquiera en las comisiones pertinentes, por caso, Energía y Combustibles de la cámara baja. ¿Cuál es la lectura entre líneas? En el sector aseguran que “no hay voluntad del Poder Ejecutivo”, tampoco demasiado entusiasmo y conocimiento por parte de los legisladores.

Como positivo, cabe destacar que 2015 fue el año que más iniciativas en este sentido concentró el parlamento, lo que muestra un interés mayor. Hay propuestas puntuales para la industria, incluso para el estímulo de vehículos eléctricos, aprovechamiento del litio y exenciones impositivas para la cadena de valor de la energía eólica.

Así las cosas, apuntalar a los gobiernos locales sigue siendo  el camino con mayores expectativas para las asociaciones del rubro, por eso a principios de año se conformó en su momento el Consejo Federal de las Energías Renovables, que contó con la presencia de funcionarios provinciales involucrados en carteras de energía. Así también nació en Alemania, con proyectos de cooperativas y pequeñas organizaciones no gubernamentales.

En Argentina, el potencial para este nuevo modelo de generación de energía es muy importante, tanto en energía solar, eólica y biomasa. Entidades abocas al tema estiman que con planes de financiación y normativas adecuadas sería posible instalar 2.000 MW en forma distribuida de cara al año 2020.

La irrupción de las energías renovables en el panorama energético ha cambiado notablemente los flujos de energía en la red eléctrica, ahora los usuarios no sólo consumen sino que también producen electricidad a través de la misma red. Por tanto, el flujo de energía es ahora bidireccional. Una red inteligente envía electricidad desde los proveedores a los consumidores usando una tecnología digital bidireccional para controlar las necesidades del consumidor. Esto ayuda a ahorrar energía, reducir costes e incrementar la usabilidad y transparencia”, explica un informe elaborado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).