La actual gestión del gobierno nacional es artífice del mercado del biocombustible. En un principio, en el año 2010, reglamentó la puesta en marcha del corte con gasoil al 5 por ciento, pero luego fue autorizando subas progresivas, acompañando el crecimiento de la industria, al punto de llegar al 10 por ciento, como rige en la actualidad. Por estas horas, las cámaras que representan al sector se encuentran en tratativas para elevarlo al 12 por ciento (B12).

Esto llevo a que la Argentina se convirtiera en uno de los más importantes productores biocombustible, logrando capacidad de producir 4 millones de toneladas por año, casi un tercio del total que consume la Unión Europea.

Más allá de que nunca se haya llegado a producir semejante cifra, el año pasado superó las expectativas de todos los productores: se obtuvieron 2.548.290 toneladas, de las cuales 1.597.624 fueron a parar al mercado extranjero y 970.142 se consumieron dentro del país.

Sin embargo, este 2015 se presentó con una fuerte baja del barril de crudo que complicó la colocación de productos en el exterior. Las Pymes, mientras tanto, sufren los efectos de la inflación a flor de piel y por eso hicieron los reclamos pertinentes a las autoridades, en un contexto complicado desde el punto de vista financiero.

Haciendo eco de esta demanda, la Unidad Ejecutiva Interdisciplinaria de Monitoreo (UEIM) baraja una suba de 500 pesos por tonelada. De acuerdo a información que aportaron referentes de la industria, este organismo llevaría en mayo 6.833,57 pesos la tonelada, contra los 6.322,10 de abril . Es un importe similar a marzo.